martes, febrero 24, 2026

El Día: La moderada dignidad de los ejércitos venezolano y cubano

Ocurrió el 4 de agosto de 2018 cuando se produjo una estampida de distintas unidades del ejército venezolano, rompiendo filas y formación tras escucharse unos petardos que la soldadesca en posición de firmes debió tomar por disparos. Presidia el acto castrense el comandante jefe de la Fuerza Armada Nacional.  Resultó una desordenada y tumultuosa huida a cualquier lugar. Los  altos  mandos de la República Bolivariana no tuvieron más remedio que reconocer  el bochorno y humillación patria. Vi por televisión la estampida, y la gocé. Resultó un antecedente circunstancial, si se quiere, pero a la luz que hoy en día nos brinda el indoblegable ejército revolucionario bolivariano (y antimperialista), lo circunstancial se convierte en constitutivo. No sé si el Comando Sur del Ejército norteamericano  valoró adecuadamente aquella puesta en escena  del espíritu de combate, de la tropa hecha tropel en desbandada, a la hora de planificar su intervención (no interviniente). El ejército revolucionario de Bolivar nunca podrá decir que se inmoló con honor en el campo de batalla, como tampoco que llegara a ver, siquiera de lejos, algún soldado americano. Pues aun así observa un comportamiento digno de las condiciones leoninas que  han de arrostrarse tras una rendición incondicional. Pero antes, dar cuenta de que el devocionario religioso (religión secular) divinizando a Bolivar es igual de chusco que falso. El revisionismo historiográfico de la conquista hispana de America y la emancipación de las nuevas repúblicas, comenzado el SXIX, se expande como la llama que prendió la pradera por redes, actos, investigaciones, libros, en perjuicio del victimismo atroz promovido por las elites sudamericanas. El Libertador cada vez más aparece como personaje histórico y no mito, en su perjuicio. Agente del Imperio británico, que logró endeudar  a varios países con sus préstamos por 100 años cumplidos de succión continuada. Además, dado que nunca hubo ejército español en América, los criollos hispanos se enfrentaron a los realistas (Corona española) en los que siempre se encontraban las tribus nativas. Solo refinados intelectuales como Hugo Chavez y sus conmilitones podían erigir un altar a  la santidad del Libertador que troceó el continente. Quienes   a su vez engendrarían el “socialismo siglo XXI”, que Marx y Engels hubieran envidiado con motivo. Lo simpático de estas dictaduras fascistas-comunistas es que Fidel Castro dedicó su vida a defender Cuba del imperialismo, sin que tuviera oportunidad física de avistarlo. Como el ejército venezolano arrollado, hasta las genuflexiones más humillantes, por el ejército norteamericano, sin tampoco poder verlos. Toda la izquierda sudamericana y española alineados-aliados con ellos fraguaron una solidaridad en el saqueo a gran escala, la corrupción y la indigencia moral e intelectual, con la segura e inexorable miseria.

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