domingo, febrero 05, 2012

Mi otro libro, con fotos del no otro

Flanqueado por Jesús Pérez Triana y Víctor Hernández Roncero
 Bondade de Lara Costa y David Cáceres
Anteayer fue el día de mi libro, lo considero tan mío como  si lo hubiera escrito yo. Tapas duras, sobrio, elegante y letras doradas, le faltaba la cubierta con la que aparece al lado, (Expressing identities in the Basque Arena), lo tocaba, lo miraba y me buscaba. Mi nombre, el significante primordial. Para todos, pero más para los que tenemos la suerte de poseer una identidad cimentada en las nubes, el primer significante es la constatación sólida de nuestro propio carácter simbólico/real, -la condensación sígnica que lo propicia y fija- y no solo imaginaria.
Jesús Pérez Triana me trajo el libro en el que  aparece mi significante primordial 8 ó 9 veces, y soy referenciado  brevemente en  inglés de la universidad de Oxford –se me cita (y traduce) como si fuera una autoridad-. Mi identidad finalmente ha cuajado entre Levy Bruhl y Bronislav Malinoski o Amin Malouf. “L” y “M”. Jamás me podré sentir ultrajado, lo juro.
 y en primer término el gran novelista Agustín Enrique Díaz Pacheco 
De los pocos (4) que tenían el libro, el del Sáhara, quitando solo a Rafa, e incluyendo a nuestro Amado líder, que me lo dijo al mediodía, ninguno lo había leído. Daba por hecho que todos lo habrían leído, es corto y  fácil de leer. Pues no. No lo habían leído ¿lo leerán?
no vaya a creerse alguien que no se ejerce control sobre los asistentes; de las fotos faltan Ánghel; Paco, Manolo Suárez, el Rapsoda, y el protagonista del libro de -que  como había ido, a ver si le nvitaba  a cenar; ¿estás loco?-, que se dejaron caer al final, calculando  su término. No intuyeron  que contaría íntegro el libro. En la de abajo y al fondo escondido tras la escalera,  en un artículo para el periódico. "Me referí al prólogo pero no te cité". También se escondió de la presentación de aquel libro que debió hacer.
Teniendo en cuenta, que nada de lo que yo haga o diga puede interesar a un “público”, ni siquiera a una inmensa minoría como dice mi hermano, sino a una breve minoría  –tan desmesurada  es mi ambición; ya que evidentemente es de  tipo profética-, el dato me dejó como autista.
 Hay otro dato que yo juzgo interesante en las presentaciones, que no son los amigos de los que cabe esperar que acudan (los que acuden), sino los desconocidos, los que se han tomado la molestia de ir por mero interés. El viernes había desconocidos y unos cuantos. Compruebas que la cosa puede funcionar.
Tratándose  de un libro sobre el Sáhara, que acudiera el Director General de África, el escritor Martín Carbajal, un verdadero africanista, a quién había invitado y señeros activistas del Sáhara, como Anselmo Fariña y su mujer, sirvió para que configuraran  su marco más natural y lustroso.

El Director General de Africa, el escritor Martín Carbajal, Rafa Abreu, Agustín Enrique
En lo que a mí toca, esta vez no me hice el gracioso, sino que concentré  toda mi capacidad en resultar plúmbeo. Conté  el contenido del libro entero, así que no lo compró casi nadie. Confío en el tiempo, en la proyección,  y en el interés del tema, además de en mis tesis. A ver si pasa lo mismo que a mi libro que me referencia.
Por mi época de articulista la poca fama que pueda tener ha de ser necesariamente mala. Luego  la aparición de determinadas personas   –¡si también escribí una vez muy impropiamente sobre el Sáhara…!- fue bastante indicativo del interés que despierta el Sáhara. Anselmo Fariña arruinó mis presunciones sobre los activistas, su persona no se corresponde con la imagen que dan los amigos del Sáhara,  se trata de un activista anglosajón, caballeroso, liberal,  atento, documentado y a lo que se ve, valiente. Como su mujer. Mis respetos, Sir.
Lara Costa y David Cáceres
Si, pero los Willy Toledo existen y otros poco presentables. Ellos son ellos, no los otros.  Ellos no son lo saharauis, en absoluto. Somos capaces de detectar su juego, analizarlo y explicarlo. Que vamos a seguir haciéndolo
Mientras Europa avanza a grandes saltos hacia la insignificancia, el Magreb es un lugar en el que fijarse sin tener que bostezar. Por una vez creo que voy a acampar en algo que he tratado. Pensaba que clausuraría la etapa saharaui,  ahora creo que no va a ser así. Es el libro con el que más he disfrutado. Bueno, el diario fue muy divertido. De España no puedo emigrar y he de soportarla, hay rasgos de España que me resultan punzantemente insoportables. Alfileres. Interés por el Magreb junto  a una  España que me rechina: utopista, siempre frívola pero siempre  jugando a profundidades quijotescas y falsos dolores, visceral, paternalista,
irresponsable, papista, moralista, evangelizadora y/o pedagógica, presta a cualquier  disfraz “prestigioso” con el que  dar la nota con sonrisa estúpida,  siempre mostrándose, siempre exhibicionista, siempre narcisista como los viejos hidalgos intachables  de “alta” alcurnia moral, enemigos a muerte del quehacer serio, anónimo y eficiente… La España que odio.

En un momento de simpatía concertada
Como dijo mi hermano, no queda  por hacer ninguna revolución tripy-utopista, la única lucha pendiente es en  favor de la realidad, queda revocada la delirante utopía, cornucopia de mesianismos y asociados,  la lucha pendiente en Europa, pero sobre todo en España  es la reinstauración del principio de realidad. Hay que luchar por la realidad ¡qué tiempos! Al final Hegel tenía razón:  todo lo real es racional y todo lo racional real,
El viernes fue una oportunidad  magnífica para reunirnos amigos. Entre los planes en el Parra (y de antes),, XY  y yo  pretendemos  hacer un viaje a Villa Cisneros  desde Las Palmas. Yo solo voy si se me garantiza que hay cerveza, en otro caso no. 
   Para los saharauis no verdaderos ni reales (tipo españoles  a
secas), el  asunto de la legitimidad (pero como mero discernimiento previo) pertenece al orden de lo alucinatorio directamente. La construcción de un ejemplo, como Timor oriental, situado en la idealidad axiológica y en las elucubraciones sobre el factor "natural" de una  Historia-chicle-plastilina, -que algunos pagan a un precio muy alto, entre tanto- constituye un desprecio a los datos empíricos más groseros y a toda función analítica, que sin embargo pretende, hábilmente, en  la realidad operativa  constituirse en  puente para darse preeminencia, relevancia e implicación “asesora”  sobre el terreno. Arúspices auto-invitados  muy por arriba.



2 comentarios:

Jesús M. Pérez dijo...

¿Significará mi breve papel en aquella mesa mi entrada como extra en el Parnaso de las letras canarias?

Se trata de un libro que merece la pena ser leído y ante el que tendrían que mirarse como un espejo los próximos que se escriban sobre el Sáhara en España.

José María Lizundia Zamalloa dijo...

sabio amigo