domingo, febrero 16, 2020

Ayer, la tertulia Mácaros del Oliver

Empezamos hace años en el Casino en unas reuniones en torno a determinados libros de pensamiento. Los ya establecidos eran adeptos de la Escuela Austriaca, es  decir de Carl Menges, Ludwig von Mises, Friedrich Hayek y nombres menores. Quien se ha dado llamar mi hermano y yo  dimos un golpe de estado, a su resultas los neoliberales desaparecieron como los dinosaurios, a pesar de su extraordinaria formación y cultura (económica, era una barbaridad).  Salimos ganando porque ascendimos al club social más elitista, nos bautizamos Mácaros, y allí seguimos celebrando nuestras reuniones posgolpistas, los que a la sazón fuimos los mencheviques ( minoritarios).

Ex Doctor Harrris, nuestro hipster. Pajarita con camisa a cuadros, todo, para mayor ordalía, en tonos fúnebres
Años más tarde compareció uno de los neoliberales depurados, que en torneo a caballo y lanza, me vi compelido a derribar no sin excitación y gozo. Más que por esgrima intelectual por mi iconoclastia, efervescencias heterodoxas, ironía metódica , sarcasmos y desafíos, a lo que añadir conducta suburbial y desdén por  autoridad, canon y normas. Todo lo aborrecido por él.
Se vengó propalando, que no es la primera vez que me ocurre, acusaciones sobre mi, que era marxista (lo había sido muchas décadas) y un matón de escuela. Y de club social elitista  (¿o no lo comprobó?).
Concesionario nuevo, mucha mejor cocina.
Ayer logramos que no se debatiera  el libro propuesto, que de manera soterrada veníamos boicoteando: hay que hablar de los libros que estamos leyendo. Te salé así la noche redonda, como ayer.

jueves, febrero 13, 2020

Mi artículo en la página CPLATAM

La falta de ética en la solidaridad de arenga

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Por José María Lizundia*

Me interesé por el Sáhara no por las razones de Marruecos, tampoco por las del Polisario, aunque estaba persuadido de que a estos les asistía una ‘justicia universal’, sino por los amigos españoles del Polisario. Fueron ellos y solo ellos los que me indujeron a escribir y a comprender el tema del Sáhara. Me parecía inmoral que desde el bienestar y vida confortable  de estos españoles hooligans, arengaran al sufrimiento, las privaciones y la desesperanza radical: que las víctimas fueron meros medios o instrumento para desahogar sus ansias subjetivas de Causa, de Cruzada, de ser arrebatados de sus aburridas vidas por la luminosidad celestial de fines muy superiores, como es la Redención, las mutaciones históricas de epopeya en la realidad, la lucha final de principios cosmológicos, con tanta fuerza como para no querer   escatimarles las décadas de horror que les esperen, no a ellos,  desde luego, sino a esos otros, los que se embarran en el campo de juego y no permanecen impolutos en los asientos de las gradas.
La inmoralidad de estas personas o masas es doble: uno, necesitan una Causa que siempre supone muertes y destrucción para gratificar sus propias pulsiones y agresividad -cuanto más execrable sea el verdugo más justificado es nuestro odio, nos sentimos de pronto vivos y fuertes-, lo hacen psicológicamente solo por ellos mismos, para su desahogo, como exutorio para el malestar, la frustración, el vacío; dos, se ejerce el chantaje, ya que la víctima azuzada a seguir sufriendo, al callejón sin salida, por tantas almas amorosas, no puede ser tan desconsiderada y desagradecida como para sucumbir a  la claudicación, ha de seguir sufriendo, así se lo exige sus hooligans henchidos de cariño solidario (la palabra sonajero o maraca).
No cabe ningún planteamiento de reflexión y autocrítica, de positividad e intento, de peldaños que subir, vías que ensayar, maneras de persuadir, de racionalidad, inteligencia, empeño e imaginación. Si alguien los fuerza, se reservan, como en Oslo, el rechazo final, todo es a vida y muerte (de otros).
*José María Lizundia es escritor español, ha publicado cinco libros sobre el Sáhara, es abogado, miembro de número del Instituto de Estudios Canarios, columnista en ELDIA.es y editor de la colección «Ensayos Saharianos» que reúne siete títulos y seis autores en torno a diferentes temas relacionados con el Magreb.

