
No concurren condiciones históricas, jurídicas,
territoriales o culturales para cualquier cambio del estatuto jurídico político
de Ceuta. Desde el punto de vista histórico institucional, siempre ha
pertenecido y sido territorio español, sin interrupción desde hace 6 siglos, a
pesar de su enclave en el continente africano. Ha resultado indemnec a todos
los avatares de la historia con sus eventuales cambios de titularidades. Se
puede predicar de esa ciudad, como de Melilla, el conatus essendi de
Spinoza sobre la tendencia de cada cosa a perseverar en su ser, voluntad de mantener su propia existencia,
que es lo demostrado por la ciudad autónoma. Resultando casi una anomalía por
su larga implicación y consustancialidad
con España. Sin que tampoco consten disputas y enfrentamientos
interiores entre facciones o etnias. A pesar de la convivencia de culturas y
religiones distintas con ámbitos particulares de culto, cementerios,
festividades, lo que siempre se aduce como motivo de multiculturalidad,
convivencia y tolerancia.
No existen convenios, tratados bilaterales (con Marruecos
14 de fronteras que incumple) o multilaterales, mandatos o protectorados internacionales,
acuerdos temporales entre potencias que prevean cualquier tipo de
reversibilidad de su estatus nacional, como ocurrió con la cesión temporal de Hong Kong de China al Reino Unido por 100 años: no hay base alguna en derecho
internacional para dar cobertura legal a una modificación de soberanía.
Pero es que tampoco está integrada entre los 17 Territorios
no Autónomos, que quedan en el Comité de Descolonización de Naciones Unidas
donde si estaba el Sáhara occidental y sigue Gibraltar. El último en ejercer el
derecho de autodeterminación fue Nueva Caledonia que decidió seguir
perteneciendo a Francia.
Se podría argumentar un derecho etéreo y natural de autodeterminación,
final de los procesos de descolonización, cuyo precisa historicidad ya ha sido
sobrepasada con creces. Si ese derecho de autodeterminación se ejerciese en la
ficción de este momento histórico, por citar un país -antes del mundial de
futbol de 2026 por la revelación estelar de su selección- como Cabo Verde, por poner un solo ejemplo, quizá
hubiera preferido el pasaporte color burdeos de la Unión Europea, el mantener
un autogobierno extenso, pero liberado de todos los gastos de defensa,
representación diplomática, Banco Nacional. La descolonización obedeció a un
proceso histórico que fue reacción de
otro de clara especificidad como del colonialismo.
De intentar persistir en esa extemporaneidad habría que
atenerse a la voluntad de la población que parece del todo improbable, que optara
por Marruecos en detrimento de España y Europa.
Hablando de procesos históricos, cuando el Protectorado
español de norte de Marruecos de 1912 al 1956, no se designó su capitalidad en
alguna de las plazas españolas como Ceuta y Melilla que disponían de estructuras para poder acogerla, sino que se designó a
Tetuán dando por hecho que las dos ciudades autónomas no podían formar parte de
protectorado. Y así reconocido internacionalmente-