sábado, octubre 09, 2021

Mi hijo y amigos celebrando la ciudadanía americana, y yo viendo vascos


Hoy me ido con Idoia y Jose a celebrar la nacionalidad norteamericana de mi hijo. En Las Arenas Getxo reina la mesura orden, amabilidad, limpieza y educación, y en consecuencia la poesía resultaría imposible. Me presentan a un matrimonio (conocía de apenas) amigos de mi padre, bastante  más jóvenes que él, como yo también tengo. Me dice él: tengo tu libro (Vasca cultura de altura: retorno estético a  Oteiza a Ibarrola) y estuve en la presentación de la Biblioteca de Bidebarrieta en Bilbao. Un acto de masas. Disponía de familia y amigos. 
Ella me dice:- te pareces mucho  a tu padre-
- Pues todavía puedo parecerme porque tengo la edad en la que murió, el año que viene solo podré  parecerme a mí-
Mi hijo. Descubrí a una edad que tenía amigos interesantes, incluyendo los "Monte-story" (donde va mi nieto -ojo,  con profesoras centroamericanas- y también fue su madre), curiosos y siempre vi que era un juerguista muy emprendedor  a pesar de que fuera estudiante extraordinario y jamás diera ningún problema. Lo que me preocupaba: "Cómo puede salir un tío que en un momento determinado no deteste a su padre, incluso le odie"
Empezó a cogerme enemistad -lo que me aliviaba-, pero XY, cuya inteligencia ha heredado, le decía: "No ves que en un montón de cosas es un tipo magnífico", al punto que mi hijo se lo creyó. 
Yo creo que la afección juerguista y culto al divertimento le viene de su socialización vascongada, de  los veranos en el pueblo de la costa. 
No conozco a nadie que le sacase mas rendimiento, porque se comprometió vivamente con todas las fiestas de verano:  San Fermín de Pamplona, gansos de Lekeitio,  Aste Nagusia de Bilbao y todas las demás. A los 18 años vio el panorama de gran estabulación, y se esfumó.
USA no solo es la gran nación cívica sino que también  es la cultural, contracultural, artística y demás brillos y arcoiris, y necesita y bien recibe estos aportes de otros lugares del mundo, la fiestas, el desbordamiento, la vida a tope. Aseguro que eso no ocurre aquí en el país vasco aquietado, manso y pastoril, en sus limitaciones tan proclives al dramatismo, lo trascendente, épico, insuficiente todo, tribales, conventuales y gregarios. Tan radicalmente españoles...  Aunque aquí en las Arenas rige la amabilidad y limpieza , es muy Suiza.

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