jueves, mayo 07, 2020

Billy el Niño, dramaturgia rococó y urgente estética

He leído a la marginalidad de izquierda, los políticos sin riesgo pero mucho beneficio, desgarrarse porque hubiera muerto Billy el Niño sin  ajusticiarlo: ¡quietarle placas y pluses!, la lucha final ¿pero quienes son estos, qué piensan del futuro?
Sube XY y me comenta como está la radio  con Billy el Niño. Esto de no parar, aprovechar cualquier cosa, ese desfase y ansiedad. Pobre Freud, pobres nosotros,  en su Malestar en la Cultura habla de otras cosas. 
Había agotado todas las prórrogas, tenía 28 años y hacía la mili en Sevilla, Alberto O. S. era más joven y estábamos juntos, y fue cuando conocimos en el bar Laredo a dos jovencísimas y primorosas canarias.
XY sabe la historia de Alberto porque se la contó, fuimos muy amigos, pero la tengo que evocar para refugiarnos de tanta dramaturgia, afectación, falsedad, tenemos que crear las máximas distancias  y protegernos de tanta locura.
Alberto entonces militaba en Euskadiko Ezkerra, pero antes hubo un  secuestro seguido de asesinato en el que  estuvieron implicados amigos de él (su cuadrilla vasca)-
Vivía en un caserío en un pueblo al lado de Galdakao. Le despiertan de madrugada los cañones de los fusiles  de la Guardia Civil y los gritos “te vamos a  matar, hijo de puta”. A golpes le meten en un coche y en lugar de dirigirse hacia Bilbao, se dirigen hacia el lado opuesto: Vitoria. Alberto, muerto de miedo, grita “esta no es la carretera de Bilbao”. ¿Se olía algo?  Se salen de la carretera general y cogen una pista forestal. Le suben a un alto y le sacan, simulan y juegan a ejecutarle, de madrugada en el monte. Finalmente  le llevan a Bilbao al cuartel de la Guardia civil de La Salve, casi enfrente ahora  del Guggenheim. Allí estaba entonces  el capitán Hidalgo que se había hecho muy  famoso en Gernika, más palizas. Y esta parte  me la contó mil veces, porque se partía de risa contándolo –que curioso verdad ¿eh?. El ser humano ¡qué variedad y diferencias!- y yo le pedía que la contara. Nos llamábamos gudari, el uno al otro, y así nos conocían en el cuartel.
-Gudari, no sabes las hostias que me daba el hijo puta de Hidalgo con el listín en la cabeza ¡el listín de Vizcaya!- Encontraba grotesca esa forma de forzar la confesión, le saltaba las lágrimas de los ojos, Se partía de risa, igual que esos señoritos enriquecido en el poder, o esa cuarta  fila socialista de desechos. Se quedó en Sevilla porque la policía le seguía molestando.
Nunca le he oído a Teo Uriarte contar sus interrogatorios, uno, con Mario Onaindia, de los condenados a dos penas de muerte en el juico de Burgos. Hace poco ha muerto un ex preso político trotskista que vivía todavía incurso en las torturas  de Billy el Niño, una vida plena, profunda, abierta, sin asomo de vergüenza-
alguna cosa buena tienen (o tuvieron) los vascos, le suelen echar cara a la vida y van en serio: les prefiero: nunca se puede perder la estética.   



