martes, abril 21, 2015

Hoy El Día: Genocidio armenio y genocidios




sábado, abril 18, 2015

Estoy también en la cultura islámica

Muy gratificante este descubrimiento. Es en la bibliografía del trabajo donde aparezco, con cierta holgura por lo demás.

http://www.redislam.net/2015/03/la-cultura-arabe-presente-en-espana.html

Un tipo interesantísimo


El lunes pasado cuando estábamos en Los Reunidos, se me acercó el presidente de una asociación cultural para presentarme  a un profesor de la Universidad de Granada que había conferenciado (últimamente siempre estoy haciendo neologismos, aunque éste ya lo había dicho Julián Marías; según mi hermano tengo igual mérito porque no lo conocía) en el Tea sobre Tel Aviv. El profesor viaja frecuentemente a Israel y sabe hebreo.
Alexander  - elige a sus amigos como un entomólogo alemán, aunque él es austríaco por parte de  padre-, que es miembro de nuestra asociación canaria de amistad con el pueblo israelí, propone dos conferencias sobre Israel, de padre e hijo. Nos convocamos en nuestro hotel el jueves pasado.
Llega el que yo creía el hijo que resulta  ser el padre. ¿Pero qué edad tienes? 51. También viaja todos los años a Israel, pero en lugar de a Tel-Aviv como el profesor de Granada lo hace a  Jerusalén.
Mi hermano le dice: “llevas la cruz gamada” –le cuelga del cuello una cruz. Le corrijo: “en todo caso sería la cruz de hierro (del ejército alemán)”. “Eso”, me responde, pero dice el aludido: “no, es la cruz de Malta”. Pensé  citar la de Caravaca, pero callé. No soy experto en cruces, bueno, quizá en cruce de caminos  como el asno de Buridán antes que de  Ignacio de Loyola camino de Tarrasa. Al decir de mi hermano en la reunión, toda la educación religiosa recibida me entraba por un oído y me salía por el otro. Se puso un par de veces farruquito. 
Nuestro hombre exhibe extraordinarios conocimientos, que da un  gusto inmenso oírle. Lo mismo de epigrafía  que historia de las  religiones, de la actual situación política, y del mundo antiguo en general. Acude a  una universidad de Jerusalén anualmente a estudiar textos bíblicos y lenguas antiguas. Su hijo es arqueólogo. No me extraña. Dice que su ciudad es Jerusalén, con lo que colma toda mi atención e interés. Ha citado Tokio. Se ve que no habla por hablar, que todo lo que dice de drusos, coptos, assessins (una secta Chií de la que se dice viene el nombre de hachís), hachemitas, ismaelitas…  revela conocimiento, y cita a Otto Rahn.
Tiene mucho contacto con los franciscanos que son los custodios de los santos lugares desde el siglo XII o XIII. ¿Desde las Cruzadas?-inquiero. “No, de justo después”, señala. Me entero, contra lo que yo creía, que la iglesia armenia sólo controla una pequeña parte del Santo Sepulcro, que visité. Los ortodoxos la parte de arriba, todo el resto los franciscanos. Habla de paules, dominicos,  por supuesto franciscanos, tiene mucha relación con  su superior, por supuesto  de palestinos… Es un fan de la ciudad vieja de Jerusalén, donde yo no aguantaría ni un atardecer ni una noche. El conocimiento de las  religiones me atrae mucho, pero estas me abruman, y en la ciudad vieja su gravitación es muy poderosa, y además están  todas.
 Conoce muchísimo.   No es partidario de hablar de la situación política porque habría que ser objetivos. En Hebrón, tumba de los patriarcas de Israel, los colonos (sus colonias) han cercado a los palestinos, y pasean con sus novias con el  fusil de asalto M-16 al hombro. Según una novela del escritor judío americano Philip Roth, la mayoría de colonos son norteamericanos, según nuestro amigo, eslavos. No habrá Israel duradero  sin un estado palestino, creo que lo pensamos todos.
No conoce el término jaredíes referido a los ultraortodoxos y no hablamos de los hassidim. Pero me descubre a los mitzrayim, judíos de Egipto, a los que también llaman alejandrinos.
Nos habla del mesianismo judío una rama que reconoce a Cristo como Mesías  pero que sigue el ritual judío, como la más primitiva comunidad judeocristiana. Hablamos de los concilios de Nicea y Constantinopla, que introduzco yo, para rebatir a mi hermano.
Nos  descubre que el talit con el que se cubren (o  descubren) los judíos para orar, según el color de los cordones refleja la procedencia o devoción específica.  Nos cuenta que los judíos nunca se fueron de Israel, que ininterrumpidamente siempre permaneció una comunidad israelita, y que se les reconoce también por el talit.
Está preparando un viaje muy barato, sería muy interesante estar con los franciscanos y visitar los santos lugares y regresar a Israel. Me entran unas ganas locas de volver a Jerusalén, Tierra Santa por primera vez y Eretz Israel.
Al salir le pregunto de qué es profesor (de universidad) y me dice que no es. ¿Quién  eres entonces?  (¿acaso el Mesías?). Trabajo para una empresa de seguridad internacional. Ha vivido en Tokio y en muchos países de Asía. Si fuera profesor, su personalidad apenas tendría interés, porque sería lo propio. Que tenga un trabajo muy  práctico y cosmopolita le da una proyección verdaderamente interesante, inusitada.  

