José María Lizundia blog
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jueves, marzo 12, 2026
Eguiar* Lizundia representando a EE.UU. en NN.UU. de Viena
miércoles, marzo 11, 2026
El Día: ¡No a la guerra! porque ¡No matarás!
El adalid de enunciados “de progreso” sólo puede alimentarse de los del pasado, que son los de vacuidad mejor demostrada. Cuanto mayor es la irrelevancia, la marginalidad, pero en estricta soledad, mayor independencia hay para proferir las boberías más descarnadas. Las soflamas hacen de su miseria constitutiva marchas victoriosas al paso alegre de la paz y volverá a reír la primavera: ¡Que no a la guerra, que no! La frondosidad de las ventas y compras de armamento por parte del Gobierno incluyendo al mismo Irán, le coloca en el noveno país del mundo en este negocio. En algo que el doctor (cada vez más honoris causa) Sánchez no es el último. De Israel fue conspicuo socio comercial hasta anteayer, y después, con salvedades. El empeño armamentístico con Ucrania directamente por el histrión pacifista era ejemplarizante: venta de misiles, formación militar, más visitas que a La Palma. Sánchez era un duro, un halcón, muy belicista y combativo contra Putin, y muy abrazador de Zelensky camarada. La profundidad y agudeza del “No a la guerra” como recordaba Arcadi Espada es de la enjundia e iluminación cognitiva del No al cáncer. Otra cosa es que no entrañe un efecto catártico entre los que odian a Estados Unidos, que ha ocurrido siempre con todos los imperios, como explicó Elvira Roca Barea, y gustan tener ocasiones para sacar un espíritu rebelde, combativo y crítico, a pesar de que sea en masa y bajo la opinión dominante. Una afectación, afirmación y clara visibilidad tras la pancarta y megafonía.
Gracias al viejo marxismo profesado uno quedó imbuido de cierto
espíritu subversivo contra las injusticias y opresiones más sangrantes e
inhumanas, simpatizando con todos los
que se levantaran o alentaran la
rebelión. Invocar el derecho internacional, que ha pasado de inasible a fugitivo,
se encuadra en las invocaciones metafísicas más aptas para la agitación
narcótica como inane. Cuando asistimos a la radical mutación del viejo orden
mundial, con el fracaso clamoroso de Naciones Unidas, invocar el derecho internacional
(¿cuáles normas, acuerdos, cartas, convenciones, resoluciones?) o el sintagma “guerra
ilegal”: ¿Francisco de Vitoria o San Agustín? sirven muy bien para ocultar y permitir las
sangrantes violaciones de los derechos humanos, que, si son susceptibles de
concreción, e indiscutibles. Nuestra izquierda tarambana, sin nexo ya con el
marxismo ni la socialdemocracia, pero a expensas de las homilías que proceden de la iglesia woke,
y en su nombre, debería comprometerse más con la inclusión diversidad y equidad, para que no se cuelguen de grúas a los homosexuales,
se ametrallen a paisanos por miles y el machismo, no agitprop, sino encarnizado y devastador no esclavice
a las mujeres. Una opresión atroz, límite.
martes, marzo 10, 2026
Nos retomamos: C/ Nokia, Santa Cruz de Tenerife con narrativa de Bilbao
domingo, marzo 08, 2026
Artículo publicado en La Opinión el 24-03-2007 MIGUEL ESPINOSA
MIGUEL ESPINOSA: UN DESCONOCIDO DE MUY ALTO RANGO
TRÍBADA, Theologiae TractatusDe José María Lizundia Zamalloa
El término tríbada no figura en el Diccionario de la Real Academia Española ni tampoco en el Maria Moliner, al menos en el lugar que correspondería, sin embargo es admitido por el corrector ortográfico del ordenador. En cuanto al subtítulo, Theologie Tractatus, comparte palabra con el famoso Tractatus logico-philosophicus de Wittgenstein, pero nada más en principio. Hasta que leyendo el libro se comprueba un parentesco claro con aquel filósofo, que en parte cifró las premisas del lenguaje en sus “juegos”.
