viernes, febrero 11, 2022

Mañana sábado a Bilbao, y otra estadía intermitente con tiempo frío y lluvioso

Esta foto del año pasado es de pocos días antes  de  sufrir el percance rotuliano, y derivado, mi experiencia en el Hospital de Basurto, tan aciaga como infame e infamante.
                               
En el entorno del Guggenheim hace casi un año, a horas sólo de caer auto abatido en una trampa que me tendió  la Alhóndiga- Azkuna zentroa con su falsa rampa. Hace un par de días mandé a la editorial mi último título sobre Tánger, prologado por Randa Jebrouni, y justo salía de imprenta el último libro de Clara Riveros. Sin las correcciones terminadas ya estaba en otro libro que es continuación, se podría decir, del que presentaré en Bilbao el próximo mes
A mi los libros me salen, lo que hago es esperar a que lo hagan y una vez iniciados espero que vayan tomando cuerpo y se enrosquen como serpientes de cascabel y silben o cascabeleen. Esa vez ha sido mucho más complicado.... Pero qué horror ¡estoy hablando como en las presentaciones de libros!
Una cosa solo: en Desde Bilbao a Bilbao, 40 años después, hay dos ideas que son novedosas, de una me di cuenta, la otra me la dijeron e inferí su importancia. Se trata siempre de apuntar a  lo no dicho y prescindido. Para mí, la aportación que persigo.
Las fotos quitando una de Bilbao son de mi municipio de Getxo, por opción reciente, vecindad y arraigo,  dejo pues de ser bilbaíno como dejé de ser vascongado durante mucho tiempo. Sin haber vivido en Getxo he pasado yendo mas décadas a Getxo, a casa de mis padres, que a Bilbao. Y ahora domicilio.
Como escritor me siento un escritor getxotarra ¡qué demonios!, más refinado, cosmopolita y cultivado, y confío que contagiado del punto de pijerío que libera cierta e imprescindible desfachatez ignífera.
Aquí tenemos hecha la reservación para comer el domingo, día de mi cumpleaños con Idoia y Jose, donde el año pasado nos invitó en el suyo XY. Esto es un a posteriori de octubre donde ya estoy amuletado.

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