miércoles, abril 15, 2015

Empiezo a escribir mi historia en la espera

Esta mañana un vecino me ha preguntado si ya no trabajo. Mi situación es tan evidente que llega a mi propia calle. En el SEMAC preguntan por mí. Sigo vivo.  Demoro mi presencia en los juzgados de lo social, porque sé que en los cajetines o bandejas no va a ver casi nada –los que éramos habituales poseíamos uno de esos para hacer más rápida y directa las notificaciones- y efectivamente  así ocurre. En todo este mes ni un solo acto que realizar. Vacío total.

Al parecer preguntan mucho mis compañeros por el desenlace judicial. Aún nada.
Llevo mucho tiempo, más de un año, resistiendo a todo este juego de humillación y castigo dos veces por semana, más todo lo derivado como lo antedicho. En mis días de consulta aparece ahora la  abogada T, hoy por ejemplo estaba el clan familiar. Es otra demostración. No solo me quitan todo sino que también ponen, pero para que vea que no existo. Aparte de ser muy  buen fajador, tengo otros estímulos y soy inquieto amen de resistente. Como el impasse se alarga, ya he emprendido algunas iniciativas.
Ayer inicié la historia que tengo que contar, había escrito bastante en cuadernos y a impulsos, pero no en  ordenador que es cuando el proyecto empieza a cobrar consistencia. Empecé copiando pero seguí improvisando. Historia me sobra, pero me faltaba la forma, el punto de vista, el tono. Escribir sobre sindicalismo, por mucho que seas el único  -y encima es verdad, ¡qué vida la mía más absurda!- que lo ha analizado en sus circunstancias reales y concretas, es un tema de nulo interés. En mi anterior libro -el comienzo de esta historia- alguno leyó sólo lo que contaba de mi vida y experiencias, y se saltaba todo lo relativo a sindicalismo. Otro tanto ocurre con el laboralismo. Ya no puedo acudir a mi historia personal y experiencias porque ya está escrita, por lo que te quedas como un oso blanco sobre  un trozo de hielo desgajado del gran iceberg o continente.  Cuánto intelectual, cultural o socialmente menos dé de sí  el tema, mayor es el reto literario y ensayístico, que es lo que me ha animado, pero hay que pillarlo. Y que el Rapsoda me haya dicho hoy, que escribo distinto (prensa),  que le gusta más. A lo que le he dado muchas vueltas (la ejecución).
El caso es de prensa, porque es noticia en el sentido de dogmática periodística. El hombre no muerde al perro: noticia es si lo hace, porque es al revés.
Esta historia que contar tiene una vertiente que es la que menos me interesa, que es la jurídica. Si singular en un sindicato es el mobbing, no lo es menos la concentración de piquetes llegando al unísono: más de 30 que gozaron de permisos sindicales aquel viernes 31 de octubre de 2014. Si procesalmente no cuenta –y están los jueces acostumbrados a escenificaciones no ejemplarmente maduras-, sí puede ser interesante desde el punto de vista de la comunicación social. Esto por tanto es de prensa y empresas. Infinidad de   testigos  observaron la bravía irrupción de los escuadristas, lo que son las cosas, hasta de la Junta directiva del Colegio de Abogados vieron al escuadrón llegar compactos. No aguanto las intimidaciones fascistas, durante el franquismo me rondó la extrema derecha/policía. Se limitaban a hacerme llegar que me tenían controlado, con llamadas telefónicas de madrugada con silencio, y muy medidas, de lo que tengo un recuerdo vívido. Imponían mucho.  Sin darme cuenta ya tengo escrito el artículo sobre los escuadristas. Que esperen también. Por cierto ahora mismo -lo puedo volver a decir- en el digital de El Día, mi artículo de ayer es  el más leído. 
Como justiciable no pude hacer nada, pero sí como ciudadano, que lo soy en todo lo que no soy justiciable, fuera de ese delgado fragmento o episodio. Y fuera  también de mi mundo laboral hago más cosas, y  estoy haciendo un esfuerzo por llevarlas a cabo. Algo tan sencillo como leer entresemana. Mi empresa me paga ahora  para ello, aunque no todo.
Ayer empecé a escribir la historia que estoy obligado a contar. Los ensayistas somos moralistas en el mejor sentido, siempre, y  aunque elípticamente, propugnamos un “deber ser”.  Estoy ante una mina, cierto que no es de oro ni de ningún metal valioso, pero es una mina. Si seré moralista, que en mi libro “Abogados laboralistas y pos-sindicalismo”, escribí todo un capítulo sobre moral, ética y deontología de los abogados. Hice un esfuerzo de reflexión, también tenía motivos.
Sobre que dos abogados/as laboralistas declaren en un juicio de mobbing  a favor de la empresa, no soy quién, ni me compete lo más mínimo, para hacer valoraciones desde el punto de vista procesal o de la justicia. Ahí no soy ni abogado, sino mero justiciable.
Pero como alguien comprometido políticamente toda su vida, puedo y lo he hecho, escribir sobre laboralismo, y puedo  y lo he hecho, escribir sobre moral y ética en la abogacía. Esto también da de sí. Y de la resultante de todo ello puedo reflexionar sobre el mobbing, allá donde no le interesa al núcleo procesal del derecho. Sobre conductas grupales cerradas y que llegan hasta el final. A una escenografía increíble, casi wagneriana. Coros y fanfarrias.
Me temo que seguiremos. Como abogado quiero mantenerme ajeno a pesar de estar ante cursos de historias que no se solapan ni influyen. La justicia tiene su campo y yo como ciudadano tengo un gran abanico de actuaciones y posibilidades. Pero soy abogado que cuida el respeto y las formas, mientras espera el curso judicial.
¡Qué de mi impaciencia e impulsividad! Lo que es la vejez (joven). 