miércoles, mayo 06, 2020

Yo, judío

Hoy me he cargado todo el tema judío del libro, sobre Marruecos norte
Mi amigo, una autoridad extranjera, cuando llega, íbamos a presentar la colección ES, apunta:
 -Lizundia, judío, ¿cómo estás?
-Sabes que no soy judío
-¿Cómo que no, si eres presidente de la asociación de amigos de Israel?
-Fui, nos disolvimos y ser judío es verdaderamente complicado. Tú nunca has estado en  ese tipo de tesituras – le espeto.
Cuando saqué el primer libro  Sáhara como metarrelato, yo iba a entrar a juicio y recibí una llamada de Las Palmas ¡alguien que ya conocía el libro! que era aguerridamente a favor de Marruecos en contra el totalitarismo (no autoritarismo) polisario y enemigo jurado de los amigos hispanos del Polisario.  Nos hicimos –somos- grandes amigos  Manolo y yo, y una vez en Tenerife me  puso el teléfono -le llamaban de Marruecos- porque se oía ¿estás con tu amigo Lizundia, el judío? Les debía hacer gracia.
-No vas a comprar los siete primeros números- le digo al agente extranjero
- aquí no tengo dinero
- cómo que no tienes dinero, si vienes a la presentación
-      -No va a venir nadie por la alarma. Yo a ti nunca te he fallado, tú eres muy apreciado en el ministerio – siempre me dice  lo mismo pero nunca compran nada.
-        -Mentira, a mí no me conoce nadie y nunca me habéis comprado un libro
-        -No digas eso, tú estás muy considerado
-        -¿Por el ministerio, la institución, el edificio, los coches oficiales..?
-        -Pues te voy a decir,  al menos tres  (me cita autoridades)  me han  preguntado además hace poco por tus libros, y por ti.
Judío, pues judío.  Esto es una anécdota que me produjo gran satisfacción,  que es cuando puedes ir más lejos de lo que supones. Agosto de 2014. Callejón de Gaza a partir de entonces, era al anochecer. Estábamos en el Parra, era entonces nuestro antro, todas las terrazas ocupadas por progres (los que en su vida jamás han abandonado sus zonas de confort, sistemas de referencias, claves, bromas, y toda la vida en el mismo ambiente, posiciones, comentarios, nunca han desentonado, de cerca ante nadie, bueno sí frente al imperialismo americano, el neoliberalismo y otras ampulosidades, ahí  sí se radicalizan ) en cuantía  de varías decenas.
En nuestra mesa mi hermano (por adopción) Fer, XY, y Yael, una amiga judía. En la de enfrente un progre cincuentón y fondón, camiseta  de tirantes y como bombachos con una tía. Entre la democracia liberal de Israel y el terrorismo totalitario de Hamas, como buenos genocidas, por Israel, hablábamos. Nosotros todos fachas, en mi caso proveniente del otro bando (el de los eternamente  compactos). Y el progre nos debió oír. Y se levantó para decir a nuestra altura  “estos hijos de puta”. Nos miramos: Sí, es por nosotros, advertí. Regresa, se sienta, va y dice mirándonos: “todos los judíos son unos hijos de puta”. Yael allí judía. Resulté la horma para su zapato. En dos zancadas ante su mesa y cierta torsión preacción. Repítelo, que lo repitas, cada vez más bravo. El otro ahora muy prudente, yo torvo, matón, incendiado de ira como los zelotes, dilo una  vez más si tienes cojones, repítelo, que lo repitas, le conminaba, los progres de las mesas miraban, a ellos yo. Yo lo que tenía claro era que iba a dar un patadón a la mesa y tirarla  contra ellos y lo que resultara, yo estaba en  que de la policía no me libraba. Vino el dueño y les amenazó, a su acompañante que iría a su bar  hacer lo mismo, se fueron. Tuve un último gesto para él: de sentida decepción. 


