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Fuiomos andando de Algorta a Las Arenas con dos disfrutes claros: el paisaje (vista del Abra y montes) y naturaleza (arboles, plantas, setos, jaardines) y la arquitectura (palacios, grandes casas, estilo vernáculo..)
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José María Lizundia blog
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Impagable en la guaguasera a Getxo, en la parada de la Uni de Deusto han entrado un grupúsculo de chicas de master, jóvenes evidentemente, dicharacheras, ocurrentes e irrradiando toda la frescura de la juventud, gustosas de un jesuita llamado Pepe o Calamar, que incluso también llegamos aser,

Por ejemplo y ante el caso que nos ocupa: "zonas grises donde la movilidad humana se instrumentaliza en conflictos híbridos". De donde arranca todo.
¿Quién es el sujeto?: la movilidad humana, pero al que le falta un sub-sujeto agente "que instrumentalice en conflicto hibrido`".
Hay que establecer en un hecho/acontecimiento la premisa para poder avanzar a un interés (de parte). Que Marruecos alegue interés en responsabilizarse de un conflicto, supondría construir un silogismo tramposo, desde el momento, que, sin embargo, para España no hay rastro de que sea un conflicto, sino la estabilidad de un estatus quo multisecular (internacionalmente reconocido). No puede ser conflicto, salvo que lo provoquen, que lógicamente nunca será España. La vecindad en sí no tiene porqué ser un conflicto, al revés.
El diagnóstico muy forzado de conflicto (¿deseado?) ha de permitir la elección de unas premisas, ya que al ser una cuestión sólo retórica de libre construcción, son premisas que deben fabricarse adecuadas a la conclusión que pretenda alcanzarse.
Establecido el "conflicto actual" (¿podría ser la invasión?) Deus ex machina es "necesario desactivar el inmovilismo", cuando en realidad lo activado es el MOVILISMO TOTAL de 80.000 personas ( como 4 divisiones, 3 regimientos y 2 batallones). Sigue diciendo el autor, del "enquistamiento del conflicto actual". Sin reparar en que, por elemental lógica, que Ceuta ni España ni vivían ni sentían un solo día de conflicto, como sí desde hace más de 2 meses, radicalmente excepcional. Como evidencian cuaquier relacion de hechos probados y fundamentos jurídicos (de todo el Derecho Internacional). ¡Qué conflicto!
Este constructivismo retórico apela a una reflexion muy teórica que nos aboca a dos presupuestos: A) Ceuta permanece y permanecía sumida en el INMOVILISMO TOTAL, un inmovilismo de playa y terrazas de verano, de bienestar y seguridad; B), sin embargo, del otro lado se ponía en marcha el MOVILISMO TOTAL. A modo de movilización de guerra: 80.000. No cabe homogeneizar lo radicalmente opuesto. Como no se puede señalar, evidenciarlo, al no poder tomarlo como realidad empírica, simplemente se da por hecho, tanto que se parte de él.
Pasando rápido por la gran noticia para las televisiones mundiales, con la fama internacional de la playa del Trampolín, se acude no a lo factual y ya sobrevenido, sino a la amenaza potencial y abstracta, además acechante, de los 1.500 millones de africanos e intereses geoestratégicos extraños a Marruecos, España y la UE. Los tres hechos uno. Sin serlo, ni poder ser, Esta asimilación tan abstracta se fragua también en constelaciones metafísicas como son las "Eurorregiones" a inventar, que luego salen solas, y en acuerdo o preacuerdos de integración de Marruecos en la UE, que la invasión de Ceuta la postergará ad infinutum, por la extraodinaria potencia de las imágenes icónicas del asalto; han de quedar grabadas a fuego por generaciones. Y la verdad, la no esperada respuesta de los españoles.. otra de las autólisis de Marruecos.
El nudo de conceptos abstractos, eticos y utópicos que la fantasia promueve, no sin la amenaza velada y flotante (que Marruecos finalmente harta se inhiba de los nobles propósitos anti -inmovilismos, ese su poder: ni se vislumbra que pudiera ser al revés).
Todas estas consideraciones teóricas y muy creativas sin engarce alguno en la realidad, son ensoñaciones y elucubraciones personales, no sólo no sirven para intercambiar opiniones, sino que, mucho más grave, suponen la sustracción de los hechos, que no existen, soterrados por "los Conflictos" o "inmovillismos" y conceptos inexistentes como realidades. Para alguien al que le interesa Marruecos es verdaderamente muy decepcionante la falta de toda voz crítica y analítica, no digamos ya autocrítica, de inexcusable racionalidad: las primeras reacciones muy ufanas que podían leerse serán insultos a los españoles, de racistas, medievales, colonialistas feroces Bueno, bueno, bueno ..