martes, abril 14, 2015

Hoy El Día: Mentalidades simples y milagrosas






TESTIMONIO DEL SÁBADO


domingo, abril 12, 2015

Oliver neoliberal


Cuando llego al Oliver, es como si estuviera a punto de entrar en la Casa Blanca y me digo para mí, ¡que preciosidad!, además vengo a algo tan placentero como es  nuestra tertulia. Ayer había gente de postín: los grandes patricios, que además parecían ilustrados. Y tres más, neoliberales de verdad,  con nosotros. Uno de estos había venido de Sevilla a dar una conferencia. Me lo pasé muy bien.
Los neoliberales son auténticos creyentes, como los comunistas de nuestra juventud. Están muy preparados  en teoría y en  funcionamientos (ideales)  macroeconómicos. La economía les fascina y son más duchos que los viejos comunistas, aunque igual de dogmáticos y con la misma aptitud política de los comunistas para alcanzar el poder: o sea ninguna. No actúan sobre algún sustrato real: social, ideológico,  cultural e histórico. Es la gente más anti-política que he conocido jamás.  Solo confían en la Escuela Austríaca de Economía, cuyos antecedentes se remontan al SXIX, enemigos de la Escuela clásica y los métodos experimentales e inductivos, creen en la deducción lógica más que en los múltiples pliegues y aristas mudables de la realidad. Son llamativamente  doctrinarios, puro S XVIII, y no solo eso, como se lo reproché a ellos, encima tecnócratas con soluciones sectoriales, lo que es un sin sentido. O se es doctrinario y creyente o se es tecnócrata practicista que cuida detalles y  aplicaciones. Estos son las dos cosas a la vez.
Tienen aún su Sinaí en Viena y odian a Keynes. Librescos y por ello recitadores, tanto es el  dogmatismo  con que contemplan el mundo,  que ven los procesos históricos y económicos como un sistema holístico y cerrado, en que no hay margen para del error o la inviabilidad. Es como si el mundo se hubiera detenido a la espera de ser redimido por tres autores y 20 libros de epónimos de los grandes padres de la iglesia austríaca de economía.
Muy discursivos y teóricos, mantienen esquemas autorregulativos exactos, pero completamente locos.  Al ser tan doctrinarios es muy fácil desarmarles. Hablan de privatizar el ejército, la policía y la justicia, y se refieren a consumidores.
-Para empezar no hables de consumidores, que pienso en tiendas y en grandes superficies, si me hablas si eso puede ocurrir sólo en un país, con o sin minorías, como el “socialismo en un solo país”  de Stalin, o ha de ser  mundial como  la “revolución permanente”  de Trotsky, para ser viable, háblame de nacionales de un país y, si es en términos políticos, de ciudadanos, pero no de consumidores, que estás haciendo trampa. Hay realidades tan o más determinantes que los mercados de consumidores- enfatizo como un presbítero.
Pues resulta que esta secta austríaca está muy preparada,  tan libresca  es, y  muy activa. Hasta  desayunan los sábados en la luna.
Ayer, nuevamente Popper con “La sociedad abierta y sus enemigos”, y sus 800 páginas, que no he leído, pero el único que habló con conocimiento de causa y bastante profundidad fui yo, cosa que lo repetía cada vez que abría la boca, que solo se daba  cuando no la tenía cerrada por descuido. Tengo 2 libros de Popper que los he leído casi tres veces.  Me sentí muy a gusto y desbocado con Popper, como si estrenara novia refulgente, de forma que hice reír a la mesa y la reunión todas las veces que quise (mi máximo triunfo). Ahora mismo podría escribir sobre Popper unas 1.800 palabras, dentro de una semana serán dos líneas.
Me permití escarnecer a mi hermano comiéndole sus patatas fritas. El cínico me dice -yo esperaba que me clavara el cuchillo en el dorso de  la mano-: “Ya sabes que todo lo mío es tuyo”. Así el argumento, me retiré de la confiscación.


