miércoles, julio 18, 2018

Un medio de izquierda me vuelve a publicar


Martes, 10 de julio de 2018
"La CNT siempre tuvo predilección por el olor a pólvora y carne quemada"

SINDICATOS: LA CNT EXISTE

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La CNT -escribe José María Lizundia - siempre tuvo predilección por las zonas en que el olor a pólvora y carne quemada se fundían. Habida cuenta de que el gran feudo de la violencia política en España en la primera mitad del siglo XX fue Cataluña, allí y en Aragón actuaron los anarquistas con pundonor y entusiasmo admirables (...).
Por JOSÉ MARÍA LIZUNDIA (*)

   La Confederación Nacional del Trabajo, que fue la fuerza mayoritaria de izquierda en una España agraria, pobre e ignorante, entusiasmaba a Bakunin (partidario de demoler las universidades para igualar por abajo).

 La CNT, haciendo honor a su principio estratégico de acción directa, siempre tuvo predilección por las zonas en que el olor a pólvora y carne quemada se fundían. Habida cuenta de que el gran feudo de la violencia política en España en la primera mitad del siglo XX fue Cataluña, allí y en Aragón actuaron los anarquistas con pundonor y entusiasmo admirables. Una subguerra civil, con elPOUM de por medio, del partido comunista (de facto, de Stalin) contra laCNT, hizo que pusieran pies en polvorosa, al ver peligrar sus vidas, George Orwell y Simone Weil. En cambio a Franco le dieron la espalda. Después de la Guerra se eclipsaron, sobreviviendo algunas visceralidades aisladas. Rindiendo culto a la marginalidad de su ADN, se refugiaron en la oscuridad de las catacumbas, aunque no por clandestinidad, donde ahora llevan discretamente sus cuentas y cuitas tesoreras (alícuotas).

 La superación histórica de los sindicatos "de clase" está siendo acompañada básicamente de picaresca, ociosidad, improductividad y grandilocuencia solemnemente ridícula. Llaman "política sindical" -gustan sentirse mariscales- a lo que es puro humo. Los políticos y las leyes les han premiado con ventajas y prebendas que jamás hubieran obtenido por sí mismos estos burócratas de esmirriado perfil y humildes méritos, conforme a una ficción conjunta de representación de los "trabajadores" todos: ¡ya, claro! Fenecen los más herrumbrosos y chuscos relatos y éste también.

  Les han reemplazado las "mareas", movilizaciones sociales, plataformas ciudadanas, sindicatos profesionales? algo nuevo y ventilado.


(*) Artículo publicado en el diario El Día de Tenerife.
https://eldia.es/criterios/2018-06-26/13-Sindicatos-CNT-existe.htm

Ahí arriba la reproducción parcial de mi columna en canarias-semanal.org. Siempre he sostenido que el sector de la izquierda de menor nivel político e intelectual es el obrerismo en sus dos vertientes: laboralismo y sindicalismo. Me lo volvieron a demostrar en contestación de ese artículo sobre la CNT. Con él pretendí denunciar una serie de cuestiones oscuras que afectan a una o dos abogadas, de ese sindicato submarino, silenciando, solo insinuando lo que conozco. Al parecer una abogada ha denunciado a otra (la que sería la patrona), porque le habían dejado de pasar casos, para desvincularla del pequeño sindicato. Los falsos autónomos que tanto han abundado y abundan en esos espejos de la moral, del obrerismo.
Decía que me contestaron a través del Sindicato y por un digital. La autora o autoras del texto exhibían su proverbial incultura y falta de viveza (que pasa cuando se ha dedicado la vida al burocratismo y a tontorrones simulacros revolucionarios) y eludían del  todo las insinuaciones y datos de listas de abogados. No entendieron o igual sí por lo fácil de entender, mis indirectas y se centraron en calificarme de "famoso" escritor, ensayista, abogado,  y que no sabía ni escribir ni nada. Evidentemente con este  lumpen de salón  parroquial y compromisos todos, que pretenden como las santas servir de ejemplo de virtud, que ni  terminé de leer ni se me ocurrió  contestar.
Hoy pensé que sería nuevamente la de la CNT, tan moderna y actual en todo, la que seguiría distribuyendo los vituperios contra mí.
Pues no, esta pagina es de izquierdistas cultos e ilustrados (profesores, muchos), que saben muy bien de lo que hablan, y que utilizan la crítica racional, los típicos intelectuales de izquierda que a lo que se ve no se han disuelto del todo.  Y con los que se puede debatir, que ya creía no había.  
Al hacer esta composición: traer el link del artículo en El Día a arriba,  he descubierto que me contestaron también en el periódico. Otro vascongado que muestra un nivel muy superior a nuestras amigas locales.
A decir verdad  la CNT me trae muy sin cuidado -me sorprendió que existan aún, al menos casi en la  clandestinidad-, son los/as personajes y sus habilidades las que molestan.   