martes, mayo 05, 2020

Mi (contenida) aversión a la cultura

Que se superpusiera al pandemonium el día del libro, fue algo duro y lacerante,  qué profusión y hostigamiento, parecían monjes medievales expandiendo el credo cristiano, como si te conviniera leer por tu propio bien. A mí me escribió Clarita desde Colombia para un juego sobre libros, ni lo abrí, luego de Agadir haciéndose eco de Clarita y  la historieta, contesté que no me apetecía. Pero aún así pensé en que libros hubiera podido yo señalar y solo se me ocurrieron tres: Pedro Páramo, El Extranjero y Crimen y Castigo (lo leí de adolescente y me descubrió el alma humana para siempre), de vez en cuando trato de recordar por ver si me sale un cuarto libro y no me ha salido. Autores sí me salen, incluso muchos, pero lo que es libros, no. Luego no pueden ser tan importantes.
A una edad fronteriza entre la neurosis obsesiva alta camino de la baja más soportable me reproché no vivir de forma arrebatada la poesía ni la música clásica, cuando tenía la certeza (me imaginaba) que me sobraban aptitudes para succionarlas con fruición. O sea, era el ideal, el perfeccionamiento: espiritualidad de gasolinera.
La poesía  implicaba volver más a mí, cuando ya lo estaba  pero harto, mi interior no iba por el tocarme las cejas con las pestañas para contemplarme el alma, la intimidad lacónica, la experiencia  reconductible a degustación de la propia  carne de gallina, sino lejos de todas esas elevaciones en sima,  iba mucho más por los tornados del ello freudiano y los nidos de ametralladora del superyó lacaniano, son dos inventos muy distintos, en uno se escucha crujir las pisadas  y se huelen los tipos de  flores y hierbas, y no faltan los insectos, y en el otro los cuerpos se descomponen en trozos chamuscados. ¿Explicaría esto mi distancia  de la poesía? Bueno, no del todo.  Poesía he podido leer –en mi mili de fichado y enchufado dado que hice en unos meses todas las guardias posibles,  me recompensaron como bibliotecario-  y la leía absorto y enamorado, pero música clásica solo (tres pinceladas más, pero de acuarela) la obertura de Tanhäuser de Wagner. Corresponde a mi paso por el colegio (uno de ellos) en Bilbao y se cantaba en mayo,  con letra hórrida y posconciliar. Años después descubrí el original, ya toda una orquesta  y casi me daba por llorar, me salían lágrimas. Y se acabó. De folclórica, nada
Me di cuenta que era dantesco, alienante la vida viviendo intensamente la cultura (ese alcoholismo sin gracia ni alcohol) como hace tanta gente que conozco yo. Por una  vez comprobé que la cultura era una forma muy estulta (y ciega) de no vivir. Me vi adulto y con suficiente  personalidad. A la cultura se la anula con frivolidad, que es donde el pensamiento coge forma y la vida dimensión real. Yo cuando leía Babelia iba directo a Antonio Muñoz Molina, el triste que no ha superado su propio desclasamiento y se compunge por haber dejado de ser pobre y traicionado a su familia. Todo el santo día de concierto a exposición, de exposición a presentación de libro, y hasta cine,  bueno, iba en bici y caminaba, y cuando lo hacía era para identificar estilos artísticos aunque fuera noche cerrada y lloviese a cántaros. Un enfermo.


