Todo indica que el revisionismo histórico se enfrenta a
pretendidas verdades basadas exclusivamente en el mito y la ideología con la
moral en función catequista de manipulación.
Ocurre en España con esa versión teológica de la II República sacro-santísima,
y en México con la condenación eterna de Hernan Cortes y los españoles, que qué
culpan tendrán (los pocos que fueron, los muchos que no). La versión gubernativa mejicana es tan endeble,
infantil y mitologista que su refutación se hace con verdades empíricas, auténticas
pruebas documentadas y materiales. La historia e historiografía tienen carácter
científico, sus enunciados son demostrables.
Las proclamas patrioteras, folclóricas, las piruetas de formación del
falso, por fabuloso, espíritu nacional, no lo son. Para empezar, no existían ni
España (Monarquía hispana) pero tampoco México, sino el Imperio azteca con poco
territorio y otros pueblos mesoamericanos.
Ni rastro de los futuros estados nación de España y México. Por tanto, las premisas
de partida son falsas por imposibles. Acreditado está que Hernan Cortés fue acompañado de menos de 500
aventureros, que no portaban ni 30 caballos ni arcabuces. Al hilo, nunca hubo
ejército español en América, sí huestes de franciscanos que lograrían, conseguir
California para herencia de México. Hubo a lo más, milicias, contra los ingleses
acechantes. Enfrente tenían a quizá cien
mil mexicas: la cultura azteca. Una cultura de solo dos siglos y que
desde el norte se habían asentado en Tenochtitlan. Una cultura azteca con demasiadas
sombras. Culto y ritos de sacrificios humanos
de sus enemigos (diez mil anuales) y canibalismo. Jamás en la historia
400 han vencido y domeñado a cien mil.
Nunca los sometidos a cautiverio y sacrificios humanos, han simpatizado con quienes
los ejercían. Como 400 no podían vencer a 100.000, el gran mérito de Cortés fue
coaligarse con las mayorías oprimidas. Y aquí aparecen los verdaderos protagonistas
de la caída de los aztecas, que, mira
por dónde, son también futuros
mejicanos, que la oficialidad chovinista y victimista del propio México ignora:
a los pueblos tlaxcaltecas, totonacas, zapotecas y otros ¡tan insólito! Por tanto, los mexicas/aztecas tenían enfrente
a todos los demás pueblos que los vencerían, con Cortés. Toda la barata
demagogia gubernamental mejicana cae si se ilustran las extracciones de oro y
plata (con el quinto real que iba a España), que se empleó en hechos materiales:
universidades, hospitales, ciudades, catedrales, acueductos, gramáticas del
náhuatl y maya, en un impero multipolar, donde la ciudad de Mexico ya en el S XVII
eclipsaba a Madrid, y Nueva España desempeñaba el comercio con Filipinas y Europa. La
monarquía hispana dictó leyes (única) contra
toda opresión indígena, promoviendo el mestizaje, disponiendo la plena igualdad
jurídica e institucional. Constitución de Cádiz (1812): “Españoles de los dos hemisferios”.
martes, marzo 24, 2026
El Día: Imparable revisionismo histórico: México
Ensayista, escritor y abogado. Ha publicado "El Sáhara como metarrelato" y "El Sáhara, perspectiva de revisión" entre otros. Parte de su obra ha sido comentada y referenciada en inglés y francés.
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