domingo, julio 15, 2018

Invitación anual y centro comercial

El jueves quedé con mi amigo el Herreño en el Parra a las 8, como no teníamos de qué hablar nos quedamos hasta la 1, de pláctica. Nos consideramos raros. El pudo haber sido un maestro zen. Carece por completo del horror vacui, y ama el vacío, tiene una mentalidad  japonesa y oriental, que rechaza la ornamentación y lo concurrido. Añora la nada y la propiedad, No puede haber nada más compatible. Convenimos en mucha cosas, que el problema no es el dinero sino algo previo, que te gusten cosas que cuesten, de valor. No nos gustan los coches, los relojes, la ropa, las marcas. He de hacer un inciso, el solo gasta en materia de vehículos una marca:  BMV. Es una excepción que yo ni siquiera tengo.
El herreño me recordó que estando en Bilbao, nos invitó a su casa el ahora, desde hace ya años,  Presidente del Tribunal Superior  de Justicia  del País Vasco,  y cómo cenando  su mujer nos presentó alborozada  a su hijo que era cocinero. El Herreño siempre recuerda con la emoción  que dijo cocinero. Ya tiene cierta fama. Pues decía que dijo que estando en Bilbao tomando cervezas  yo le dije que parecía  que bebía güisqui, por las succiones pajariles.
Ayer sábado fuimos XY y yo al Puerto de la Cruz a ver  a Fer en su posoperatorio (perfect), al mediodía le lleve  chatka (aunque modalidad Mecadona) y volvimos después de comer. Pasadas las siete subimos al centro comercial La Villa, un centro gigantesco, había estado una vez hace muchos años. XY quería algo para  la fiesta del Consulado de Marruecos de Las Palmas. Como no salgo no veo gente, así que me dediqué a mirar alrededor. ¿Hay menos tías buenas o mi libido ha descendido mucho? Esta es otra fase, hace mucho descubrí que resultaba completamente 
transparente para las mujeres. Podían chocarse contra mi tranquilamente. Ahora se las devuelvo. Me fijé en una jovencita, incluso en sus nalgas. Retiré la mirada inmediatamente  pensando que podría ser captado por las cámaras del establecimiento. Hace un mes en Madrid me senté en una cervecería al lado de una joven  y no me atreví a mirar a su cara por si acaso. Vi que tomaba una ensalada y me pedí una, después iba a pedir otra cosa que tomaba ella pero  ya no me atreví con tanto acoso y machismo. Había más sitios y  había ido a sentarme justo al lado de ella, era demasiado.
Respiré aliviado cuando se marchó. Me da que las mujeres van a acelerar su paso a la invisibilidad.
Pero estábamos en La Orotava, en el gran centro comercial. Al cabo encontré un bar y allí me deposité. Cuando próximas las diez   vino  XY, le di cuenta de mis conclusiones
-Me quieres creer que no he visto un solo negro, ¡ni uno solo! ¡Vaya país infecto de su propia nadería! Ni asiáticos. Solo tres hiyabs, dos, porque la misma ha pasado dos veces, que en el Eroski de Fuengirola ya habría visto 500. Pero no te lo pierdas, tampoco hay un solo peruano o ecuatoriano.  Aquí no hay nada, solo locales, qué aburrimiento, uniformidad, estrechez, grisura   


miércoles, julio 11, 2018

Texto con Clara Riveros

El Sahara como postconflicto. Con la Constitución de Marruecos




Por Clara Riveros y José María Lizundia
http://cplatam.net/el-sahara-como-postconflicto-con-la-constitucion-de-marruecos/