jueves, abril 09, 2015

2 días de humillación y castigo


Tal vez tenía que haber escrito un diario sobre la humillación y el castigo continuado que dos veces por semana me inflige mi empresa, desde hace bastante más de un año. Al no pasarme nada de trabajo, me limito a estar, antes con la  compañía  de algún amigo a última hora, ahora solo. Mi situación es de presente no existente. No hay relaciones de ningún tipo, salvo 2 elementos del escalón más bajo. Presumo de haberme movido por muchos ambientes, pero nunca he conocido a gente que se diera tantísima importancia, basta   fijarse en el convenio colectivo que se celebraron, un tanto estilo imperio. El núcleo de directores necesita imbuirse de mucho estatus, lo típico: los méritos no les acompañan demasiado.  Ni han pasado por Havard,  ni les han fichado de otras empresas. Y tampoco han sido obreros No sé si nos hacemos el cuadro.
Esta semana santa dos amigos por su lado, me dijeron que cómo puedo aguantar. Ni él ni ella son gente floja. No me resulta muy difícil, también tomo algún relajante que no afecta a mi vida normal.  Solo tengo una cualidad y es que en las guerras de resistencia soy muy perseverante e implacable. Se lo demostré por primera vez a mi padre –nunca hablé de nada personal- y nos llevamos en adolescencia y juventud a matar. Era capaz de autoinmolarme por fastidiarle. Acabé muy bien con él, y con todo heredé una parte muy valiosa, todo lo concerniente a la belleza, el arte, la cultura, el amor al país. Con todo, hubo padre. No creo nada en las conversaciones padre-hijo, afortunadamente no tuve ninguna –igual de eso viene esa permanente desorientación en la vida que tanto al final me ha beneficiado, siempre he estado en la “novedad”- , pero sí creo en la transmisión de valores, referencias, deseos, ideales. El respeto, la devoción, el amor por cosas, la conducta esencial no se enseña sino que es apelada veladamente, inducida con delicadeza, como valores en sí, que no pueden dictarse o explicitarse, porque están ahí (y se devaluarían) para ser descubiertos y asumidos.
Supongo que gracias a aquel largo y encarnizado combate contra mi padre, soy muy duro de roer. No lo había relacionado hasta ahora, ni en otras contiendas.  Algo que agradecerle también a él, que me lo puso fácil. Gracias Aita. Aunque no es todo cultural o familiar, uno  desde el punto de vista de las pulsiones no es nada morigerado. Lo que viene muy bien. Por eso se dan las actuaciones.
Ahora he descubierto el sufrimiento casi como un don de la vida, que la enaltece y la completa, que le da dimensión, relieve, consistencia y plenitud. No puede haber gozo sin contrapartida. Pero no pienso en Dios. En la adversidad estamos con nosotros mismos de una manera comprometida e íntima, en el placer nos salimos, que está muy bien también.
XY me reprocha que no se perdonar, no estoy hablando de mi situación, que soy combatiente de verdad y lo saben, sino en general. Pero es mucho decir.
Cristo dijo en la cruz: Perdónales Señor que no saben lo que hacen. El cristianismo es perdón y absolución. Obra de Dios y sus vicarios. En el judaísmo el perdón es absolutamente distinto, solo puede concederlo la víctima, y como principio  hay que odiar el mal. Yo soy judío.