El Día: La historia no absuelve, condena

lunes, mayo 04, 2020

No pienso salir

Me escribió el sábado una amiga que si había salido a pasear. No, a donde he ido es a Mercadona. Me acordé del anterior sábado con el post del policía insolente a la salida  de Mercadona, que exité tanto, era  divertido, muchísimas entradas para la modestia de mi blog. Esta vez nada de nada, orden y concierto, ni el mínimo contratiempo. También la han preguntado a XY si había salido, a mí no porque no tengo relación con nadie, pero estoy siempre de muy buen humor. Hasta yo mismo me doy cuenta, el 80% de lo que hablo son las mismas frases, fonéticamente más forzadas, que las empleo exactamente como un loro. Para mí el humor, o por lo menos un componente importante se  basa en la repetición de algo absurdo Las frases o esos sintagmas quedan semánticamente mutiladas porque no culmina la significación. Es una liberación, un estado de gracia, que hace... gracia. Que lo asocio al humor vasco.
Es fundamental no tener nada de qué hablar.
Si no tienes nada de que hablar significa que todo está muy bien, que no hay temas que tratar, agendas, volver a asuntos considerados no cerrados, reincidir, despotricar de otros, buscar ser entendido y aclarado, no necesitar consejos ni orientaciones, ni dar ni recibir, o reproches, no tener pendiente arreglos de cuentas-  Estas libre para hacer un comentario sobre la televisión o una película o el tiempo, sin que de paso  a algo ajeno al momento, porque como no hay solo recibes frescura del exterior. Es el dominio absoluto del instante.
Evitas sentarte uno enfrente de otro
Si no tienes nada que decir no te sale ponerte enfrente sino al lado, o en ángulo recto. Sentarte enfrente es solemnidad, algo que debatir y arreglar, poner las cosas claras. O inevitablemente inducirlas o sugerirlas. Si no hay nada que hablar ni se te ocurre sentarte uno frente a otro. Implica como forzar una conversación por la mera disposición. Todos mis actos de habla, que creo  son de John Austin, son como cuatro sintagmas empleados para cualquier  cosa con alegría. Desde frases memorables, otras alteradas, cosas que decía el loro que tuvimos,  expresiones poco a poco esculpidas con curvas y sin ángulos, cosas burlescas. Cuando no tienes de qué hablar lo consideras una bendición porque significa que tus frases son celebraciones, momentos de alegría sobre nada concreto. 
No pienso salir a una ciudad completamente disciplinada, sin bares, sin vagabundos, guarda coches amigos en la c/ Nokia, camareros más amigos, gente sin ninguna función limitada a llevar sus vidas sin nada que cumplir,  parejas enamoradas, amantes muertos, latinoamericanos juntos, me parece muy bien que los ciudadanos sensatos sean pastoreados que es muy necesario, y trabajar ya, pero que sea necesario no lo hace atractivo ni bello. Y que lo hagan otros, sus chándal, mallas, bici…s
Saldré cuando podamos ir a Los Reunidos, ni un minuto antes
Y además soy profundamente antigubernamental y ahora mando mi columna al periódico


viernes, mayo 01, 2020

Publicaré dos libros de Ensayos Saharianos en breve (1)

Sacaré dos libros de la colección en breve, ahora que todo induce a la contención y  la espera, a mucha incertidumbre  o ninguna, la mucha incertidumbre linda con la certidumbre, y puede pasar a alcanzar y disolverse en lo que la provoca. Se ha hecho certidumbre. Pues ahora es el momento de aprovechar para editarlos, antes de que la “certidumbre” ya “transustanciada” sobrevenga.
El placer de publicar es enorme y sé que lo que estoy haciendo, si no lo hago  yo, nadie lo va hacer, lo que produce mucha satisfacción, como a un fisiócrata inglés del SXVIII la productividad de la tierra. El gusto que comporta editar, hasta   te lo puedes plantear como una terapia, en lo que a veces pienso. Me gusta el hecho de publicar lo que para ti tiene un interés inusitado en ese momento, que merece la pena, el hacerlo tuyo, tener relaciones personales con gente de la  que admiras lo que hace. Así como la edición me la fabrican, tampoco me gusta ser editor-director, -yo edito pero no soy editor- que impone su arbitrio y es menesteroso en ideas y prescripciones, y de paso se da mucha importancia como señor de ilusiones.  Yo lo más que digo, esto es muy largo y esa parte sobra, pero nada más, que los autores determinen su puesta a punto. Ni tacho frases ni sugiero otros cambios. Lo hago a mi manera, pero sobre todo: yo hago. Cosas digo.
 No me entretengo en rituales, ceremonias y lugares comunes. Ni necesito tener ninguna autoridad. Puede que mi forma de editar sea algo novedosa (de gastar, totalmente).
Ahora mismo  va a ser más minimalista el editar, quedará reducido a su más pura esencia y función, sin ninguna parafernalia de presentaciones y viajes, que ya no habrá en bastante tiempo. Los libros irán solos a librerías y al mercado. Poder despojarte de esas ceremonias no está nada mala, pasas a apreciar solo la esencia, la nueva vida que has promovido. Es apreciar lo que haces vacío de ornamentación y gesticulación. La edición como aparición de lo que no estuvo, y es celebración su advenimiento, por darle un tono sacral. Los libros llegan solos a sus lugares, yo con todos los anticontactos posibles, casi se puede decir activos, fuera de circuitos, completamente al margen de la universidad he llegado a grandes templos.  Ver arriba. No me preocupa nada eso.
Lo que sí tendré este año aciago a dos colombianos y a tres marroquíes, dos mujeres, publicados con cierta dignidad: offset y cosidos.
Yo creo que lo más sorprendente de mi vida es verme vinculado a Marruecos y de qué forma además, sin jamás interesarme lo más mínimo, sin conocer a nadie y nadie me hubiera invitado o propuesto algo. La culpa la tienen algunos españoles infumables, básicamente pobres deleznables. My class enemy. Me suelen llevar a trincheras vacías, donde salto alegremente, las únicas que merecen la pena.


