martes, marzo 20, 2018

El Día: Al capitalismo le llaman neoliberalismo



domingo, marzo 18, 2018

Tamara y Despreocúpate de amigos y cuida tus enemigos

El viernes pasado una enorme gosadera viendo a Bertín con Tamara Falcó. Ella prometía pero no tanto, es una star system, me reí a carcajadas. ¿Alguien me la podría presentar? Es una Boris Izaguirre mujer
Lo he pensado varias veces -nunca antes había tenido ese tipo de pensamiento-, que un año, el 2017, habría sido uno de los mejores  de mi vida. Satisfacciones, experiencias, pequeños hitos se encadenaron uno tras otro. El 2018 se desplegaba incluso mejor. No podrá darse todo lo que asoma, me planteaba. Ha surgido lo que no es más que un contratiempo, y parece evaporarse parte de un programa suculento. El congreso de la universidad de Rabat, parece estar en el aire. El miércoles estuve en Las Palmas. Según Manolo parece que el encuentro está en riesgo de no celebrarse. No ha escrito la ponencia, yo por supuesto tampoco. Casi todo lo que, si son deberes y obligaciones, hago es bajo coacción, in extremis.
Después de comer con Manolo me llevó  a la residencia de oficiales de Las Palmas, donde había quedado con Rafa. A mí me dicen a los 20 años que visitaría un sitio de esos y consumo mi existencia asesinando guardias civiles.
Iba a entregarle mi último libro a Rafa, excompañero en  la Universidad de California, campus  de San Diego,  de Herbert Marcuse y Angela Davis y con amigos en los Black Panthers.
Antes por teléfono le digo “te acuerdas de aquella enciclopedia sobre el Sáhara que me dijiste íbamos hacer entre los dos, pues yo ya  hecho una parte pero sin ti".
En la Residencia le pregunto por la ponencia para el congreso
-Tú ya habrás escrito la ponencia, claro.
-Sí, ya la tengo escrita.
No le dije, creo que no te va a servir de nada. Se la tendrás que leer a tus nietos para dormirlos. Le gusta jugar al dominó y en eso estaba. Me presenta a los jugadores y no te fastidia que uno, con sus años, era Sr. Advocat: abogado laboralista. Yo para mis adentros “pues yo médico y ni te acerques”.
Estuve en Casa África con mi amiga E., un lugar que me encanta. Pasé un  buen rato, es obviamente una africanista y mantuvimos una conversa muy interesante. Me enseñó la biblioteca del famoso militar español Diego…., uno de los fundadores del metarrelato saharaui (como los militares portugueses de la “Revolución de los Claveles” de 1974, pasaron de militares colonialistas de una dictadura militar a izquierdistas anticolonialistas, sin despeinarse), que había donado un hijo de él. Antes le pregunté  a E. cuántos libros ha donado (biblioteca personal). Unos doscientos. Pues no son tantos, acoto celosillo. Ya conocí la de Rafa. Tampoco me quedo manco y eso que soy casi un recién llegado.
Al parecer la traducción de mi trilogía al francés está de forma provisional suspendida, no así la del árabe. Es tiempo de silencio y espera. Escepticismo  escocés,  humeniano
Quiero rematar mi labor sobre la literatura canaria. Dos catedráticos canarios de literatura me escribieron y elogiaron mi último libros, el resto del profesorado calló. Como las universidades canarias. Soy muy  crítico y siempre lanzo andanadas de más. Voy a seguir con él. Como digo desde hace años, sé perfectamente lo que me traigo entre manos.
Este post que enumera algunos contratiempos va dirigido a mis enemigos de clase. Merecen atenciones,  que les agraden. Jamás he tenido el más mínimo problema para tener grandes amigos. Más valioso es tener enemigos, ya lo dijo Nietzsche, lo que siempre es una elección personal; los amigos surgen, de repente los tienes a tu lado. A los enemigos hay que salir a buscarlos siempre con el arma cargada, y unas golosinas para atraerlos. 

