martes, febrero 15, 2022

El Día- La Opinión de Tenerife: Vestigios, reminiscencias y pesadillas franquistas en Tenerife

                                                       

El alcalde de Santa Cruz de Tenerife, Bermúdez Esparza, ha pedido una moratoria   a los émulos de Saint Just y Robespierre, y  correspondiente Comité de Salud Pública,  para extirpar de nuestra ciudad cualquier vestigio – sí, ya  van por los vestigios- franquista, que aún permanezcan  disimulados y latentes, tapados o infiltrados. Como así se lo hicieron, mudéjares, moriscos y judíos conversos de 1492 a 1610, como poco. Ahora el celo de la ortodoxia, que recuerda al Cardenal Cisneros, se dirige  también a huellas y signos, ¿Y para cuando sus reminiscencias?

También estas embestidas de la trupe  de progreso nos acercan al Cid Campeador que ganaba las batallas después de muerto, con esta  empeñosa, incansable, exhaustiva construcción/mantenimiento del Mal (Franco). Más como inmortalidad de su alma que resurrección de la carne. Tan solo la  historia de la Iglesia Católica, requirió para su diseño del Mal, de insignes teólogos, evangelistas impolutos, encendidos debates, arduos tratados, concilios interminables, cruce de idiomas cultos.   En lugar de aquellas densidades filosóficas, ahora los funcionarios de la virtud política e histórica (y de la imagen teatralizada) son gente sin preparación, irresponsable y muy zángana según CV, que sólo desde esas bases de ineptitud demostrada  pueden cargar a sus espaldas la tarea  ciclópea de la reconstrucción individual y social. Modelarnos: y apartarnos del mal, amén

Imputar ineptitud es algo de lo que la trupe de progreso se ha hecho acreedora por motivos mil y diarios, un caso fue, que de tener  a la II República bajo palio envuelta en  incienso, y de tanto ir el cántaro a la fuente, en acción combinada  con la ley del péndulo, en plena ofensiva de la memoria/doctrina histórica, la virginal República ha dado paso al sudoroso, miliciano y chequista Frente Popular (al mundo de la acción, Historia  y  hechos concretos).  La II República no deja de ser un texto legal, a la que el propio Franco, que tanto deseo  libidinoso enhiesta, defendió institucionalmente de la insurrección armada de 1934, organizada por los  socialistas  precisamente, con más de 1000 muertos la broma. Este destape de la República/Frente Popular, ha servido, por su  doctrinarismo catecumenal, para por fin  descubrir la verdad sepultada, su criminalidad cierta y tasada.

Como metáfora exacta de la resurrección de la carne: el ascenso a los cielos del Caudillo con grandilocuente parafernalia televisiva sin ni siquiera telespectadores para la memez.  Desde que (la ministra pasarela) dijo “se hacen cosas chulísimas”, “se ha trabajado los jueves hasta tarde, los viernes desde pronto y los lunes hay que seguir”, la política no puede existir, lleva años sin existir, pero con constantes impactos estupefacientes, todo es teología, platonismo, psicología, guardería.


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