lunes, agosto 30, 2021

Con una joven familia judía y comida en Mijas

Ayer comida en casa de Al y Serena en Mijas, donde vinieron estos amigos judíos de mis hijos, ella norteamericana judía, compañera de ellos en el master de relaciones internacionales  de Georgetown, él diplomático británico convertido, como el escritor canario ya fallecido José Carlos Cataño, al judaísmo. Viven en México DF.
Ella es crítica con Israel y es fundamental que la gente sepa de lo que habla. Si no, no se aguanta. Según comentaron, yo había sido muy izquierdista (y abertzale) de joven y de izquierdas hasta no se cuándo. No recuerdo.
La mayoría, a los que ahora lees y sigues,  evolucionaron, leyeron, estudiaron, experimentaron, pensaron, se relacionaron con distintos. Lo más importante, se salieron de sus ámbitos y redes de gentes y valores comunes (lugares, consignas, aprioris, esquemas, de compartirlo siempre todo  estando en mayoría).
                                             
Por otro lado están los que se quedaron en la cuneta, los paleo, rupestres, momificados que si nunca tuvieron nada que decir y jamás te podían sorprender con una visión, análisis, pensamiento no ya personal, al menos novedoso, no te imaginas que les puedas leer, si escribieran algo. Algunos pocos impertérritos siguen con idénticas disertaciones vacuas, dogmáticas, confesionales, copiándose con calco, sabiendo que escriben para sus reductos, masa acrítica y gregaria que siempre han vivido felices en sus propias mayorías.
Son muy simpáticos aquellos que se toman por críticos y durante toda sus vidas, en todos los ambientes  por los que se han movido han estado siempre en mayoría. Jamás se han enfrentado a nada desde una posición de minoría. A lo más, alguna vez les ha convenido callar... brevemente. La masa progre de progreso.

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