Miguel Espinosa no hace otra cosa que jugar con el lenguaje, exprimirlo hasta sacar todo su jugo desenterrando infinidad de palabras confinadas muertas en el diccionario, creando neologismos o buscando los más poéticos zurcidos entre palabras.
El libro, que está editado por Siruela, dedica las 68 primeras páginas al Índice, Relación de personajes, Nombres de Damiana y Nombres de Lucía. En el índice hay una relación numérica que, inextricable, podría constituir un repertorio cabalístico, la relación de personajes (con circunstancias personales) es de la extensión del listado de socios de un casino de pueblo y Nombres de Damiana y Nombres de Lucía son sendos pliegos de injurias e insultos ordenados conforme al abecedario. Todo un monumento a la riqueza léxica del libro que así queda ya anunciada.
Tras el prólogo de Fernando Arrabal, quien dos veces asocia al autor con Cervantes, se penetra en la lectura del libro tras dejar antes atrás dos o tres dedicatorias.
Hay que decir desde el principio que este gran relato no se proyecta en el tiempo de forma lineal, en cualquiera de sus formas o técnicas, sino que se abre en círculos concéntricos por medio de una red de testimonios y referencias, en cuyos nódulos se distribuyen un sinfin de personajes.
Damiana, la boticaria es la permanentemente inculpada (bollera, tortillera, tríbada, infecta y una retahíla de expresiones similares), amada por Daniel a quien no atiende debidamente es sustituido por Lucía, la cortadora, que tampoco se libra de insultos e insidias. Estaría así formado el clásico triángulo si no fuera porque hay un vértice más, que es Juana, enamorada de Daniel, que no para de escribirle cartas en las que cede la palabra directamente a Miguel Espinosa, con toda su autoridad literaria, para que sea él quien prosiga el relato en su correspondencia con aquél. Pródigos también en comentarios y habladurías son las amistades de los protagonistas, que ilustran las andanzas de las bolleras (así las llama Miguel Espinosa en no menos de cincuenta ocasiones), cuya relación lejos de ser pacífica y circunscrita a ellas, se desparrama en relaciones con el otro sexo (Damiana) o del mismo (Lucía).
El autor, nacido en Caravaca de la Cruz (Murcia) en 1926 (murió en 1982), llama pronto la atención por su originalidad y por el cuidado, hasta la veneración, que pone en el lenguaje. Éste no se nutre de cualquier material o aparejo que limite su función a ser útil y eficaz para la obra, sino que escoge las voces más nobles y vistosas, materiales suntuosos incluso cuando se tratan de dicterios y epítetos furiosos. Hay ocasiones en las que parece que determinada asociación o fórmula léxica ha quedado malograda, pero esa aparente deficiencia es la mayoría de las veces un triste espejismo, que hay que achacarlo a la profusión de términos empleados y que el contexto o matriz (la panoplia de recursos lingüísticos almacenados admite todas las gamas y hechuras) termina asimilando perfectamente.
Sin llegar a avanzar mucho en la lectura de este libro, hube de interrumpirla para acceder a Internet, el escritor, uno grande pero aún casi ignoto, merecía ser mejor conocido que por lo que de él ofrecía la breve biografía de la contraportada. Había que saber más del que era capaz de escribir de aquella manera tan lustrosa y con tantas fulguraciones en la misma frontera que casa poesía con filosofía o la forma con el pensamiento. Hay líneas en el libro que son poesía, poesía reiterada y párrafos y páginas en las que el pensamiento explora todo lo concerniente a determinadas relaciones humanas complejas e insatisfactorias en un mundo dominado por celos, resquemores y deseos nunca colmados, a lo que hay que añadir insidias, murmuraciones, habladurías y comentarios plasmados en una sucesión de diarios, cartas y relatos. El desorden de los afectos que muestran los protagonistas se convierte en orden de la mano de la reflexión y la palabra: la reflexión y el pensamiento llegan justo hasta donde el léxico ya no puede seguirlos y la palabra hasta que, con múltiples juegos, ha culminado una portentosa muestra de torsiones y escorzos.
Llegados a este punto debe comparecer de nuevo Wittgenstein, quien estableció aquel apotegma de que de lo que no se puede hablar (señalando los límites del lenguaje) hay que callar.
