El tener el coche en el taller, siempre me proporciona una
gran libertad de movimientos. Cuando tenía tiempo, y la semana ha sido muy
tranquila, bajaba caminando a la ciudad. El martes en mi deambular alcancé por fin la
Librería de mujeres, estaba naturalmente su directora, ex profesora Montestory, de nombre y apellido vascongados.
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Izaskun ¿tienes libros de Mercedes Pinto y María
Rosa Alonso?
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¿Estás haciendo algún trabajo? –no le contesto-
como vienes a tiro hecho...
Hablamos, le pregunto ¿has leído
a María Rosa Alonso? No la ha leído.
Pues es genial, íntima de la Escuela de Madrid. Un nivel muy
superior.
Hay uno de Mercedes Pinto que no
me interesa, entonces cito a una escritora de Las Palmas que ha escrito mucho sobre
ella, a ver si al menos las fuentes indirectas caen. Tampoco. Le digo que mi
hermano es mi hermano (fueron compañeros del Monte), y pega un grito.
Mi hermano nos había contado que
Pinto (¡qué biografía!) tiene un bosque en Israel con su nombre, por lo que
ayudó a los judíos que llegaban a México escapando de los alemanes. Mi hermano
y yo queremos ser enterrados en Yad Vashem, junto al bosque de Los Justos por la Humanidad,
en las colinas de coníferas que rodean Jerusalén. Contamos con micro- méritos,
ya que en una ocasión al menos acudimos a la llamada de Eretz Israel.
Al marcharme me pregunta por E,
¿sigue en EE.UU.? Como todo aquel núcleo era/ es muy progresista, consideran
que los máximos enemigos de la humanidad son el FMI, el Banco Mundial, Alemania
país y Aznar/FAES, así que le contesto: sí, está en EE.UU…. y en Colombia, y
casi le digo: ¡en las FARC! La próxima.
El Tenis
Una vez pensé: “Rosana ha sido
una persona importante en mi vida”. Ella es muy estrella de Oriente,
sobrevuela, desaparece, se oscurece y brilla, lleva su propia rotación y
traslación: incandescencia y carbón. El gran teatro del mundo.
Pensamiento del viernes tras el
jueves. Descubro, no sin sorpresa, que es Termini el grupo al que más tiempo he
pertenecido en mi vida, de una manera tan estable y regular además. Los pensamientos llegan solos.
Para mí el Tenis es como el jardín de Epicuro,
y el estado que me procura la ataraxia. Es como si hubiera pasado por un
centrifugado orientalista y una dieta de hierbas cocidas y agua de manantial. ¿Angustia,
ansiedad, “malestar en la cultura”, aburrimiento…? No sé lo que es todo eso.
Al final, hasta que la noche se
impuso, me senté mirando al mar, el edifico Brujas me lo dividía en dos, se
veía mi isla y el atardecer lucía como en una infancia que ya hubiera conocido el amor. Por lo demás,
repasábamos los partidos de la selección española en Brasil, aunque yo solo había visto la final. Antes tuve el
privilegio de ser invadido por todo el aura que desprende Evi, dada la
proximidad, y de ser traspasado por su
irradiación, a la que cualquier mortal sucumbe sin remisión.
Además hablé por teléfono con mi
diosa griega, la belleza aquea cuya voz tan solo me conmovía y tiene nombre
también de jardín, de su centro, su omphalos, en el que levantar el axis mundi.
Al rato le rogué que me pasara el teléfono a la joya de la corona, la
preciosidad Itziar, que estudia medicina en Bilbao.
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Hola Lizundia –su voz suena a las aguas más
cristalinas y níveas del Cáucaso.
Hablamos de Bilbao. Por dónde
andas ¿por Pozas? ¡SIIIII..!. Va a venir a mi conferencia del 26 de septiembre.
Tengo que invitar a un MIR canario. ¿A vascos? Creo que no me quedan. Si queda
alguno, no estoy por el esfuerzo. Me defiendo por igual en la confrontación
como en las retiradas, juntas o por
separado.
