viernes, marzo 16, 2018

La dificultosa evacuación marítima

Me afloró el ramalazo canario, que es cuando me vinculo a través de  la cultura y algunas historias  familiares al territorio, y aparecen el padre y la tía de XY hablándome de Canarias recién llegado. Anteayer en Las Palmas le evoqué a él,  cuando contaba como cambiaba de isla para divertirse, con determinadas observaciones. Ayer estuve con un amigo de las Palmas en la cota de 600 metros. Según él, 700.  Me contó verdaderas aventuras antifranquistas de mucha audacia, dignas del cine, pero  me dijo que bajo ningún concepto las debía contar. ¿Entonces no tenía miedo y ahora sí? Se entiende aún menos cuando lleva la vida parando a la gente en la calle para decirle que es comunista y ateo, o de Hugo Chávez. Y ahora tiene  voto de silencio... El franquismo se ha recrudecido; con esta escalada regresiva terminaremos en la guerra civil.  Estos absolutistas (sedientos de absolutos) siempre acaban poniéndose sacrosantos y austeros como castellanos en semana santa con pellizas de pastores. Se clavan al dogma con la máxima crudeza y eso les da sosiego y certidumbre metafísica. Ellos sostienen   que el mundo se rige por leyes materialistas, pero  luego viven en clave metafísica  de una manera inhumana.
Le llevo a casa en coche y hasta entonces iba todo  muy bien y normal, pero va a salir y se empieza a enredarse primero dentro del coche.
-Tú estás borracho- le acuso.
- Sí, sí…-lo dice riéndose. Miro por el retrovisor y mientras libraba una batalla absurda con nada que realmente le aprisionara, una ristra de coches detrás nuestro esperaba. Cuando por fin ha dispuesto todo (ha roto redes, superado vallas, atravesado tubos)  y va a salir resulta que  no se ha desabrochado el cinturón de seguridad. Pienso para mí “pero qué es lo que  ha estado haciendo hasta ahora”. Si lo que dificulta la salida es el cinturón en todo caso, me paso anteayer en Las Palmas y Manolo me lo tenía que soltar. Se lo quito: “joder tío, cuántas dificultades”. Retrovisor. Pensaba: los coches empezarán a tocar la bocina  y vendrá  el agente de la  municipalidad  que  deducirá que si el saliente está borracho, el permanecido dentro también lo estará.
Ahora la escena cambia para ofrecer un  sesgo marítimo. Mi amigo está colgado de una mano del techo de la amura de popa de un coche aparcado. Los pies los retienen en el mío. Solo falta que el mar con su corriente separe los dos coches y este caiga de bruces al agua, que en realidad es asfalto.
-Libera primero los pies y no te desenganches del techo, a ver si te matas- Logra hacerlo finalmente. Por sus movimientos pareciera que no sabe nadar.
-Pero que borracho estás.
- Sí, sí- Al fin logra zafarse de su psicomotricidad, sigue riendo como si en lugar de beber hubiera fumado.
No es la primera despedida de este tipo que me ha brindado en alguna otra ocasión. Una vez me vomitó en el coche, sacaba la cabeza por la autopista pero volvían algunos jugos gástricos y líquidos perturbados en su digestión, al coche, salpicando la carrocería de violetas y burdeos lluviosos.    

martes, marzo 13, 2018

El Día: Los "Mainstream" identitarios





lunes, marzo 12, 2018

Eguiar: Con las "esquirolas"