Miguel Espinosa desoye esta recomendación ya que constantemente bordea el vacío donde las palabras pierden toda referencia simbólica y representativa y el significante ejecuta diversos bucles sobre un significado que ya no da más de sí. El escritor está empeñado en penetrar en los agujeros negros de la personalidad humana y de las relaciones intersubjetivas. Para ello se ayuda de la filosofía en la ida y de la poesía a la vuelta. O como él repite, busca el “concepto” a costa de la “representación” pero le sirve y basta la “visión”.
El flujo de ideas, emociones, pulsiones… que invaden una conciencia discontinua y fluctuante solamente puede ser reconducida a una literatura tratada con la exquisita dedicación de un relojero que coordinara todos los mecanismos y rotaciones con el máximo esmero. Espinosa era incansable en la reescritura de sus textos y tardaba años en concluirlos. La forma alambicada, ampulosa o excesiva a veces de su escritura pudiera infundir la sospecha de que ello fuera consecuencia de una dedicación profesional que exigiera la precisión y minuciosidad de los informes técnicos complejos o desarrollos argumentales exhaustivos, propios de profesiones de gran relevancia. Pienso en Juan Benet y Álvaro Mutis que delatan profesiones y biografías.
Miguel Espinosa a pesar de su empaque y estilo virtuoso fue un empresario y asesor jurídico sin vocación ni suerte, que malvivió la mayor parte de su vida.
Hoy la Universidad de Murcia y aquella región se están encargando de hacer justicia a este escritor, tenido ya por uno de los grandes.
Publicado el sábado, 24 de marzo de 2007, en 2. C= Revista semanal de Ciencia y Cultura del diario La Opinión
viernes, marzo 06, 2026
Pedro Ugarte: la escritura desde la biología
Tras los relatos y personajes con sus vicisitudes sociales y
contextos subyace una visión de la vida
muy profunda, que nos sumergirán a un fondo donde actúan, a mi entender, las determinaciones
netamente existenciales, en gran parte
biológicas, más que psicológicas y mucho más que sociales (en todo caso:
culturales). Podríamos hacerlo corresponder con aquella diferenciación de la estética, que se establece entre lo iconográfico
(historias, personajes, interrelaciones palpables) y lo iconológico como
significado profundo y trasfondo.
jueves, marzo 05, 2026
En Getxo nos encontramos con Rafa el del Parra, de S/C Tfe
martes, marzo 03, 2026
El Día: Las virtudes teologales, cardinales y "de progreso": los enanos
Muy de niño me llevaron a ver el bombero torero en la Plaza Vista Alegre de Bilbao, lo único que conservo es el recuerdo difuso de diversión por muchas trapisondas sobre el albero. Los enanos toreros (acondroplasia, para la ciencia), que ya debieran estar completamente invisibilizados, por cortarles de raíz toda posibilidad de trabajo, dignidad, protagonismo, reconocimiento, ahora, con un decreto ley, dejan de existir. Quedan en exenanos, si el nombre popular (y académico) sigue permitido, refugiados en las ayudas y la oscuridad; reclusión y ocultamiento por su pecado: ser enanos, deformes. Saint Just con sus comités quería salvar la virtud y al precio de la sangre por inseparable, fue militar de muchas lecturas, detrás tenía la Encyclopédie con la Ilustración. No era un analfabeto. Nuestros enciclopedistas e ilustrados (muy limitados), en lugar de la virtud quieren expandir y grabar en las conciencias la dignidad, no con comités y el Terror, sino con el BOE. No transigen con la indignidad que supone el espectáculo de los enanos toreros, incapaces de captar y valorar su alegría, disfrute, reconocimiento, autoestima, protagonismo, valor. La indignidad que el gobierno de progreso considera, de acuerdo con la simpleza y estolidez de sus esquemas abstractos, asquerosamente moralistas, en realidad, en términos concretos y reales (analíticos) de las personas afectadas, es todo lo contrario: verdadera dignidad peLa izquierda, desde Lenin y Stalin, el Che Guevara, Mao Zedong con su Revolución Cultural o el Gran Paso Adelante, Castro, Kirchner o Maduro, siempre han sido enemigos de la imperfección y mal acabado del ser humano. Siempre dispuestos a completar la Creación con un «hombre nuevo». Y si no, con su protección, tutela, conforme al molde de acatamiento y pasividad, de total sumisión. La espiritualidad de la religión y la iglesia permitía su férula sobre el pueblo, ahora lo hacen por medios materiales: ayudas, pagas, protección (el modelo comunista mejor desarrollado). Y bajo estas condiciones, obedeces y no toreas: ¡deformes!domingo, marzo 01, 2026
La violencia es la partera de la historia: Karl Marx
Pero a la vez aparecian los Goya, esa tropa paragubernativa de vocación subsidiada, con su ufanía de tomarse (porque sí) por conciencia crítica, cuando lo único que hay en sus salmodías es un narcisismo imposible de tratar, ufanía, sectarismo de cofrades gozosos de serlo. De destacar con la mayor ramplonería en curso. La izquierda.
