
![]() |
José María Lizundia blog

![]() |
Lo inédito, alarmante y fascista strictu senso es el sector que aglutina a los que elaboran casos judiciales por odio, los que hacen el mono ante el Tribunal Supremo y se pliegan con manifiestos a consignas necias del tenor intelectual de «bulo», «fango», «desinformación», desmentidos íntegramente por la Justicia en todas las instancias. Frente a este periodismo propagandístico, lacayo y fanatizado se yergue el mejor periodismo libre desde la Transición.
Opinión | Punto de vista

19 MAY 2026 5:01


Si se conjuran
para (traer) la democracia, implica que la constitución del 78 es como
poco revisable y defectuosa, según deciden, sin
auscultaciones o pareceres de nadie. Frente aquello del consenso intersubjetivo de
Habermas para fundamentar el par legalidad/legitimidad constitucional construido por todos, para nuestros jueces de
dos sexos no existiría en absoluto. Ese
consenso intersubjetivo era la forma con
la que también trató de abrir a la judicatura de la República Federal heredada
del nazismo y fuertemente influenciada por Carl Schmitt, a una democracia
sustentada en el debate y la concertación. Lo contrario a este segmento de
jueces-juezas hispanos/as. Estos jueces en
todas estas décadas de empeño “democratizador”, la máxima autocritica hecha de
su historia y funciones ha sido atrapar una consigna de moda woke, como es la
inclusividad retórica: no hablada nunca en la calle. Estos/as
togados “de progreso”, seguramente aboguen por la simplicidad en el lenguaje y
resoluciones judiciales despojados de formalismos y arabescos técnico-jurídicos,
o sea acercarlo al “demos”. Con la conquista de la nueva denominación, anteponiendo
caballerosamente el femenino, se distrae igualmente el principio de economía
procesal. Todo quedaría en mini consigna feminista woke, con la excusa parpadeante de
la dialéctica visibilidad/invisibilidad, pero no por debatirlo con Judith Butler
o Paul B. Preciado, sino más bien por seguidismo de la extrema izquierda más neurasténica,
mostrenca y marginal. Nada sofisticada ni democrática.
Resultaba impensable que estos paladines de nuestra formación democrática intensiva (que imbuirnos), fueran con su sectarismo y dogmatismo consustancial los grandes peones del gran pujo totalitario del doctor Sánchez. Sus representantes, con el exfiscal general, han ofrecido grandes piezas no tanto jurídicas como dignas de estereotipos canallas, suburbiales, penosa picaresca, amaños todos, complicidades mediáticas, sumisión gubernativa, controles internos en guerra con la honorabilidad más básica y elemental. La democracia de progreso progresa.
![]() |
Acostumbrados a las más altas y vehementes disputas en España entre lo público y privado, que adquiere la confrontación de principios teológicos medievales, como lo pudo ser la condición de Jesús como hijo de Dios o el misterio de la santísima trinidad. Si no de mayor pureza, de renovado paralelismo es el sintagma ‘Sanidad Pública’. Algo a invocar y defender, bandera y estandarte, símbolo último de toda la ideología y teoría histórica de izquierda, de lo que queda, claro, y de lo público en general, la frontera del Rin de la cristiandad frente a los bárbaros. La limes, que nunca cabe traspasar. La sanidad pública reivindicada tiene más que ver con la pancarta y la percusión, con los zancudos y las octavillas, que con la consideración sustantiva de dirección, gestión y eficiencia. La sanidad pública no se enfrentaría a la sanidad privada o concertada y cualquier otra compatibilidad creativa y más provechosa, sino directamente a la enfermedad y la muerte. Y por supuesto a los vicios capitalistas de la codicia, el enriquecimiento y la explotación, que insuflan las pasiones más agudas y resentidas. Queda solo la última barricada de lo público, en especial la sanidad, por su verdadero poder de motivación (la vida misma, no ya las lacras sociales tenidas por desvanecidas por todo.Lo que resulta imposible encontrar es el debate laico, al margen de la sacralidad de su sintagma, ni diálogos presididos por la exigencia de racionalidad y estudios económicos, es decir, sobre gestión, optimización de recursos, financiación, eficiencia, compromiso real con la llevanza práctica de la sanidad pública. Algo tan sencillo como es que la sanidad tuviera límites como siempre los recursos tienen. No la ineptitud más crasa y escandalosa, eclipsada por la adjetivación de pública.Otro principio público es la educación, tras la sanidad. En Estados Unidos las guarderías son muy caras, pero llegada la educación obligatoria (5 años) toda ella es gratis hasta la universidad. En Washington DC y en toda la Unión. Más que procesiones y percusión han desarrollado programas, objetivos, financiación, gestión solvente, eficiencia, integración de todos (todos). Matrícula y mensualidades son gratis, materiales gratis, comedor gratis, actividades gratis, con visitas de profesores a comienzo de año al domicilio de los alumnos. Uno ya no sabe si ese es el modelo neocon o cuál.

