viernes, octubre 22, 2021

Desde el lunes noche fondeados en la subtropicalidad ignífera (durmiente)

En el escaparate de la librería Troa de las Arenas- Getxo. Me han ofrecido para la presentación la librería de Las Arenas más alternativa: Flappers. "De Bilbao a Bilbao", he de presentarlo, los motivos otro día.

Hacía tiempo que no presentaba mis libros, básicamente porque no iba nadie. He tenido presentaciones mayúsculas (constelación astral: familia-amigos-compañeros), y una a la que no fue nadie, cero personas, en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria, de Las Palmas. Ocurrió con mi libro de El ensayo en la literatura canaria. Lo que son las cosas, pues está en la Universidad de Stanford, California y en tres españolas (todo cotejable).

Al no ser escritor de ficción lo que escribo no interesa en general, por lo que ni presentaciones ni ventas tienen mucho interés, a nadie voy a entretener. Por eso resulte probablemente más ambicioso, ya que me interesa su proyección, que aparezcan al de años lejos, como en la Biblioteca Nacional de Australia y Chile.
Este post va de presentaciones porque no sé yo si la de Rabat del 9 ó11 se va a producir, no han vuelto a contactar. Mis prevenciones están justificadas: Tengo ya un par de traducciones fracasadas, que nunca habían  partido de mí. Con que sea traducido me conformo. Pues sigamos
Con mi libro de estética vasca llené el salón de la Biblioteca municipal de Bilbao, un buen recuerdo, pera más imborrable fue que entrando en la librería  del Museo Reina Sofía de Madrid con mi hijo (15 ó 16  años) gritara: "Aita, aita: mira, mira..." mi libro Vasca Cultura de Altura pareciera tapizaba el expositor de  entrada. O que a un amigo escultor bilbaíno al que escribí el catálogo,  el galerista , intelectual afamado de Bilbao, le preguntara si ese  Lizundia era el de "vasca cultura", y cómo se lo había escrito, como si fuera Camus; o que un escritor navarro, ganador del Príncipe de Viana me lo reseñase, o que también me lo encontrara glosado en El País por otro ilustre intelectual vasco. Para mejor entenderlo: ni en mi adolescencia y años de formación me identifiqué con intelectuales, aunque leía bastante. Todas mis glorias son estas, junto a sus acomodos (de mis libros) universitarios para quien lleva con mucho  gusto no serlo. Fui un Sr. Advocat simplemente.
Por todo esto el tema de presentaciones y ventas, me pilla un poco en la cara oculta de la luna. 
Soy más dado a lo recóndito e inextricable, a la misión del francotirador. Un Zaratustra vasco sin evangelio que ofrecer, pero sí algún exabrupto o invectiva que imprecar. Un Oteiza menor.
Las mejores presentaciones con diferencia, sin duda, fueron presentando uno o dos libros del Sáhara en el periódico La Provincia de Las Palmas, teniéndolas tiesas con los totalitarios comunistas de Izquierda Unida y del Polisario. Siempre gana el que está en la mesa y más si es de mirada torva, gesto adusto, ademán tabernario y palabras hirientes. Toditos se marcharon.

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