domingo, febrero 09, 2020

Un introito un excurso, una digresión introductoria

Un introito, un excurso, una digresión introductoria
Dar cuenta de que ayer estábamos  invitados (también mi hermano) a una gran fiesta en una finca en los altos de La Orotava, con una banda de música al menos,  que venía calentando motores en un guasap diseñado al efecto desde muchos días atrás. Se veía que prometía por los comentarios muy talentosos  que compartían y competían, y luego ya a la tarde de ayer eran fotos y videos muy divertidos los que me llegaban del desarrollo de la fiesta. Sabía que era gente interesante y madura, no jovencitos. Mucha chica mona pero ninguna sola. Me surgió esta letra a la vista de las mujeres que se veían. También muchas parejas con hijos pequeños. Una joven burguesía culta, ilustrada y liberal. Mi amigo el anfitrión me aseguró que había liberales y otros títulos respetables pero ni un solo progre. Me quedé con las ganas, hube de resignarme, mucha fiesta para mí, y difícil ubicación en ella, conocía a cuatro, y muy lejos, que es cuando la edad se erige ya  en un valladar  infranqueable. Pero estoy para obras menores. Fuimos a casa de Rosita a la que habían llegado la familia de Barcelona nuestra querida casi sobrina Yasmina y Carmina, además de Chabela y Espy. Pasadas las dos nos retiramos. 
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Soy contumaz seguidor de Amin Maalouf, siempre será el autor de Identidades asesinas, hace pocos meses  leí el anterior, El naufragio de las civilizaciones. Libanés árabe, cristiano maronita (católicos de rito ortodoxo griego, curiosamente) .
Los libros de este  post de hoy son de algunos que compré por Malacitania y Melilla (uno, que ya saqué aquí y leí incluso: 500 páginas).
No sabía del todo aunque suponía que el gran contingente de las  Cruzadas fueron siempre los francos. Curiosamente los dos libros que he leído sobre las Cruzadas han sido de historia novelada: que para mí al menos es la única forma de leerlas. El anterior fue de Peter Berling. Como este es desde el lado árabe desde donde está escrito sabemos que los cruzados  practicaran la antropofagia, a efectos intimidatorios, no como aztecas cualquiera. Esos sí, no de manera ritual sacrificial y en cuantía muy genocida.
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No le conocía, murió recién y la gente que sigo en twitter (ilustrados e intelectuales, ninguno de la tropa posmoderna y chavista) dieron cuenta de su extinción. Es muy bueno, y se ha dedicado a atacar a la nueva izquierda, surtido de armamento de precisión quirúrgica. Un intelectual, profesor de universidad inglesa,  aburrido de siempre del nulo criticismo y autocrítica, voces personales, de alguien al margen del Mainstream de cotorras en las saunas izquierdistas. Con quienes te sientes mucho más cómodo son los que conocen a Sartre, Foucault, Luckas, Althusser, Habermans, Adorno, Lacan, Gramsci, Deleuze, y pueden criticarlos intelectualmente,  y no con los progres paletos y zafios que ni saben quienes son.
Ayer en casa  de Rosita y    Ferdije que yo estaba en contra de la izqueirda xdesxde  un disenso intelctual, cultural y moral.en  
Este me lo pimplé de Málaga a Fuengirola, solo había leído de este autor artículos,  y me gustó mucho, además toca dos viejas devociones Pío Baroja y el país vasco francés
¡Cuántos libros leídos esta vez! Lo leí e parte en Melilla  y resulta qu es de Alhucemas, de allá cerca. Los dos último autores leído son rifeños orientales Entrecruza del Estrecho de las dos culturas (en sentido amplio de influencias troncales) con toda naturalidad, sin dejar lecciones o moralina
No      leído pero creo que lo leeré


miércoles, febrero 05, 2020

Un libro con pendiente y un museo fanatizado

Este libro lo comencé a leer en el casino militar de Melilla y más de una semana después aún no lo he terminado. Me discipliné contaminado y la segunda noche también acudí al lugar, y medioamisté con un camarero: español musulmán trilingüe: Amazig chelja, español y catalán. 
Es un libro de bolsillo de 500 páginas. Es terrible como un puerto de montaña en un Tour de France, son páginas en subida, y no puedes decir que tras cada recodo crees adivinar la meta, porque esto va de la conjunción de lo táctil y visual, básicamente lo aritmético, sabes en cada momento en que página estás y cuántas tiene el libro.
Lo compre en una tienda muy antigua y nostálgica de otro tiempo en Melilla, en el escaparate también antiguo  y art decó periférico, había bastantes libros de las guerras de Marruecos, que desde hace un año me atraen de tal forma que todo lo que veo compro, incluso libros militares, que me gustan mucho y nunca he seguido.
Terminé el libro.
Pues resulta que un catalanista fanatizado como yo, está en este museo.


para verificación nomás