Ocurrió el 4 de agosto de 2018 cuando se produjo una
estampida de distintas unidades del ejército venezolano, rompiendo filas y
formación tras escucharse unos petardos que la soldadesca en posición de firmes
debió tomar por disparos. Presidia el acto castrense el comandante jefe de la
Fuerza Armada Nacional. Resultó una
desordenada y tumultuosa huida a cualquier lugar. Los altos mandos de la República Bolivariana no tuvieron
más remedio que reconocer el bochorno y
humillación patria. Vi por televisión la estampida, y la gocé. Resultó un
antecedente circunstancial, si se quiere, pero a la luz que hoy en día nos
brinda el indoblegable ejército revolucionario bolivariano (y antimperialista),
lo circunstancial se convierte en constitutivo. No sé si el Comando Sur del Ejército
norteamericano valoró adecuadamente aquella
puesta en escena del espíritu de combate,
de la tropa hecha tropel en desbandada, a la hora de planificar su intervención
(no interviniente). El ejército revolucionario de Bolivar nunca podrá decir que
se inmoló con honor en el campo de batalla, como tampoco que llegara a ver,
siquiera de lejos, algún soldado americano. Pues aun así observa un comportamiento
digno de las condiciones leoninas que han
de arrostrarse tras una rendición incondicional. Pero antes, dar cuenta de que
el devocionario religioso (religión secular) divinizando a Bolivar es igual de
chusco que falso. El revisionismo historiográfico de la conquista hispana de
America y la emancipación de las nuevas repúblicas, comenzado el SXIX, se expande
como la llama que prendió la pradera por redes, actos, investigaciones, libros,
en perjuicio del victimismo atroz promovido por las elites sudamericanas. El
Libertador cada vez más aparece como personaje histórico y no mito, en su
perjuicio. Agente del Imperio británico, que logró endeudar a varios países con sus préstamos por 100
años cumplidos de succión continuada. Además, dado que nunca hubo ejército español
en América, los criollos hispanos se enfrentaron a los realistas (Corona
española) en los que siempre se encontraban las tribus nativas. Solo refinados
intelectuales como Hugo Chavez y sus conmilitones podían erigir un altar a la santidad del Libertador que troceó el
continente. Quienes a su vez
engendrarían el “socialismo siglo XXI”, que Marx y Engels hubieran envidiado
con motivo. Lo simpático de estas dictaduras fascistas-comunistas es que Fidel
Castro dedicó su vida a defender Cuba del imperialismo, sin que tuviera oportunidad
física de avistarlo. Como el ejército venezolano arrollado, hasta las genuflexiones
más humillantes, por el ejército norteamericano, sin tampoco poder verlos. Toda
la izquierda sudamericana y española alineados-aliados con ellos fraguaron una
solidaridad en el saqueo a gran escala, la corrupción y la indigencia moral e
intelectual, con la segura e inexorable miseria.martes, febrero 24, 2026
El Día: La moderada dignidad de los ejércitos venezolano y cubano
Ocurrió el 4 de agosto de 2018 cuando se produjo una
estampida de distintas unidades del ejército venezolano, rompiendo filas y
formación tras escucharse unos petardos que la soldadesca en posición de firmes
debió tomar por disparos. Presidia el acto castrense el comandante jefe de la
Fuerza Armada Nacional. Resultó una
desordenada y tumultuosa huida a cualquier lugar. Los altos mandos de la República Bolivariana no tuvieron
más remedio que reconocer el bochorno y
humillación patria. Vi por televisión la estampida, y la gocé. Resultó un
antecedente circunstancial, si se quiere, pero a la luz que hoy en día nos
brinda el indoblegable ejército revolucionario bolivariano (y antimperialista),
lo circunstancial se convierte en constitutivo. No sé si el Comando Sur del Ejército
norteamericano valoró adecuadamente aquella
puesta en escena del espíritu de combate,
de la tropa hecha tropel en desbandada, a la hora de planificar su intervención
(no interviniente). El ejército revolucionario de Bolivar nunca podrá decir que
se inmoló con honor en el campo de batalla, como tampoco que llegara a ver,
siquiera de lejos, algún soldado americano. Pues aun así observa un comportamiento
digno de las condiciones leoninas que han
de arrostrarse tras una rendición incondicional. Pero antes, dar cuenta de que
el devocionario religioso (religión secular) divinizando a Bolivar es igual de
chusco que falso. El revisionismo historiográfico de la conquista hispana de
America y la emancipación de las nuevas repúblicas, comenzado el SXIX, se expande
como la llama que prendió la pradera por redes, actos, investigaciones, libros,
en perjuicio del victimismo atroz promovido por las elites sudamericanas. El
Libertador cada vez más aparece como personaje histórico y no mito, en su
perjuicio. Agente del Imperio británico, que logró endeudar a varios países con sus préstamos por 100
años cumplidos de succión continuada. Además, dado que nunca hubo ejército español
en América, los criollos hispanos se enfrentaron a los realistas (Corona
española) en los que siempre se encontraban las tribus nativas. Solo refinados
intelectuales como Hugo Chavez y sus conmilitones podían erigir un altar a la santidad del Libertador que troceó el
continente. Quienes a su vez
engendrarían el “socialismo siglo XXI”, que Marx y Engels hubieran envidiado
con motivo. Lo simpático de estas dictaduras fascistas-comunistas es que Fidel
Castro dedicó su vida a defender Cuba del imperialismo, sin que tuviera oportunidad
física de avistarlo. Como el ejército venezolano arrollado, hasta las genuflexiones
más humillantes, por el ejército norteamericano, sin tampoco poder verlos. Toda
la izquierda sudamericana y española alineados-aliados con ellos fraguaron una
solidaridad en el saqueo a gran escala, la corrupción y la indigencia moral e
intelectual, con la segura e inexorable miseria.
Ensayista, escritor y abogado. Ha publicado "El Sáhara como metarrelato" y "El Sáhara, perspectiva de revisión" entre otros. Parte de su obra ha sido comentada y referenciada en inglés y francés.
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