miércoles, abril 29, 2020

En FACEBOOK no ocurre nada, solo conozco a uno que hace ocurrir

Y no soy yo, bueno claro que lo soy, pero me refiero a otro. Yo ya era muy hostil a esta red, a veces huroneaba con el de XY pero muy poco, por las fotos. Porque otro interés… Tiene que haber muchos trabajos de sociología, comunicación sobre el tema. Twitter es otro cantar. Por un lado se cuelga cosas de terceros y los raptos más osados son con el puño cerrado. Porque no pasan de ahí,  salvo los exiguos panfletistas. Y por otro lado medio millón de fotos. La expresión es la imagen y el grito. Un vagido, del vagido al estertor una línea: muchos emoticonos, sí, pero (ni una sola ...) ni un iconoclasta. Habrá mejor relejo/condensación  de la posmodernidad.
El encuentro con el vasco Iñaki ha resultado trepidante, me ha revolucionado. El retorno de lo reprimido, unas sesiones de psicoanálisis en FACEBOOK. Aquí, en esta red, debe valer todo, porque si no es así estamos un poquito de más.
El gran beneficiario de esta trepidación ha sido mi añoso y languidecente  blog, que registra muchas entradas, con lo de Mercadona (tengo que salir más) exité de lo lindo (para mis indigentes registros), que  parece haberse cambiado de sexo y ser ahora una jovencita de  acariciantes texturas, superficies turgentes, perfiles curvilíneos y  morosas ondulaciones (horizontales) como la caligrafía árabe, contrapunto  de la hebrea, que  es vertical, maciza, puro Chillida. El simbolismo si alguien repara ha salido solo.


martes, abril 28, 2020

Hoy el periódico se me ha puesto partidario y me ha inundado a títulos


Esta frase me pareció de demasiado sonoridad , digna de un lirismo entre Aute y sindical y le puse otra frase al final (limitarla un poco), no fueran a tomarme por influido por alguno de los dos.


Hubiera sido (el periódico) más comedido si supiera que yo siempre he sido un intruso. No solo intruso, sino también diletante. Como me llama Octav, tomado de cómo definí en un artículo a Peter Handke un "merodeador de periferias". Octav I me ha felicitado  por este artículo, es por los rótulos que me han puesto en mayúsculas , tras 6 años de nombre solo.
También escritura de  Ex doctor harris, que le gustaba  lo del nacionalismo,  el  2º post  a Iñaki Martínez (ni me ha contestado, no quiere debatir), y que lo  lleve al periódico. Bueno, Iñaki si me ha contestado y no somos optimistas. 
--


El Día: Dos cosmovisiones: ¿trasunto religioso cultural?