sábado, febrero 28, 2026
¿Y quién era el gran intelectual vasco que presidía la mesa del comedor?: Juaristi
Me dice XY: pues sí, estos suman esos estantes de la Biblioteca de la Universidad de Deusto, que dices. Son como el
mundo como voluntad y como representacion, que decía el filosofo, pero mucho más como representación de la intelectualidad más perfilada y ejerciente.Salimos, y digo, vamos a volver por donde hemos venido para verlos. Y lo hacemos. ¿Quién presidie al acto, entre las barbas, las gafas, las melenas, las frentes límpidas de inteligencia, y ojos de ratones de biblioteca y erudición?
Pero si está ¡Jon Juaristi! en posición central/cenital: pues ya no son 2 ó 3 estantes de la biblioteca de la Universidad de Deusto, han de ser más, al menos unos 5, pues esos tres tan solo son los de Juaristi.
jueves, febrero 26, 2026
Conozco personalmente a Pedro Ugarte, que elogia mi libro

martes, febrero 24, 2026
El Día: La moderada dignidad de los ejércitos venezolano y cubano
Ocurrió el 4 de agosto de 2018 cuando se produjo una
estampida de distintas unidades del ejército venezolano, rompiendo filas y
formación tras escucharse unos petardos que la soldadesca en posición de firmes
debió tomar por disparos. Presidia el acto castrense el comandante jefe de la
Fuerza Armada Nacional. Resultó una
desordenada y tumultuosa huida a cualquier lugar. Los altos mandos de la República Bolivariana no tuvieron
más remedio que reconocer el bochorno y
humillación patria. Vi por televisión la estampida, y la gocé. Resultó un
antecedente circunstancial, si se quiere, pero a la luz que hoy en día nos
brinda el indoblegable ejército revolucionario bolivariano (y antimperialista),
lo circunstancial se convierte en constitutivo. No sé si el Comando Sur del Ejército
norteamericano valoró adecuadamente aquella
puesta en escena del espíritu de combate,
de la tropa hecha tropel en desbandada, a la hora de planificar su intervención
(no interviniente). El ejército revolucionario de Bolivar nunca podrá decir que
se inmoló con honor en el campo de batalla, como tampoco que llegara a ver,
siquiera de lejos, algún soldado americano. Pues aun así observa un comportamiento
digno de las condiciones leoninas que han
de arrostrarse tras una rendición incondicional. Pero antes, dar cuenta de que
el devocionario religioso (religión secular) divinizando a Bolivar es igual de
chusco que falso. El revisionismo historiográfico de la conquista hispana de
America y la emancipación de las nuevas repúblicas, comenzado el SXIX, se expande
como la llama que prendió la pradera por redes, actos, investigaciones, libros,
en perjuicio del victimismo atroz promovido por las elites sudamericanas. El
Libertador cada vez más aparece como personaje histórico y no mito, en su
perjuicio. Agente del Imperio británico, que logró endeudar a varios países con sus préstamos por 100
años cumplidos de succión continuada. Además, dado que nunca hubo ejército español
en América, los criollos hispanos se enfrentaron a los realistas (Corona
española) en los que siempre se encontraban las tribus nativas. Solo refinados
intelectuales como Hugo Chavez y sus conmilitones podían erigir un altar a la santidad del Libertador que troceó el
continente. Quienes a su vez
engendrarían el “socialismo siglo XXI”, que Marx y Engels hubieran envidiado
con motivo. Lo simpático de estas dictaduras fascistas-comunistas es que Fidel
Castro dedicó su vida a defender Cuba del imperialismo, sin que tuviera oportunidad
física de avistarlo. Como el ejército venezolano arrollado, hasta las genuflexiones
más humillantes, por el ejército norteamericano, sin tampoco poder verlos. Toda