Clara Riveros es politóloga. Consultora y analista política en temas relacionados con América Latina y Marruecos.
José María Lizundia es escritor español, acaba de publicar su cuarto libro sobre el Sahara, es miembro de número del Instituto de Estudios Canarios y columnista en ELDIA.es




viernes, julio 06, 2018

"Duna Desnuda" de Bachir Edkhil: mi epílogo

Ya a la venta AMAZON, contraportada de Clara Riveros

Bachir Edkhil debía sortear un camino erizado de trampas,  tentaciones y oportunismos, porque el Sáhara es un campo abonado para ultrajar  la literatura,  que es en lo que incurren sin remisión  el turbión de poetas saharauis afectos al Polisario  (muchos viven en España), cautivos de los requerimientos de sus proveedores materiales y morales españoles, siguiendo un guión ya  perfectamente escrito e interiorizado. Sin más fundamento que  el victimismo, la solemnidad épica, el exotismo (¡algo occidental!) del desierto, la falsa nostalgia de la sociedad  tradicional nómada, el panfleto, la arenga… ¿Pero para quienes escriben ellos? ¿Para la mayoría de saharauis que viven en el Sáhara marroquí, para los de los campamentos o para sus amigos españoles? Las “luchas  finales” siempre han sido pródigas en propagandistas épicos y  panfletarios,  pero  no de literatura digna, que recusa esos mimbres de manera radical.
Tratamos de encuadrar a Edkhil en unas coordenadas precisas, que aunque para él no sean importantes, no debíamos nosotros pasar por alto. No hemos hecho sino advertir, para realzar, confrontando el contexto de origen y proximidad, de su originalidad. Nuestro escritor tiene mucho más vida política  comprometida que el conjunto de esos poetas;  ¿de qué no hubieran sido capaces éstos con ese acervo? Edkhil apenas hace  referencia  a localizaciones geográfica concretas (solo menores y difusas), ni identifica nominalmente organizaciones, países, conflictos, bandos... Esto… ¡en el Sáhara! No quiere que la arena (la literatura) se le escape entre los dedos, que es lo que les ocurre a la Generación de la amistad y demás coordinadoras de escritores campamentales.
El paisaje, los acontecimientos, el mundo de la  vida están dentro del texto, no son mostrencas referencias del exterior.  En nuestro escritor, que se diversifica en tantas actividades en su vida -sus proyecciones son múltiples y su personalidad poliédrica-,  como comprobamos en “Duna desnuda”,  lo que subyace rocosa  es la subjetividad,  cuyo nutriente más íntimo y confortable es la pulsión poética. La  empatía inevitable en la relación con él, su efusividad verbal, su habla ya delata ese fondo de metáforas, imágenes, choques de sentido y quiebros finales. Cuando hablas con él siempre esperas al final, la oración subordinada e insurrecta que va a comprometer a las principales recién dichas. Con un resultado muy probable: la risa.  
   El estilo y pulso poético, la musicalidad, la forma literaria no se eligen, están ya. Para ser un autor con apenas obra demuestra un  enorme dominio literario. Pronto se adivina una importante cultura poética y literaria, cultivada y extraída fundamentalmente de la española. Que es el idioma en el que se escolarizó, socializó y fue vehicular en El Aaiún español. Como que conoce los secretos de la versificación y las distintas formas, a clásicos y modernos, movimientos y escuelas. Pudiendo servirse de esas técnicas y modelos de versificación (y hacer mediocres ejercicios de poesía),  él, como  hace la poesía moderna, busca la versificación libre y más sutil, sin rima canónica, que describió Octavio Paz. Es por eso un poeta maduro, capaz, asentado.
Son muchos los hallazgos que encontramos en su poesía, empezando por la musicalidad. Su prosa narrativa está irrigada de poesía y música, aun siendo su narrativa eficaz y sólida no puede desprenderse de ella. Pero hay otras condiciones de maestría como son las imágenes que destellan a lo largo de esta obra, la variedad de registros de versificación que va tocando,   la elección de palabras y sus  vínculos más formales que  ideacionales entre ellas, pero sin olvidar nunca el sentido. Sin embargo toda la obra mantiene una profundidad existencial absolutamente notable y densa; el ansia de libertad individual, la centralidad del “yo”  -un “yo” también acusadamente civil, ciudadano-, el amor anhelado y frustrado, su absoluta independencia de criterio, de campos políticos…; su escepticismo de hombre sabio y experimentado que ha necesitado llegar a conclusiones ideológicas básicas y suficientes  (a “deconstruirse”, parafraseando a Derrida) por sí mismo, sin la ayuda de nadie: al núcleo desnudo que certifica la sabiduría.  Todo está contenido en “Duna desnuda”, una compilación de vida hecha literatura. Su doble vida.
No creemos pecar de ligereza al decir que Bachir Edkhil podría ser  considerado el “Poeta saharaui”. Su calidad y originalidad son demasiado infrecuentes para no merecer su entrada en un futuro en antologías y referencias, en el lugar más destacado.