Le dije, yo he leído muchas páginas, cientos, tal vez miles y podría razonar y argumentar.
Es en principio proisraelí hasta que cae en la cuenta de que es español y entonces se modera y se pone un poco de perfilJosé María Lizundia blog
Es en principio proisraelí hasta que cae en la cuenta de que es español y entonces se modera y se pone un poco de perfilEl doctor Sánchez pide a la Unión Europea que suspenda el acuerdo de amistad con Israel, o sea, una resolución, para que no convierta el Líbano en Gaza, un hecho futuro solo posible; por si acaso. Ni que lo deseara. Como el «genocidio» que tanto confirma y demuestra. Ya lo advirtió Freud: los deseos, las inclinaciones se abren paso incluso disimulando, paradójicamente enfrentados a lo expresado. El doctor Sánchez está consiguiendo cansar a todo el mundo, desde el gestualismo irrelevante que practica hace todo ostentoso para tapar que todo sea ineficaz y mentira. Empezando por su doctorado o la cátedra de Begoña, divulgadora del vacío y la suplantación. Ambos tremendamente ambiciosos. El doctor, de querer labrarse un futuro rutilante internacional en Europa o Naciones Unidos, olvidó el flanco interior, donde el derrumbe del Estado de derecho avanzaba en todo lo que la sujeción a Europa no impedía. Hasta los vencedores más radicales en unas elecciones dicen siempre, cuando su proclamación, que gobernarán para todos, menos el doctor al que poco limita y nada condiciona, que dijo que levantaría muros para dividir en dos a los españoles. Insuficientes los enemigos interiores (facho-esféricos) ha alzado los exteriores universalizando enemigos. No irrelevantes: Argelia, Argentina, Estados Unidos e Israel, con retiradas de embajadores y medidas de clara animosidad. Supongo que será caso único en la historia de la diplomacia española: penoso, ridículo, estúpido.
Opinión | Punto de vista
Sin embargo, ha sido felicitado con mucha simpatía por el abanico terrorista más aguerrido, una relación interesante; Hamás, hutíes, Hizbolah e Irán; alguno más de una vez. Una personalidad psicopática no necesariamente justifica los comportamientos desafiantes, caprichosos, desobedientes de normas comunes, de adolescente mal criado, como él hace. De enemigo del aumento del gasto militar (el adolescente problemático va por libre) a decir de crear un ejército europeo «hoy mismo» (liviandad irresponsable). De enemigo delirante de Israel y perseguidor de hasta el equipo ciclista en la Vuelta a España por poner en el maillot «Israel», y vetar al país de Eurovisión, a postularse como coordinador del plan de paz en Gaza, de donde por fin ha sido expulsado. El doctor psicópata, retador, cae fascinado ante la inobservancia de vínculos y normas comunes, sin más beneficio que la satisfacción del impulso, francotirador contra la Unión Europea, arrastrando a España a incalculables y duraderos perjuicios frente a Estados Unidos, que pagaremos. El adolescente rebelde tiene que hacer evidente su pulso transgresor, por libre busca la relación unilateral provocadoramente intensa con China. Cuarto viaje a ese país que aprovecha para alargarlo con más días de vacaciones con la imputada Begoña, en una carrera loca por demostrar su liberalidad de obligaciones: Doñana, Pirineos, China turística anticipada, partidas de ajedrez y videojuegos sin ir al instituto.
Las vanguardias históricamente han representado la
novedad y la ruptura, la impugnación de órdenes, y la heterodoxia; la
provocación del sistema burgués e institucional; los malos modos, el grito y la
burla, la liberación de los instintos. Si vamos al precursor de la vida
moderna, no otro que Baudelaire, como nos ha mostrado Félix
de Azúa, aquel se nutre de los bajos fondos, que es donde se da la mayor impugnación de la aseada vida
burguesa.
El impacto de Torrente (un personaje camino de ser arquetipo español -sociológico, no literario-
como el Lazarillo de Tormes) sobre el cine español de vocación funcionarial, es equivalente a lo que supondría la supresión de todas las
subvenciones que percibe a fondo perdido, amén de ponerlo en solfa. El cine
español oficializado viene a encarnar el
canon artístico-ideológico, el normativismo, la artesanía con pretendidas
pinceladas de arte (el séptimo) la soflama con la desquiciada tabarra
republicana, la endogamia y el chiringuito con sus lacras añadidas de voluntad de didactismo y formación ideológica;
euforia gubernamental que estalla en la feria de las vanidades y el esmoquin
del doctor Sánchez, de los Goya. 
Pocos espectáculos habrá en España más penosos y lamentables que los Goya, en la que una casta narcisista se concibe doblemente laureada por el exhibicionismo compulsivo a través de platós, photocall, alfombras rojas, estrenos, manifestaciones, manifiestos abajo firmantes y confetis, y la superioridad moral propia de la izquierda, en este caso caviar, fraudulenta y amoral. Por si Santiago Segura no constituyera suficiente bomba de devastación, otro torpedo bajo la línea de flotación del carguero narcisista del cine ramplón de fugaces brillos sobrevenidos, lo ha artillado Juanma Bajo Ulloa, otro desprejuiciado e irreverente, autor independiente también. Ellos son nuestro cine independiente, quién nos lo hubiera dicho, que se sustraen a las imposiciones, creencias con comuniones ideológicos y temáticas del cine vasallo mayoritario y mercenario. El catedrático de La Sorbona, Antoine Compagnon en su obra esencial Los antimodernos, nos descubrirá, como son ellos (figuras relevantes de la literatura y pensamiento) los verdaderos modernos y harán gala, como nuestro cine independiente (Segura, Bajo Ulloa) de la vituperación e imprecación. Los autores de los manifiestos de abajo firmantes ya no son los de la ceja de Zapatero, muchos desertaron sonoramente como Miguel Bosé o Joaquín Sabina, quedando los más cerriles e insuficientes, desubicados y abonados al pensamiento “teórico” mercantil de los dos brillantes pioneros del político profesional: Zapatero y el doctor Sánchez. Lo que demerita nuestro cine independiente de vanguardia, que lo es con relación a los paniaguados colegas, es que la realidad a denunciar y ultrajarla como merece, esa intención ya está en ella misma acrecentada. A falta de forma y voluntad artística de vanguardia (Kunstwollen).
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