Otra característica de estos intelectuales, apolìticos radicales y complacientes de las dos orillas, siempre muy obsequiosos y cortesanos, es ¡cómo evitan pronunciarse! NO abordar los conflictos desencadenados. Porque ocurren que se desencadenan, pero no como bulos y redes: de verdad, en primera instancia ¡Cómo los eluden todos!
Mi libro, a punto de salir, Ceuta, las autólisis de Marruecos supone enfoque crítico de Marruecos. El suceder de los nuevos hechos me han confirmado el acierto del título. Me disgustan estos errores históricos de Marruecos a largo plazo y todavía más las reacciones, de quienes se podía esperar algo de racionalidad, crítica, autocrítica (imposible ya que pertenece al parecer a una weltanschauung cultural, civilizatoria muy enfrentada a lo que puede verse). Ni la estúpida alianza de civilizaciones ni el piadoso diálogo intercultural, sirven para otra cosa que para irse por las ramas del entretenimiento lisonjero y distendido, y eudirlo en cualquier dimensión de mínima profundidad.
https://www.eltribuno.com/opiniones/2026-10-7-0-0-0-a-tres-anos-de-la-masacre-y-barbarie-islamista-en-israel
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Hoy, miércoles 7 de octubre, se cumplen tres años de la masacre y barbarie del terrorismo islamista en Israel. Falsedades y fake news han sido difundidas por los grandes medios que terminaron legitimando la narrativa y las cifras amañadas de los terroristas y, desde diferentes campos de lucha (activismo, periodismo, política), muchos se prestaron a tergiversar la realidad para dañar a Israel.
La UNRWA (Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo) permitió su infiltración por terroristas de Hamas y Yihad Islámica, hoy está siendo investigada porque 1.500 de sus miembros han tenido alguna participación en los ataques terroristas del 7 de octubre. Finlandia dejará de financiar a dicha agencia este año; le precedieron en esa decisión Estados Unidos y Suecia. Recientemente ha hablado el fotoperiodista de Gaza Motaz Azaiza, premiado y reconocido en Occidente, quien revela que Hamas controlaba la cobertura de la guerra y organizaba ataques contra periodistas que se apartaban de su línea. Azaiza admite haber filmado a rehenes israelíes siendo golpeados en las calles de Gaza el 7 de octubre, pero deliberadamente decidió no publicar los vídeos para proteger las identidades de los agresores. Ahora mismo la BBC está siendo cuestionada por sus decisiones (des)informativas que favorecieron el relato de los terroristas. Así estamos.
En su nuevo libro sobre Israel y la guerra: Gaza: la transubstanciación de una guerra, José María Lizundia acude al concepto transubstanciación metafóricamente para analizar la mutación de la guerra que no es un asunto puramente de territorio y fronteras como matizan algunos, sino que pretende ya sin edulcorantes el exterminio judío y la eliminación de Israel para que su Palestina llegue, finalmente, del río al mar, como ha dicho Sira Rego, ministra de Pedro Sánchez, al servirse aclarar la posición del gobierno español haciendo suyas las consignas de los terroristas de Hamas y sus simpatizantes alrededor del mundo.
Los ensayos y las reflexiones del escritor y abogado español develan aquí su pertinencia práctica al acercar su mirada clarificadora. Lizundia no teme llamar las cosas por su nombre y, con sensatez y realismo, habla de lo que en efecto ha sucedido, superando lugares comunes y mentiras. Su mérito es doble: no sólo por su abundante producción intelectual sobre el tema en sus columnas de opinión semanales en estos tres años, sino también porque, habida cuenta del clima antisemita que reina en España, potenciado sin pudor por el actual gobierno, sus ministros y su militancia, Lizundia, como de costumbre, se aparta del rebaño (mediático, activista, cultural y político) para desmentir las falacias difundidas por todos estos.
La guerra de Gaza, observa, ha adquirido relevancia global pese a que no es el único conflicto internacional ni el más mortífero. Hay conflictos con mayor cantidad de muertes y devastación en Sudán, Siria, Irán o Yemen, pero estos no generan la movilización que sí logra la causa palestina. Se omite deliberadamente el accionar del terrorismo islamista contra los civiles israelíes (incluidos bebés, mujeres, jóvenes, niños) que desencadenó la respuesta de Israel tras el 7 de octubre y que los terroristas esperaban ansiosos por los réditos que obtendrían a nivel global.