https://medium.com/@Eguiar/con-las-esquirolas-a9ed109fb0c8

De obligada lectura

sábado, marzo 10, 2018

Este día en la ópera

San Francisco de Scott Mckenzie
Hoy sábado voy por primera vez a la ópera. La primera vez, pero pudo muy bien ser la segunda si hubiera dado el paso fundamental de dar mi entrada al portero. Vacilé y finalmente antes de que me empujaran dentro mis acompañantes, me escapé. No tenía nada contra la ópera, aunque me parece relamida, sofisticada, al por mayor, sobreactuada y estridente. Antes había visto desfilar a la burguesía criolla y ganadera local en una de sus escasas oportunidades de esplendor, a conocidos, a grandes subyugados por la cultura. Así que no me lo pensé más y salí repelido como un piloto de caza por eyección.  
Todos dan por hecho que yo no había asistido a una ópera nunca.
-Pues sí, vi la ópera HAIR en el Olympia de París con 20 ó 21 años.
-Eso no es ópera
-¿qué es entonces?
- Un musical
-¿Entonces por qué se anunciaba como “la ópera hippie”?
Fui con mi amigo el Che, que era maoísta y trabajaba en la Renault. Los hippies de HAIR salían del patio de butacas y creo que algunas desnudas. Para mí que seguía todo lo que pasaba en San Francisco y Berkeley, me resultó muy emocionante. En París aunque alguna vez fui con dinero porque había trabajado antes, me colaba siempre en el metro, que lo hacían lo más dotados e izquierdistas. Te apoyabas en los dos lados  del control y saltabas la barra, evitando darte con las rodillas en el mentón. Tampoco dejaba propina a la señora  por ir al servicio, que siempre protestaban. Pero de la que mejor recuerdo es de la del Olympia, sin que pasara nada fuera de lo corriente.
Mañana sabremos qué pasó con la ópera. Yo he padecido el síndrome de no franquear la entrada, no traspasar el umbral, quedarme fuera y fracasar. Freud me hubiera  acogido gozoso para establecer un nuevo caso como el hombre de la rata. Me quedé en facturación el alguna ocasión, una vez bajé de un avión en la pista, como si hubiera sufrido dos o tres accidentes aéreos anteriormente.
-¿Y cómo se te quitó el miedo a los aviones, qué cursos hiciste?
- Ninguno, se me quitó solo, fui madurando, no hay otra explicación-
Los traumatismos de guerra los tuve siendo incapaz de entrar a examinarme, ahí me quedaba encasquillado, paralizado y me quedaba como siempre en la puerta. El caso es, cuando estaba en el empeño o sus proximidades inciertas, que me ponía a estudiar antes de los exámenes y  sabía lo que iba  a pasar. Las carreras de letras son de letras. Dont worry. Sabiendo que era muy probable que aprobase (los  últimos temas jamás los he estudiado, siempre tenía que dejar algo pendiente, cosa que me acompaña en muchas -casi todas- actividades de mi vida todavía),  sabiendo además que si eso no ocurriera no me iba a poner a llorar, pues con todo,  no entraba.
Como me siento muy versado en lo que estoy escribiendo -sé que no es experiencia ni proceder muy común-, acabaré como autoridad que soy. Es mucho más difícil y complicado  trabajar el fracaso que el éxito.

Si puedo confirmar que no padecí ningún síndrome de ansia ni pulsión sexual, por ser un Sr Advocat, sí en cambio por no ser. Si lo hubiera abandonado, la negatividad habría desaparecido. No habría  habido experiencia viva  y perseguida de fracaso. Fui muy astuto.   

martes, marzo 06, 2018

El Día: LA PROVOCACIÓN ARTÍSTICA



domingo, marzo 04, 2018

Mi tetralogía del Sáhara aquí

Para leer la dedicatoria hay que pulsar en ella. Me dice XY ayer cuando llegó el libro: la dedicatoria es muy bonita, parece que vives allí; lo mismo  que pensé yo; fue lo último que escribí. Ojo con las presencias físicas, vivo mucho más allí que aquí y dentro de un mes vuelvo. Será la séptima.
También mi divierto mucho en Tabarnia.
Leyendo  el índice se puede comprobar que  muy poco tiene que ver con lo que los tratadistas hispanos del metarrelato sobre el Sáhara tratan (consensúan). 
Creo que es un libro que también puede interesar a los marroquíes. Lo que valora y piensa un extranjero de su historia y  país
Es la primera vez que me pongo como bibliografía. Me puedo poner: son cuatro libros que desarrollan unas ideas que se entrelazan. La tetralogía tiene mucha unidad y descubre una evolución natural, que refleja la dedicatoria. Tengo buena posición ante el Sáhara.

