miércoles, febrero 02, 2022

Para poder irte tienes que entrar primero, y arte contemporáneo


Eso me pasó también en el mundo del arte, al menos
estuve con los buenos no con cualquier desarrapado y algo llegué a entender. Serví al mundo del arte y la cultura, sin ser jamás aquejado de  desosiego,  insomnios, puntadas de ansiedad por responsabilidad, ni media preocupación, durante igual 12 años en el Circulo  de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife, alcanzando el grado de Secretario General, por cooptación expresa de su presidente y no por mis méritos que siempre me faltaron
En aquellos parajes primaverales y floridos, inundados de belleza,  flores y trinos, se concentraba demasiada sensibilidad, unciones de genialidad a cada paso, baluartes de emociones y fortalezas de hermenéutica y exégesis (para bíblica). Como la obra es un artefacto a la vista, está y se ve, luego todo lo demás sobraría, pues no sobra nada sino que falta mucho  compensando la esencia o cosa mostrada con farragosos, abstractos, poetizados textos untuosos, de resultado  cero en comunicación y menos dos  de significación. 
Así que me prescindí y ya no volví para nada.
Estos libros son de museos o de la exposición que había en el momento de la visita sino había libros del museo. Me falta mi división acorazada que es lógicamente el arte norteamericano, que mañana  si hay ganas los fotografío y así se lo que tengo y dónde. 
                                                 
Aquí hay joyas personales, el museo de Peggy Guggenheim de Venecia, el extinto Jeu de Paume de la plaza de la Concordia de París, pasado al museo de Orsay, el libro gigante de Reynolds  de la Royal Academy of Arts y  el de la colección Wallace de Londres también

                                               
             

                                                 

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