Muy de niño me llevaron a ver el bombero torero en la Plaza Vista Alegre de Bilbao, lo único que conservo es el recuerdo difuso de diversión por muchas trapisondas sobre el albero. Los enanos toreros (acondroplasia, para la ciencia), que ya debieran estar completamente invisibilizados, por cortarles de raíz toda posibilidad de trabajo, dignidad, protagonismo, reconocimiento, ahora, con un decreto ley, dejan de existir. Quedan en exenanos, si el nombre popular (y académico) sigue permitido, refugiados en las ayudas y la oscuridad; reclusión y ocultamiento por su pecado: ser enanos, deformes. Saint Just con sus comités quería salvar la virtud y al precio de la sangre por inseparable, fue militar de muchas lecturas, detrás tenía la Encyclopédie con la Ilustración. No era un analfabeto. Nuestros enciclopedistas e ilustrados (muy limitados), en lugar de la virtud quieren expandir y grabar en las conciencias la dignidad, no con comités y el Terror, sino con el BOE. No transigen con la indignidad que supone el espectáculo de los enanos toreros, incapaces de captar y valorar su alegría, disfrute, reconocimiento, autoestima, protagonismo, valor. La indignidad que el gobierno de progreso considera, de acuerdo con la simpleza y estolidez de sus esquemas abstractos, asquerosamente moralistas, en realidad, en términos concretos y reales (analíticos) de las personas afectadas, es todo lo contrario: verdadera dignidad peLa izquierda, desde Lenin y Stalin, el Che Guevara, Mao Zedong con su Revolución Cultural o el Gran Paso Adelante, Castro, Kirchner o Maduro, siempre han sido enemigos de la imperfección y mal acabado del ser humano. Siempre dispuestos a completar la Creación con un «hombre nuevo». Y si no, con su protección, tutela, conforme al molde de acatamiento y pasividad, de total sumisión. La espiritualidad de la religión y la iglesia permitía su férula sobre el pueblo, ahora lo hacen por medios materiales: ayudas, pagas, protección (el modelo comunista mejor desarrollado). Y bajo estas condiciones, obedeces y no toreas: ¡deformes!martes, marzo 03, 2026
El Día: Las virtudes teologales, cardinales y "de progreso": los enanos
Desde el momento en que la Iglesia católica tenía a la confesión como sacramento, que no tienen las protestantes, implícitamente reconocía el pecado y su absolución. No es que eso signifique barra libre, pero parecido. Los protestantes: luteranos o calvinistas, lo tienen bastante más crudo, sus excesos o desvíos los han de llevar solos con su conciencia. Savonarola en Florencia y Calvino en Ginebra lograron someter a sus poblaciones a la virtud, como lo hicieran los jacobinos Saint Just o Robespierre con los Comités de Salvación Pública tras la Revolución Francesa, por no hablar de los comunistas rusos, Mao Zedong o Pol Pot. Había que liberar al ser humano de ellos mismos. Más que tutelarlos, refabricarlos.
Muy de niño me llevaron a ver el bombero torero en la Plaza Vista Alegre de Bilbao, lo único que conservo es el recuerdo difuso de diversión por muchas trapisondas sobre el albero. Los enanos toreros (acondroplasia, para la ciencia), que ya debieran estar completamente invisibilizados, por cortarles de raíz toda posibilidad de trabajo, dignidad, protagonismo, reconocimiento, ahora, con un decreto ley, dejan de existir. Quedan en exenanos, si el nombre popular (y académico) sigue permitido, refugiados en las ayudas y la oscuridad; reclusión y ocultamiento por su pecado: ser enanos, deformes. Saint Just con sus comités quería salvar la virtud y al precio de la sangre por inseparable, fue militar de muchas lecturas, detrás tenía la Encyclopédie con la Ilustración. No era un analfabeto. Nuestros enciclopedistas e ilustrados (muy limitados), en lugar de la virtud quieren expandir y grabar en las conciencias la dignidad, no con comités y el Terror, sino con el BOE. No transigen con la indignidad que supone el espectáculo de los enanos toreros, incapaces de captar y valorar su alegría, disfrute, reconocimiento, autoestima, protagonismo, valor. La indignidad que el gobierno de progreso considera, de acuerdo con la simpleza y estolidez de sus esquemas abstractos, asquerosamente moralistas, en realidad, en términos concretos y reales (analíticos) de las personas afectadas, es todo lo contrario: verdadera dignidad peLa izquierda, desde Lenin y Stalin, el Che Guevara, Mao Zedong con su Revolución Cultural o el Gran Paso Adelante, Castro, Kirchner o Maduro, siempre han sido enemigos de la imperfección y mal acabado del ser humano. Siempre dispuestos a completar la Creación con un «hombre nuevo». Y si no, con su protección, tutela, conforme al molde de acatamiento y pasividad, de total sumisión. La espiritualidad de la religión y la iglesia permitía su férula sobre el pueblo, ahora lo hacen por medios materiales: ayudas, pagas, protección (el modelo comunista mejor desarrollado). Y bajo estas condiciones, obedeces y no toreas: ¡deformes!
Muy de niño me llevaron a ver el bombero torero en la Plaza Vista Alegre de Bilbao, lo único que conservo es el recuerdo difuso de diversión por muchas trapisondas sobre el albero. Los enanos toreros (acondroplasia, para la ciencia), que ya debieran estar completamente invisibilizados, por cortarles de raíz toda posibilidad de trabajo, dignidad, protagonismo, reconocimiento, ahora, con un decreto ley, dejan de existir. Quedan en exenanos, si el nombre popular (y académico) sigue permitido, refugiados en las ayudas y la oscuridad; reclusión y ocultamiento por su pecado: ser enanos, deformes. Saint Just con sus comités quería salvar la virtud y al precio de la sangre por inseparable, fue militar de muchas lecturas, detrás tenía la Encyclopédie con la Ilustración. No era un analfabeto. Nuestros enciclopedistas e ilustrados (muy limitados), en lugar de la virtud quieren expandir y grabar en las conciencias la dignidad, no con comités y el Terror, sino con el BOE. No transigen con la indignidad que supone el espectáculo de los enanos toreros, incapaces de captar y valorar su alegría, disfrute, reconocimiento, autoestima, protagonismo, valor. La indignidad que el gobierno de progreso considera, de acuerdo con la simpleza y estolidez de sus esquemas abstractos, asquerosamente moralistas, en realidad, en términos concretos y reales (analíticos) de las personas afectadas, es todo lo contrario: verdadera dignidad peLa izquierda, desde Lenin y Stalin, el Che Guevara, Mao Zedong con su Revolución Cultural o el Gran Paso Adelante, Castro, Kirchner o Maduro, siempre han sido enemigos de la imperfección y mal acabado del ser humano. Siempre dispuestos a completar la Creación con un «hombre nuevo». Y si no, con su protección, tutela, conforme al molde de acatamiento y pasividad, de total sumisión. La espiritualidad de la religión y la iglesia permitía su férula sobre el pueblo, ahora lo hacen por medios materiales: ayudas, pagas, protección (el modelo comunista mejor desarrollado). Y bajo estas condiciones, obedeces y no toreas: ¡deformes!
Ensayista, escritor y abogado. Ha publicado "El Sáhara como metarrelato" y "El Sáhara, perspectiva de revisión" entre otros. Parte de su obra ha sido comentada y referenciada en inglés y francés.
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