jueves, marzo 01, 2018

No soy de los hombres que hacen paella los domingos

Soy un cocinero muy vulgar, limitado y desmotivado, de a diario, pero cuando XY llega del trabajo después de atender a 20 estúpidos, maleducados, oportunistas, se encuentra la comida hecha y el vino descorchado.
Hoy he tenido que barrer la calle y quitar las ramas que el vendaval había partido. Ha habido un poco de “doblasera” como consecuencia.  Ayer miércoles  al ir a comprar El País, cuando salía vi que ya había llegado la revista HOLA, me cercioro de que no sea la de la semana pasada. Está de dependienta en la gasolinera, “Corazón”, que me recomienda la entrevista que viene en la portada con Arancha Sánchez Vicario, le digo que yo leo pocas entrevistas, que más bien  me gusta ver las fotos y los reportajes de las casas del comienzo, por la decoración. Y el cotilleo en sí.
-Leo las entrevistas de la gente que me parece peculiar y simpática, por ejemplo Tamara, la hija del Griñón y la Preysler.
-¿Sí?
-Sí -le respondo.
 Como sigo por twitter  esa revista estoy más al tanto de esas cosas. “Corazón” lee “Pronto”, que lee siempre su madre. La mía, más pija, era del HOLA.
El lunes en Los Reunidos hablando de si el Rey habla bien el inglés, XY dice que lo habla de siempre con su madre Dª Sofía.
Señalo que lo que habla bien la Reina emérita es el alemán y que parte de su familia es alemana y apunto una dinastía: Schleswig Holstein Glücksburg
Mi hermano nunca quiere pasar por ignorante y yo se lo recuerdo, que no tiene ni idea de familias reales, del Gotha, a lo que me responde: claro, como tú desde siempre leías el HOLA!, te lo sabes.
Fueron conocimientos que se sedimentaron suavemente, sin esfuerzo, como la nieve, copo a copo, de la mano de ese aspecto fundamental, por su colorido, amabilidad, optimismo, esperanza que es lo mundano, la frivolidad. Lo que siempre detestan los más idiotas, rígidos, elementales, dogmáticos, prejuiciosos, fúnebres, frustrados, pseudotrágicos… y subnormales hechos y derechos.



martes, febrero 27, 2018

El Día: EL TRATADO DE PESCA MARRUECOS-UE EN RIESGO



martes, febrero 20, 2018

El Dia: FEMINISMO: RAZA BLANCA / CULTURA CRISTIANA

https://eldia.es/criterios/2018-02-20/10-Feminismo-raza-blanca-cultura-cristiana.htmia

