Recien aterrizados en Tenerife Norte busqué afanoso lo que encontré: la eliminación de Jamenei. Es fascinante esta revolución geoestratégica, en contra de lo que claman las atrofiadas paleoizquierdas y contaminados por su estulticia, al aparecer ya no mueran los soldados "mandados al matadero por los poderosos" -ahora los que caen son estos-, en ese sólido matrimonio de demagogia con victimismo. Gracias a perroflautas como Eduardo Galeano, el mas simple de todos, la vacuidad lirica, el palabrismo quincallero,Mientras los Goya estarían terminando, nos vimos Los Domingos, magnífico. Un Pais Vasco amable, civil, racional, dialogante, en una gran película. Pero a la vez aparecian los Goya, esa tropa paragubernativa de vocación subsidiada, con su ufanía de tomarse (porque sí) por conciencia crítica, cuando lo único que hay en sus salmodías es un narcisismo imposible de tratar, ufanía, sectarismo de cofrades gozosos de serlo. De destacar con la mayor ramplonería en curso. La izquierda.
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