Los islamistas sabían desde el primer momento que no tenían la mínima posibilidad de vencer a Israel militarmente. Apostaron, en cambio, por la victoria propagandística y moral: «Su fin estratégico han sido las propias bajas porque esto cotiza en un mercado moral amañado", dice Lizundia.
La prensa internacional no ha podido recuperarse de su deriva semántica, sostiene el autor. Hamas es la que ha decidido qué se publica, cuáles imágenes, incluidas escenas fabricadas y los términos y conceptos a utilizar. Todo ello ha potenciado el antisemitismo en Occidente desde el 7 de octubre de 2023. "Gaza fue la promesa de una derrota total con el rumbo no previsto a una situación inédita ( ) una apuesta maximalista de todo o nada", puntualiza el escritor español.
Muchos parecen anhelar un estado de guerra perpetua, empezando por los terroristas. Han aborrecido la implicación decidida del Estados Unidos de Donald Trump, que forzó a Hamas y alteró el rumbo de los acontecimientos, así como el plan de paz y hasta la referencia que hiciera el presidente americano a una Riviera del Medio Oriente hablando de Gaza. Les resulta inaceptable que ese lugar pueda ser moderno, hedonista y desarrollado. Nada de ello rimaría con el extendido y mal llamado "genocidio" para hablar de las bajas en Gaza, empezando porque es difícil, sino imposible, determinar y diferenciar con exactitud la cantidad de civiles y de terroristas muertos, toda vez que los segundos usan a los primeros como escudos humanos con aquiescencia de muchos de ellos; todos serán mártires de su causa y no hay mayor honor que este. Los túneles y las demás tácticas son los métodos y usos instrumentales de una población adoctrinada desde sus primeros años de vida para llegar a ese final.
Que mi casero marroquí, un hombre amable, servicial y generoso, tuviera como fondo de pantalla de su teléfono móvil al terrorista Yahya Sinwar cargando a un niño que sostenía un fusil y hablara con fascinación de Petro por «todo lo que el presidente de Colombia hace por Palestina", o que prestigiosos intelectuales, activistas, feministas y profesores universitarios marroquíes agitaran virtualmente sus consignas sumándose a los festejos de los terroristas el mismo 7 de octubre, mientras circulaban los videos de las mujeres violadas y masacradas por Hamas es elocuente del nivel de daño cognitivo generado por el fanatismo y la obsesión por esta causa.
Salvo el escritor Tahar Ben Jelloun, coincidimos con Lizundia, no recordamos a ningún otro intelectual marroquí que repudiase en voz alta las acciones del terrorismo islamista el 7 de octubre de 2023 en Israel y que fuese consciente de lo que esto iba a generar.
Académicos españoles, recuerda Lizundia, han hablado del 7 de octubre como "una operación militar" y hay quienes interpretan en la barbarie islamista una "gran lección" para Israel y, luego, en medio de innumerables puestas en escena, shows y hasta la famosa flotilla, auténtico «crucero de vedetismo y voluptuosidad», agitan «genocidio» en Gaza. Intelectuales militantes, activistas, prensa y políticos ya se encargaron de banalizar el concepto. Desde el gobierno español hasta el populista y pretendido líder del sur global, Gustavo Petro, han satanizado a Israel y hecho suyas las consignas terroristas, pero en concreto el relato del genocidio no se sostiene.
Los terroristas, pero también civiles, gazatíes y, en sentido amplio, palestinos, árabes musulmanes e izquierdistas alrededor del mundo han reivindicado las acciones (violaciones, decapitaciones y asesinatos de más de 1.200 civiles y el secuestro de decenas de otros ciudadanos israelíes) perpetradas por el terrorismo islamista. Hamas ha contado con el enorme favor de la autodenominada progresía internacional. Lizundia nos deja constancia de la estigmatización y la sucesiva escalada, casi inagotable, de acciones inamistosas contra Israel, entre otros, por parte del jefe de gobierno español Pedro Sánchez, pero este no ha sido el único. Todos leyeron y aprendieron el libreto, la carta fundacional de Hamas, para sus puestas en escena, pero, ¿de veras pretendían que Israel no se defendiera tras lo que sucedió el 7 de octubre de 2023?
No hay, de momento, un dictamen de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que indique que la acción defensiva de Israel pueda considerarse genocidio. Es la CIJ el organismo encargado de pronunciarse a ese respecto, no Sánchez, ni Petro, ni sus militantes.
(*) El libro "Gaza: transubstanciación de una guerra" de José María Lizundia estará disponible en librerías próximamente.
(**) Clara Riveros es autora de Sexo, pudor y poder. Debates del siglo XXI en el norte de África (Alhulia, 2021) y Autocracia, democracia y constantes vitales en el reino magrebí (Alhulia, 2023)
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