domingo, febrero 18, 2018

Tertulia Mákaros, Platón, plato abyecto y guasap

Primero entró mi hermano en el grupo de guasap, y ahora he ido yo, el último mohicano
Ayer tuvimos tertulia de Mákaros en el Oliver. Había formulado alguna objeción  a modo de prevención  de que al ser sábado de piñata podía estar concurrido el Club tan distinguido. Los coches aparcados en la puerta inducían a la confirmación de la sospecha. Pero nada, nadie, una camarera, todo para nosotros. Parecíamos la avanzadilla de  un ejército guerrillero que ante la huida de la burguesía se entretuviera en ocupar y abusar de sus sociedades recreativas, aunque sin violar a sus hijas y sirvientas, como han acostumbrado  con ciega contumacia los insurrectos de izquierda e invasores de derecha e izquierda. El viernes sí había habido fiesta de Carnaval para los socios:  los hijos fantásticamente educados, con modales, idiomas y cosmopolitas de la burguesía criolla y ganadera. Estuvo Luis II (por el orden de llegada a la tertulia y segundo socio del Oliver), que es un aristócrata indeciso, me anotó la distinción entre burguesía y aristocracia, sin  recapitular  de que yo desde los 6 años era marxista y dominaba las clases sociales, fracciones, por ejemplo la financiera industrial y las capas sociales que lo aprendí leyendo a Poulantzas. La "burguesía criolla y ganadera" es una imagen, una ironía, una imputación.
El Oliver es paradisíaco, parece una mansión de terratenientes  algodoneros de Alabama con sus columnas neoclásicas y aire europeo y rodeado de naturaleza sicalíptica.
Había decidido no leer a Platón, porque es una reliquia del pleistoceno del pensamiento: prefería seguir leyendo a Jiménez Losantos con su Memoria del comunismo. Quién sabrá muchísimo más: ¿él o el hijo ocioso de agricultores áticos?
Me pedí una ensalada de pargo y gambas, que resultó asquerosa. Iba desecada como una zona pantanosa intervenida, los elementos, todos sospechosos, estaban plastificados a la vista y apergaminados al paladar, sin sustancia líquida que les acompañara y les diera cierta apariencia de fertilidad seccionada y vida natural extirpada. Ausente de una base o cubierta líquida, estaba desprovista incluso de humedad. Podías meter un trozo de lechuga en el interior de un libro, sacarla, y no habría huella de la página donde hubiera estado alojado esa hoja de lechuga. El caso es que tenía hambre. Preguntaba a los demás si se podía comer lo que estaban comiendo y como solo les interesan los alimentos espirituales, decían que sí. Yo deje ostensiblemente casi todo el plato.
Los gustos gastronómicos, la identificación   con sabores, con familia y tierra es pura antropología y no varían en generaciones, yo soy foráneo llevo muchas décadas  de subtropicalidad e insularidad y en lo sustancial todo sigue siendo como antes fue.
Hay hostelería con  tratos y atenciones que son onto y filogenéticos, determinados por la indiosincrasia e idiolecto, por meter más palabras untuosas.
La camarera según su contexto y actitudes interiorizadas me podía haber insistido como se hace tanto aquí, de si no me gusta. Incluso alguna vez me dijeron que lo acabara. Toda esa cultura de ventorrillo, guachinche, congelados… Este es el nivel popular más zafio. Luego cabe el disimulo: ¿le falta algo, le traigo sal, vinagre, limón… más vino? No, tequila, una mano donde chupar y sal.
Y por último está el de excelencia, que en estas regiones es muy difícil/imposible que se dé: ¿quiera tomar otra cosa  -reconociendo del satanismo del plato- que le pongo? Nada de esto ocurrió, lógicamente. Porque no se cambia en lo sustancial,  ni con escuelas de cocina. En todo este trance tan desagradable, los conjurados con el platonismo avanzaban en sus cuitas de exégesis de Plato (en inglés), mientras que  yo estaba encendido con mi plato helado, que delataba una larga reclusión en una nevera. Doy por seguro que habían aprovechado sobrantes de la fiesta de carnavales del día anterior. Como me quedé con hambre quería postre,  nuevamente inhibido oculté ni protesta y censura, me mordí la lengua porque estuve a punto de decir “yo quiero un postre siempre que sea artesanal, no de la casa”. Me pedí una tarta de manzana que tenía un aspecto tranquilizador por industrial, parecía  una ensaimada,  y una bolita de helado. Sobra decir que la los restos de ensalada tenía una temperatura real y térmica similar al helado: unos 3 ó 4 grados centígrados. Que para una ensalada no está nada mal. El  helado ni lo nota. Antes en el bar le había hecho reír mucho a la camarera, saqué mi vena a un tiempo simpática, divertida y graciosa, pero el resto de la noche hice comentarios machistas –ya es como autodefensa a la brutalidad de la ofensiva de esas filósofas feministas-, hablando todo el rato de burgueses y cosas y tono inadecuado 
Cuando la única camarera me iba a traer el postre del hambriento, me vino por detrás di un manotazo al aire que hizo impacto en lo que pasó a ser platillo volante, que planeó hasta la mesa y al suelo donde  se hizo añicos; pues un plato menos. Os jodéis y lo reponéis. Mientras mis compañeros profundizaban más y más en una hermenéutica personalizada de autoría propia de Plato, yo me había cargado uno con mucha satisfacción. La camarera ya había abolida toda presunta simpatía por mí de su interior y exterior, seguro que pasé a enemigo de clase.
Les dije a los platónicos que se embriagan con cada autor que toca, que o se iba el nuevo concesionario del bar del Oliver o nos íbamos nosotros. Propuse un repliegue al Casino de los caballeros, honrar a Arturo como a una madre para eliminar cualquier suspicacia y retornar alegres y afectuosos. Pero los makarios dijeron al unísono “NO”.
Me da que pasaré a cronista gastrosófico de las tertulias. Doy por seguro de que hablaron de Platón, solo tengo imágenes de mi admirado Luis II de Baviera leyendo casi un libro entero del griego. Le amonesté: lo lees porque no tienes nada que decir de tu cosecha, ¿werdad?.