domingo, abril 26, 2020

El policía insolente al salir de Mercadona ayer


En Mercadona todos los empleados son muy amables y la clientela precavida, presa de la interiorización de consignas,  por lo que afecta cierto  estilo inglés noble, de maneras y atenciones. Pero es tanta modulación de conductas y sintonía de miradas (parece el metro de Londres durante la II Guerra Mundial) que aburren bastante.
Me saluda Paqui, la de la gasolinera,  me voy a parar  pero me rehúsa. ¡Joder, no era tan atenta! Después  en la gasolinera donde he parado a comprar el periódico,  le he contado a Mari Luz la cubana  que me acababa de encontrar a Paqui y como si oyera llover. Igual no se llevan. Con esta conectividad donde mejor estoy es en casa bajo la custodia de XY, por mucho que emponzoñe mi virilidad.
Bueno en Mercadona parking he alcanzado a tener un pequeño incidente, salía para atrás y quería  uno  pasar, que le veía que no tenía pinta de parar, cuando debía de esperar. Veremos quién es más intrépido y llega al borde del acantilado sin saltar. Se lo voy a poner difícil, difícil ni pollas, porque se ha colado. Pues me ha ganado él. Otra vez y por motivo distinto mi virilidad rebotando en el suelo como el euro del carro. No me doy por vencido y saco mi repertorio de provocador que consiste en adoptar actitudes de difícil interpretación, porque ofrecen al menos tres pistas: estoy frente a un tipo atrabiliario absorbido y manejado por su madre y por ende previsible que alguna vez estalle, un tipo inseguro y acobardado que se odia tanto que en cualquier momento transfiera ese odio, o un verdadero demente. Pues se ha quedado con la ecuación sin resolver, pero no me ha mantenido la mirada, claro. Llevaba todo el pandemonium sin un acto de virilidad o protesta de  testosterona a que aferrarme y tan tutelado por XY, que por fin hacía algo de provecho a esos efectos, como siempre de la mano de la sobreactuación que es como el crepitar de la madera de donde solo sale humo
Cerca de casa: control policial
Se confirma mi primera impresión: estos van de supervisores natos. Aclaro que era la policía de la municipalidad, que son canarios bonancibles, pueden ponerse  hasta cariñosos, como aquella vez que me pararon e incendié con mis inhalaciones/exhalaciones todo el aparataje (XY les lloró, mientras yo observaba total abulia y máximo desinterés: indulto. No lo vuelva hacer),  pero hoy están un poco godos.
 Le saco la minuta-acordeón de Mercadona y hago que la brisa la ponga a flamear.
-Vengo de Mercadona, ¡qué casualidad!-  y le sonrío, con falsa mansedumbre y un deje sarcástico para que interprete -Aquí tienes la coartada- y se la doy.
-Lo veremos- así tan insolente, y empieza a hacer pesquisas en busca y persecución de la fecha
-Pues claro que lo veremos, solo tienes que abrir el maletero, que no cierra y está abierto- (tengo un coche  de muy poca ostentación).
-Pues sí, es de hoy
-Tan de hoy que es casi  de ahora mismo, como que no tengo percepción de hacer salido todavía: es como si estuviéramos hablando en Mercadona- no creo que me haya cogido nada.
-Gracias.-
Llego al siguiente supervisor de la municipalidad y mira al sobrepasado  para que diera el placet para que continuara, o aplicar la ley de fugas.
-Ya he sido registrado y supervisado y he dado positivo, esto negativo, bueno no sé...
-Pase, pase- ha sido frustrante, porque me habían entrado muchas ganas de hablar y no regresar tan pronto al presidio.

sábado, abril 25, 2020

Nazis, comunistas y cultos sensibles sollozan con la música clásica, pero no pueden con el reaggeton: ¿Europa?