la izquierda sudamericana y española alineados-aliados con ellos fraguaron una
solidaridad en el saqueo a gran escala, la corrupción y la indigencia moral e
intelectual, con la segura e inexorable miseria.domingo, febrero 22, 2026
Un domingo bilbaíno en el Guggenheim, y resto en Las Arenas
En cuanto lo vi, lo supe. ANSELM KIEFER, mi pintor favorito. Su sala en el Guggenheim estaba taponada, por un mural de pancartas woke, wokismo lo que perpetró en el Reina Sofía de Madrid su anterior director
![]() |
| Más que woke, uf, que alivio, ácrata, contracultural y provocador |
Pues llevamos 47 años juntos y nos hemos casado dos veces, primero por lo/a (guardia) civil y sólo 13 años más tarde por la Santa Madre Iglesia en Florencia, sin que mediara separación o discordias entre ambas, y por aprovechar otra boda de amigos, aportando más fanfarria,
Esta estampa muestra mi grado de autonomía sin bastones, ni pista de esquí.
sábado, febrero 21, 2026
Me envuelve el país cuando no estoy en él (de solo unos años atrás)
jueves, febrero 19, 2026
El Día: La réplica del Guggenheim en Bilbao
La ampliación del Museo de Bellas Artes de Bilbao, una de las mejores pinacotecas de España, cosa que sólo los entendidos conocen, se acerca a su inauguración en junio. El arquitecto, a quien Bilbao le debe un busto de bronce, es Norman Foster, autor de la ampliación del museo y del metro de Bilbao, que hoy sigue igual de rutilante y limpio que cuando su inauguración hace treinta años. De él son las elegantes bocas del metro conocidas como fosteritos. La ampliación conserva el frente neoclásico y cuerpo del museo antiguo, que surgió de la unión de dos museos ya existentes: de bellas artes y de arte moderno. La alta burguesía financiero-industrial se había lanzado a la compra de importantes obras de arte que fueran acordes con sus mansiones y palacios de Neguri. No son las colecciones reales las que nutrirán los fondos del museo, sino el capital de la poderosa burguesía, que viene acumulando a las orillas del Nervión y a la que solo le falta la pátina de distinción que confiere al arte y la cultura. Y el dinero puede comprarlo.
Norman Foster apenas ha tocado los dos edificios que ya existían, el neoclásico, sobrio y elegante, y su ampliación de los años 60, funcional y moderno como la galería con columnas que los unía. Sobre ese espacioso punto de unión con el estanque, sin tocar la extensión superficial o muy poco, esto es, el parque primordial de Bilbao, se erige la nueva intervención de gran volumetría, en vertical, expandiéndose hacia el parque conforme se alza. Lo asemejan a una txapela. Con el logro comprobable que no se produce ninguna intromisión o cierre de líneas de fuga paisajísticas: el monte Artxanda y la torre de Iberdrola de César Pelli quedan incólumes desde todos los ángulos. Su asentamiento en los lindes del Parque de Bilbao (de Dª Casilda) le restaba la prestancia física que su contenido reclamaba. El alza del nuevo museo se asimila en altura al de los edificios próximos. Su poderosa volumetría, el vanguardismo de sus niveles y sustentación, resultan ya impactantes, y el nuevo continente del museo será imposible evitar por su rotundidad ostentosa, como lo hace el Guggenheim, no muy distante y otro elemento crucial de la articulación y relieve urbanístico de la ciudad del Nervión. Norman Foster vuelve añadir otra magnífica obra a la copiosa de grandes arquitectos internacionales que festonean Bilbao.
https://www.eldia.es/opinion/2026/02/19/replica-guggenheim-bilbao-127003312.html





























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