viernes, febrero 16, 2018

Antes se tienen buenas ideas que ideas

Centro Kennedy de Washington

Hoy en leído una columna próxima, no suelo hacerlo, no las leo. La columna de proximidad que he leído es de periodista y se le nota por el dominio y orden al escribir y presencia que tienen en ellos la actualidad. Es buen periodista y claro, escribe  bien. Suelen abundar en la noticia de la semana, viven en presente y en la inmediatez. Se hallan en posesión de una perspectiva sensata, racional, lo que acepta la mayoría pero dicho con más altura de expresión e imaginación. Era una noticia de perfidias adolescentes, que yo ni me fijo. Lo poco que he leído conforme a mi método diagonalista, o salta escalones, tenía razón en todo. Incluso en el remedio. No era el caso, pero de este estilo: ¿Cómo se acabaría con la contaminación? Pues sin contaminar. Satisface a quien lo escribe y gusta a quien lo lee, además seguramente quería leerlo.
A raíz de esta constatación me ha salido el título de este  post. En realidad es mucho más fácil tener buenas ideas que tener  ideas. Las buenas ideas son las de máxima aceptación, las que refuerzan los estados de opinión, consensúan  el mismo diagnóstico y ofrecen una terapia de curación, imposible de llevar a la práctica  pero muy razonable y deseable. Otra idea: todo lo razonable es deseable. A veces lo razonable, por ser solo eso puede ser estúpido, por ejemplo cuando se aplica al dominio de la irracional, donde no funcionará.
Tener ideas es mucho más difícil porque nacen huérfanas sin adjetivar, sin consenso previo, y pueden ser incómodas, molestas e ininteligibles.  O todo a la vez.
Quito
E. me llamó desde Quito Ecuador. Está trabajando mucho y se tiene que recorrer todo Ecuador. Más de una semana.
¿Por cierto que tal en le Centro Kennedy?
-Muy bien, no había estado en nada igual, muy “inside”
-En el núcleo en la sociedad washingtoniana- lo organizaba la empresa de S. para algo afroamericano- ¿no?
-Sí y estuve con un senador hablando y que le escriba
- Te preguntaron de dónde eras?
-Eso lo haces tú, que te vuelves loco con los extranjeros. En EE.UU. no se pregunta en absoluto, y está muy mal visto hacerlo.
-Claro, la patria de lo políticamente correcto…
-Pues sí
-¿Ahí en Ecuador sí te habrán preguntado?
-Pues tampoco.
Me ha de estar mintiendo