Mana & Nicky Jam

He sacado negativo y tú también eres negativo

Un HOLA de recortes, cada semana peor
Sigo sin mostrar unas dosis aceptables de virilidad, otro día sustraído a  la calle. Otro día con trampas. Le vuelvo a  anunciar a XY, en lugar de callarme,  que tengo que ir a comprar cerveza y… no, ya te la traigo yo. Al final lo que voy a contraer es una agorafobia de terapia de grupo y fármacos, todo mezclado con alcohol de farmacia. Encima como han caído unas gotas ni siquiera he hecho los 6 kilómetros; la mayor lejanía, subir al estudio de escritura, que no requiere vivaquear, por si lo enfatizara como gesta.
Una noticia esperanzadora  y refrescante: David que tiene un alijo de 60 cervezas, no ves que tengo dos neveras…
Me llama XY al fijo, porque como siempre tengo apagado el móvil bueno casi, por lo que contaré. Nos han hecho el test y he sacado negativo y tú también, igual es peor porque eso significa que no lo hemos pasado. Como no tengo una opinión formada pregunto. ¿Y el resto? Todos negativos. Pues no sé.
Como después conecté el móvil, una llamada a la tarde
-Es usted (mi nombre) ¿es Sr advocat, verdad?
Silencio (jamás me he sentido aceptablemente  identificado, y pienso qué decir) –bueno, fui. Estoy jubilado-
-Ay que pena, me han recomendado,  que es buenísimo y que usted seguro que me lo arreglaba- me callo ¿o le digo que le puedo presentar a unos cuantos que dirían todo lo contrario o al rumano que me dijo que era el peor Sr advocat, no de España o Europa, sino del mundo?  Me lo he pensado  mejor, no le voy a aburrir a esta con mis traumas.
-pues que frustrante, además  usted es vasco (y dale, y eso que no sabe de mis 6 apellidos restantes hasta llegar a los 8)…    y como yo soy gallega… Hala. Ni pandemoniun, ni nuevas prioridades, ni Foucault muerto: el tribalismo cañí, la españolidad más pura, agonística, pulsional, antropológica
 No sé qué podría pensar Iñaki Martínez, de España digo


Wisin: Escápate conmigo: Cumple decir que la bailé



hace algo más de 2 años en Los Reunidos de la C/ de la Noria de S/C de Tenerife, un lunes en torno a las 12: Fui muy grabado -un debut exitoso allí (he bailado mucho)-, a los siguiente lunes me la ponían cuando quedábamos solos

viernes, abril 24, 2020

Ahora Wisin con Yandel: ¡ARRIBA Chile!

Esa América hispana e incorrecta que poder respirar. Tanta vida...

Madre castradora y (padre ausente: no) desvirilización

A la única persona que conozco que no debería afectarla en nada el confinamiento es a mí, porque la vida apenas me ha cambiado, incluso la ha mejorado. Ya no era el caminante que siempre fui, y no caminaba nada, desde la semana pasada camino 6 kilómetros tipo marcha   porque encima lo puedo hacer, 56 pasos sin dar la vuelta. Alardeaba de andar al día unos 30 metros como  también lo hacía diciendo:
-  Hasta el año pasado no me había  hecho una analítica, en 45 años-  para redondearlo con-, no sé si es mucho o poco.
-Poco -o- muy poco- me respondían irónicamente Ahora voy al complejo y me subo al estudio de escritura. Ya no voy a comprar el pan y el periódico. Al menos dos veces por semana iba al supermercado. Le digo ayer por la  mañana a XY:
-Tengo que ir a por cervezas y ya compraré el Hola.
 -No, no, ya te traigo yo- Ni reacciono. Bueno, acato.
Hasta que me doy cuenta que me está hiperprotegiendo, porque empiezo a presentir que le estoy cogiendo miedo a la calle. ¿Acabará sacándome de la mano y seré de los primeros en pasear? Si le llevo unos cuantos años...Te sientes como que vas perdiendo virilidad y que no eres el vasco caricaturesco que no distingue entre espacio público y privado y se comporte en la calle como si fuera el patio del colegio o su casa, y eso que vivo en las antípodas.
Fer, que lleva 30 años con cáncer, tres recidivas, ahora quimio otra vez (dos años infames), me dice:
-Jose, está todo muy claro, ya estamos para que nos cuiden, yo quiero que Rosita me cuide, no me digas que no, macho (es matritense).
-Joder Fer, yo estoy un poquito mejor, que hasta hace poco no tenía historial clínico, bueno si, pero solo de barbitúricos para dormir.
Tengo que corregir esta tendencia de castración consentida y desvirilización galopante, hoy me escapo a Mercadona