viernes, noviembre 17, 2017

Mi amigo el Rapsoda me felicita

Al lado nací, ciudad muy considerada ahora
Desde que supimos que le veríamos nos pusimos muy contentos. Los amigos vitalicios son muy pocos. Conocí a su familia y él a la mía, llegó a conocer a mi padre en las únicas navidades que pasaron aquí. Yisas siempre recuerda que se bebieron una botella de güisqui entre los dos. Vivía en Madrid, es toledano, de la provincia. A él le acabábamos de conocer, era amigo de Al y Serena. Había perdido a su pareja y le ofrecimos pasar la navidad con nosotros.
El lunes pasado feliz encuentro en Los Reunidos.  Vino Yisas, estaba en el Puerto con su última novia. Nos conocimos en torno a los cuarenta y ya le he conocido a las siguientes (si no me dejo ninguna) a P, a M, a C, a A y el lunes he conocido a C.. No está nada mal, incluso supera a mi hermano. Estuvimos bastantes.
Yisas se ha ido a vivir a Toledo, se ha jubilado. Me dice, vivo muy cerca de la sinagoga del Tránsito. Ella es profesora de universidad en Galicia. Le cuento mi vida desde febrero de 2016 que se marchó, él la suya.
Tengo encontronazo con ella, que es francesa. Alguien le ha preguntado a quién vota y ha dicho a Podemos Marea, Belén supongo le ha advertido que somos anti. Eso ha bastado. Yo me he fundamentado con todo mi ímpetu de marine en mi familia nacionalista, en mis contactos terroristas y en mi marxismo –leninismo, todo de joven colonizado por la estulticia, la falta de  horizontes personales y enemistad con el mundo: era rebelde porque el mundo me hizo así.
Actué como si hubiera entrado en el salón del Oeste, disparando contra los estantes de las botellas, y las barajas de cartas. Bajé el pistón. Lasai! (tranqui en baskisch). Ella desde su bunker en lo alto del acantilado de las playas de Normandía acertó a decir, que ya sabía que yo era un personaje tipo inaudito. Yisas le debió prevenir sobre mí. También vino el Niño y aproveché la recomposición del adversario para intelectualizarnos.
Luego regresé a ella, con actitud mansa y sacerdotal. En un plis plas le adiviné que era hija de exiliados republicanos. También me dijo que había nacido en Toulouse. Como me puse hablar como si también   fuera un francés, que ignora completamente su idiomática (pero cuyos intelectuales son los que más he leído con diferencia), ella cambió silla con Yisas para situarse  a mi vera.  Le hablé de la asimilacionismo francés con los emigrantes frente al multiculturalismo británico, que era un país de acogida,  de la escuela pública, laica y republicana, de la presencia del Estado francés, de la arquitectura consistente, compacta de los edificios de la administración francesa. Le enumero algunos. Como tengo cierta cultura general, pude poner algunos conocimientos a desfilar por los Champs Elysees (de L´Etoile a la Concordia), como un 14 de julio cualquiera)
-A que podía ser francés- le reto-
-Sí, claro
-A que podría ser hijo de refugiados españoles-
-También claro.
Vienen en febrero de luna de miel entendí, a casa. Yisas también tiene la tarjeta dorada de tren para ir a Galicia los fines de semana.- iré a verle a Toledo. Me encanta viajar solo. 
El Rapsoda me felicita
Mi amigo el Rapsoda, Alejandro Suárez, me llama esta tarde por formar parte de la bibliografía del libro de la UNED que aparece arriba y abajo, para felicitarme. Estoy francamente satisfecho y no tengo la más mínima duda de que muchos, la mayoría, se alegrarán tanto como Raspso y yo, lo que resulta muy aburrido, la verdad. Es necesaria la disparidad, cierto rechazo, incluso un poco de inquina, algo que me está totalmente vedado. Y no sé porqué. 


miércoles, noviembre 15, 2017

Nuevo libro mio en otra bibliografía


No es como que un libro tuyo aparezca en una Universidad o Instituto: Max Planck
u otros similares, pero está muy bien. Satisface. Lo he encontrado porque tenía en google un "lizundia sáhara", por mi nombre no sale. Ahora he puesto "Sáhara lizundia"  y tampoco salía. Así de escurridizo es google.
Creo que es la cuarta bibliografía en la que estoy, una en una obra en inglés (estética vasca).
El mérito de una obra intelectual, crítica, ensayística y científica, afortunadamente no depende de las ventas (cultura del entretenimiento y evasión), sino de las veces que te citan. De la difusión selectiva de tu obra.
Creo que estoy en el "Control de Autoridades" de varios países por eso. 