martes, febrero 13, 2018

El Día: La Justicia: fortaleza de la democracia



domingo, febrero 11, 2018

Carta incógnita a un amigo clandestino

He leído bastantes libros de la Revolución de Octubre, el año pasado, a su centenario, al menos tres. Este es el mejor. Rastrea por autores fundamentales: Netchaev, Herzen, Blanqui, Martov, Plejanov, la creación del partido comunista francés de Souvarine,  amigo de Lenin. Es con diferencia el más interesante que he leído. Se entiende el odio de los pobres progres a Jiménez Losantos. He conocido a bastantes intelectuales de izquierda, además desde muy joven. Losantos está en el nivel más alto, pero supera a todos lo demás en una cosa y es  en que  toca todos los palos en  que debiera penetrar   un intelectual que se inauguró de izquierda ,que va abriéndose a experiencias y lecturas pioneras y movimientos culturales esenciales en los que ocupa un lugar muy destacado: desde el psicoanálisis lacaniano de Oscar Masotta al arte contemporáneo participando con Grau, Broto y Rubio en muchas iniciativas vanguardistas. Su frecuentación  del ambiente gay en Barcelona franquista, la clandestinidad comunista, la vanguardia otra vez contra el totalitarismo nacionalista. Ningún intelectual posee ese acervo de conocimiento pero también de vida.
Son tantos los mundos intelectuales y vitales de Losantos, unido a su inteligencia y potencia intelectual que los progres, necesariamente han  de odiarlo. Empezó con ellos y se fueron a polos opuestos, a una icompatibilidad objetiva. 
También he conocido demasiados  progres, anodinos, ignorantes, inmensos mediocres, cobardes, miserables, yendo de algo toda la vida, siempre aparentando, encima menudencias estúpidas.
Estos 4 libros los compré el jueves, que cuadro magnífico, como el primer relato leído
Liebe Graf, jovial y talentoso; añadiría humorístico si no debiera ese tratamiento en exclusiva a mi hermano, el profesor, pero cuente reconocida mi alta estima en considerarle también acreedor de tal título, sin duda el máximo  y más celebrado en el trato con los demás, del que su ya viejo amigo, digamos el interfecto,  y afín en esa selecta burbuja de caballeros expertos de larga data y prestigio, a modo de alta y restringida sociedad  aristocrática, no solo no llega a estar mansamente dotado y orondo, sino abusivamente ayuno y enflaquecido. El rigor y la seriedad, divisas que presiden su  proyección (de él), incluso post morten y acceso a la leyenda que omitiré (no vaya a ser interceptada esta misiva) y que le  ha conferido una personalidad enfebrecida, que odia la banalidad y el sinsentido, lo mundano y divertido, la gratuidad de lo más placentero. Pobre animal   airado. 
Me he vuelto africanista y a honra
Compruebo  que en mi anterior misiva no me entretuve en andanadas a locas  en las que siempre su réplica fuera “agua” y nunca “hundido”.  En la ocasión ha sido el segundo término el alcanzado. Y "hundido". El interfecto según su narrativa resulta un ser de dotes poco comunes  y apenas  inmanentes a mortales; no es presencia sino trasmundo, ni entidad fenomenológica  sino rastro de emanación. Acaso huella cósmica ¿Tan lejos pretende llegar? Es evidente después de tanto prodigarse sobre él,  con la sutileza  de permitirse   una  disección quirúrgica  de fundamentación  netamente  teológica, entre  sustancia, emanación, aura y la lamentable y corrupta  materia, que usted redime en  corporeidad, término con el que trató de rebajarle de toda dimensión metafísica, seguramente como ardid de desmarque y disimulo, de una emotiva e irreprimible admiración correspondida por usted. Aunque no le haya acompañado el éxito en la transfiguración.
Houellbecq siempre es  Houellebecq. 
Lo que sí merece reproche es que usted haga alusión a una  ¡boutique!: pero usted ¿sabe lo que dice? Es igual de sacrílego la ofensa al cáliz y el sagrario, que a dependencias con funciones ungidas y vividas con pareja sacralidad. ¿Boutique? ¿Qué quiere decir? ¿a qué se refiere?:  ¿al tráfico mercantil, a la compraventa y el comercio, a la ganancia y el capital?
Es usted muy injusto con esa su  amistad de años nutrida  de cuitas, confidencias, complicidades e intercambios. Al parecer no ha dado la debida importancia, para el caso que haya reparado en ello,  a que esas placenteras  sustracciones a obligaciones  tediosas e ingratas, por medio del afán cultural, siempre las propiciaba él, buscando su información, su elevado entender y definitivo criterio.
Acaso ¿no es capaz de ver la frenética admiración y seguimiento que suscita en él?