domingo, octubre 25, 2020

Tertulia del Oliver. El jardín de Epicuro

Solo estas dos fotos son de  lo acontecido. El resto de fotos son de otras épocas
Mi hermano como es consuetudinario interpreta el hatikva
Tras el estado de dispersión en el bar nos abrimos en descubierta por los jardines de Epicuro, un despliegue y una fragmentación buscada. Era difícil no ya avistarnos sino ¡cuánto más! adivinarnos. Especulábamos quien podía ser cada quien, por último, no podíamos culminar la velada con la duda de quienes realmente habíamos estado. Incluso interrogarnos y discrepar sobre ello, por lo que decidimos un blitzkrieg, nos sacaríamos una foto de todos  mancomunados  y a pelo, Debía contraerse a 5 segundos y así ocurrió.
Venían mujeres, profesoras de Derecho (y al preguntar ¿de donde vienen? yo me adelantaba para aclarar "son de Los Reunidos también") y dos matritenses,  salvo tres todos habían pasado por la juridicidad, pero no se hacía condición pegajosa, atornillada ni catecúmena, porque se hallan más de doctorados de derecho y profesores. Uno de ellos, al que inmediatamente conoceremos, tras licenciarse en derecho  (decía "tengo 2 licenciaturas y un doctorado", pasado por la Sorbona más pobre y asistencial)
se erigió en personaje, era del tipo filamentoso sin apenas esencia muscular y vestía de negro respondido por algún azul cobalto. Sus pantalones buscaban cartílagos y huesos donde poder adherirse, festejando a sus zapatillas vintage de baloncesto, que sobresalían como esquís. Extemporáneo de remembranza existencialista de Paris años 50, pospunk, tenía el pelo a guedejas con saltos de desnivel.
-Tú en Madrid donde acampas ¿en la  Latina o Malasaña?- inquirí
- en Lavapiés
El se afanaba de filósofo-etnógrafo y  suspiraba por la conceptualidad filosófica; epistemología, ontología, relativismo. etnocentrismo. Lo curioso era que no paraba de hablar, yuxtaponiendo conceptos generales  y sintagmas, enunciados bulímicos, pero era incapaz de construir  una frase completa, si terminaba la oración principal le faltaban las subordinadas. Imposibilitado por completo de emplear una sola metáfora , metonimia, tropos cualesquiera, en realidad no podía comunicarse  ni con su tío, nuestro catedrático de ecología. 
El filósofo etnógrafo filamentoso llegó ya inhalado, se mantuvo y acrecentó su credo inhalador. Era tan inhalador que ni expiraba, solo aspiraba. Al amigo inhalador le paran en un control y sería incapaz de pasarlo porque no podría exhalar. No dejaba ni humo ¿cómo lo hacía? No lo sabemos  
Intelectualistas y culturalistas
es muy difícil saber quienes son más unidimensionales y programados, y por ende está abocado a un trato más breve, en evitación del suplicio de playa azotada  por grandes  olas sucesivas de conocimiento general.
Intelectualistas son el catedrático y mi hermano, ya desde niños solo querían saber y saber, leer y leer, estudiar y estudiar, y así les quedó conformada psicología, eros, egos y mundos de la vida que acuñó Husserl y después Habermas. Es muy difícil con ellos una relación distendida y frívola. Son utilitaristas, todo ha de ser productivo - de la peor productividad: la espiritual y su cultivo idolátrico. Les salva que tienen sentido del humor  y que a ratos  les libra de una existencia de esclavos, ellos son sujetos fundidos o hechos objeto. Se transfieren en el objeto que afronta todas sus descargas de erotismo. Ego y  eros objetual (causa y fin). 
Los culturalistas. Uno, exdoctor Harris. Para la ocasión: camisa de cuadros, pajarita, rebeca azul marino con  ribeteados de rojo, para saber en todo momento  cuales eran las fronteras de la rebeca. Donde terminaba la rebeca y comenzaba el firmamento A exdoctor Harris te lo encuentras en Brooklyn y es al primero que le preguntas por una tienda vegana de comida coreana o por el estudio de arquitectura/bar de copas más cool. Es de aspecto hipster, tendencia más casual.
Ayer ex doctor Harris me lo confirmó, ponderaba la mentalidad culturalista, y me dio la razón. Un culturalista es alguien que nunca abandona su ansia de saber y aprender, es  de mentalidad pupitre, la necesidad de maestros, tutores y profesores, y su ocio, sus vacaciones se escancian y sacian  acudiendo a conferencias, conciertos, ciclos de cine, exposiciones, presentaciones de libros,
Otro es el austriaco sin nacionalidad austriaca,  a pesar de tener todo para tenerla, pues no es austriaco, tránsito para intentar ser austrohúngaro.
luego está el que cultiva las dos facetas pero al ser multimillonario no es unidimensional, sino hedonista, lo mismo le encuentras en un velero en Cerdeña. que en el Metropolitan o en un 4 estrellas Michelin en Ginebra, hablando de Kant y Popper. 
Solo hemos de  lamentar  que habiendo singles, no pudieron conjuntarse como los astros, hacer constelaciones de poemas de  miradas y caricias furtivas, el amor romántico de madurez y retrospección, donde basta ponerle tu chaqueta a ella por la piernas, ella mirar sigilosamente si tiene la mano caliente, fría o temperatura ambiente y debiera o no abunfandarla. Un single era  el empoderado,  que a efectos de lucimiento y mayor ufanía se hizo que tocara al piano el Hatikva (foto de arriba), el hombre del stethl que ha mutado del negro y blanco al colorismo en el vestir como un italiano.
Hubo más singles en el jardín de Epicuro

 

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