domingo, noviembre 12, 2017

Chiquito/Wittgenstein

Según mi hermano son parte de las fotos oficiales, hubo un fotógrafo que no paró en su conferencia sobre Wagner (¡sobre quién si no!). Él, el hipster Arturo y su ladino servidor.
Pude perfectamente haber sido un gay porque nunca me identificaba con lo mayoritario, que me repelía. A mi amigo íntimo de cuando tenía 9, 10 años  le divertía leer, el fútbol, el cine. Yo leía cosas vascas que me producían nostalgia a una edad que es muy difícil poder  tenerla, lo que no deja de tener mérito, pero no me entretenía Salgari y otros clásicos, que mi amigo devoraba (se hizo doctor y seguro que todo lo que ha leído ha sido de niño), jugábamos a las canicas-fútbol y mi equipo era la Real Sociedad de San Sebastián en lugar del Athletic. Tenía como más pureza vasca Guipúzcoa. El cine me daba miedo, las películas de romanos y aventuras me parecía auténticas tragedias inhumanas. Me sigue dando. Tengo un concepto amplísimo de miedo, entra casi todo, no así las películas de guerra (la verdad es que la guerra siempre me ha atraído mucho, tengo la frustración muy imaginaria de no haber estado en la de Vietnam, que es la que me correspondía de haber sido californiano,  ya lo he contado), que me encantan si son de americanos. Ayer mismo me dijo XY: a ti que te pasa ¿Qué te daba miedo el cien de niño?
-Correcto.
En mi adolescencia se puso de moda uno que salía por televisión vestido de marinerito y que decía una de esas frases que luego todos repiten, me entraban nauseas, yo jamás las decía. Lo que las masas, multitudes, chusma repetían y reían yo  deploraba. Siempre ha sido así. De rebote el gusto y preferencias populares siempre rechazo, además con razón. Alguna excepción habrá.
Llegó Chiquito de la Calzada y antes que verle a él, oí a sus émulos reírse de sus gracias, remedar voces, imitar gestos, pasos… ¡cómorr…! que repetían, a lo que por  su talento jamás llegarían. Que los más sosos, aburridos, achatados, desleídos, seriados, prosaicos, manufacturados hasta morir, celebrasen aquello, me ponía enfermo. Consecuencia: lo desprecié.
Le fui prestando atención, y  le iba diferenciando de gregarios, banales, rebaño… hasta que lo   entronicé como un  tipo hiper original y absurdo, asaltante del lenguaje, debelador del sentido lingüístico, connotación y denotación, que el chiste fuera la excusa para todo ello -¡pobres cuentachistes de fiestas de empresa!- me asombraba: Chiquito/ Wittgenstein.
A Chiquito le vi dos veces en Málaga, una hace 13 ó 14 años, creo que en su barriada, a bordo de un Mercedes, y la otra también en Malacitania en la terraza de un bar.
A modo de diario, estoy convulso con mi cuarto libro del Sáhara, excitado. Marcha. Iluminaciones, relámpagos, encendidos…
En el artículo de debajo de E del The Washington Institute, aparece grafía árabe, arriba. Como aquí a la derecha en el blog. Qué arabización, sobre lo que estoy escribiendo. Él es especialista internacional en la lucha contra la corrupción. Ahí fue Túnez.
Ha llamado a la hora de comer desde el aeropuerto Dulles de Washington, volvía a Paraguay, escala en Panamá, de allí a Argentina. Hemos tenido una conversación chispeante.  

jueves, noviembre 09, 2017

Libros no recomendables. Uno abyecto

Un libro y autor abyectos, de un trasnochado, dogmático, ignorante, fuera del tiempo y el mundo
Me encontraba ayer en la gran librería de la cota 600, hablando con el gran filósofo/autoridad  de esa Facultad. Iba acarterado y profesoral.
-Al parecer no te has jubilado -le  espeté- señalando la cartera.
- Sí, pero ya sabes: esto nunca se deja-. Pensé para mí. Serás tú, que yo: ya, ya, jo, jo. Pregunto por profesores y por el filósofo vasco. Gran amigo mío,  que me manda postales vascongadas, llama por teléfono si pasa por mi ciudad, pero no quedamos  por si le vuelvo a provocar. Le puedo sacar de quicio. Dice a un amigo de esa librería, el intermediario por el que le mando mensajes,  que estamos en guerra fría, y que se ríe. A colación, los amigos que más me hacen reír son: Gaviño, totalmente top, él, mi hermano y Al.
El filósofo sabio, tipo Sócrates o Kant, me dice que él y mi amigo baskisch llevan un seminario o algo así sobre Heidegger. Sí,-le digo- la conversión del baskisch ha sido reciente ¿no? Pero intensa-. Me lo confirma. Y Heidegger para arriba y Heidegger para abajo. Están ungidos por la gracia de presocráticos y siguientes, ¡qué barbaridad! Mientras hablo y escucho estoy pensando para mí: aunque de joven jamás me plantee estudiar filosofía y letras, no estaba equivocado, porque qué devoción, dios santo. Estos ni ven pornografía.

Este legendario periodista, editor de Die Fackel en la Viena del primer tercio del Sxx, es un autor famoso por satírico, polemista y no casarse con nadie. Me debería gustar, otro intento.Nada  
Resulta que todos (todos son todos) los filósofos algo mayores que yo que conozco, todos fueron extraídos de seminarios o conventos, como la gravilla de las canteras.
Seguimos en la librería, aparece un godopeninsular que conozco. No deja de mirarme. Le digo al filósofo, he de irme. Tengo prisa, quiero llegar antes de la 1 a  casa para poder aparcar en la puerta.
En los estantes de la escalera están los libros del Sáhara, Magreb, África y yo necesito utillaje. Los tengo todos, menos uno sobre la agricultura africana, que dudo en comprar.
El godo peninsular me dice:
-Te iba a preguntar si eras de la librería, pero he pensado, que va, si tú eres abogado.
-Te equivocas. No soy un Sr Advocat, lo fui, se acabó, soy jubilado.
-Pues estás muy joven.
-Tampoco estoy muy joven. Visto como un joven ¿o no lo ves?
La verdad es que toda la ropa que uso está en una silla, al armario ni voy. Solo me pongo sudaderas que las voy alternando. Como llevo zapatillas y mis desplazamientos son mínimos, tampoco uso calcetines. El lunes pasado en Los Reunidos me dijo Belén que la única ropa que uso son dos sudaderas. Tengo más. Pero bajo las que llevan leyenda en el pecho.