miércoles, abril 08, 2015

Con Romeo Santos en Adeje: fantastic


martes, abril 07, 2015

El Día: Política, bluf y delirio







sábado, abril 04, 2015

Cuento la vida de Jesús

El padre de Juliane es dos meses más joven que yo, y ya está jubilado. Profesor de literatura  (clásicas) dedica en la Selva Negra  (Baden-Würtemberg), donde vive, 9 horas a la lectura diaria. Lo que yo no acumularé ni en toda la semana santa. Sigo siendo lector de fin de semana y así me va.

Ayer bajamos ella y yo a media mañana a la ciudad atlántica que mira al campo: los guachiches, y se vacía. Atravesamos el parque de los Cuchillitos de Ofra, (que como siempre está vacío, lo que no entiende Juliane) que es muy curioso y obra de renombrados arquitectos locales, y  algunos barrios, donde le he mostrado las apropiaciones (acotamiento expansionista con muro) de los vecinos de las esquinas de las antiguas barriadas obreras de casas unifamilares, duplicando la propiedad. Luego le he enseñado la cantidad de instalaciones deportivas que hay por los barrios de la zona que atravesamos, sin utilizar. Se ha quedado también de piedra.  Solo hay un campo en el barrio de  Somosierra donde juegan chicas sudamericanas al fútbol, con sus familias de público y sarao, los domingos, que vaya  si lo aprecian. ¿Algún doctorando sociólogo por ahí, sin tema?
Le comento que el español que más odia su propio territorio es el canario, por el napalm de la autoconstrucción y el desdén por el entorno. La alemana me ha contestado que seguro que sí. Me recorrí entera toda la Península el otro día, y no se ve nada parecido.
En el Atlántico nos hemos tomado el aperitivo: 3 cervezas y 2 vinos, y 2 cañas porque  estaba el Rapsoda.  Taxi.
Anteayer subimos a la cota 600, La Laguna. Las iglesias -no me acuerdo de los nombres: una al lado de Correos, la otra del convento al lado del ayuntamiento- estaban resplandecientes. Te entraban ganas de bautizarte  de tanta belleza, encanto, sublimidad que irradiaban. Pensaba: todo esto y el esquema urbanístico de la ciudad se trasplantó a  América; la plata repujada que cubre los retablos  en cambio  procede de allí.  El auge hostelero de la cota 600 parece querer competir con las 7 calles de Bilbao.
XY es religiosa, pero no de dogmas, doctrinas, prácticas e instituciones sino de religiosidad o espiritualidad, le encanta la plasticidad y la estética católicas, que son vías de acceso. Gusta entrar en las iglesias y recogerse 2 minutos. Yo en cambio estoy completamente mineralizado.
Juliane es protestante y aunque no es creyente respeta extraordinariamente el luteranismo, no así el catolicismo. Es interesante el desdén protestante hacía los católicos, es algo hondo y cultural. Le comento a XY que  es muy curioso el desprecio protestante al catolicismo, de gente que no pertenece culturalmente a un país católico por antonomasia, acostumbrados,  cómo no, a  la izquierda española anticlerical y zafia. Le he dicho antes  a Juliane: la izquierda más trabada y  cosida a la iglesia es la española, ninguna otra ha quemado iglesias, matado curas y monjas y  violado novicias como la izquierda española. Meapilas o quemaiglesias, no hay más.
-Tú te imaginas –prosigo- a Rosa Luxemburgo y a los espartaquistas  o incluso a los soviets de Munich del 1919, o al Frente Popular francés de 1936 quemando iglesias y asesinando curas… Sólo en España ¿Y crees que han pedido perdón o que a alguien se le ha ocurrido que se les pueda exigir? Nada, bueno mientras no lo repitan... De reivindicar la II República y la exclusión se han pasado a Podemos (directa o indirectamente por pactos) y la exclusión. No paran.
Vemos una procesión con las luces de la calle apagadas. No hay atisbo de devoción, no hay público, veo ventanas encendidas sin gente asomada. Han subido el televisor. Las tallas del paso parecen de goma, como las muñecas hinchables.
-          De dónde habrán sacado este paso  ¿de La Cuesta?- comento.
-          Ni te imaginas como son los de La Cuesta- me ataja XY
XY quiere visitar la Concepción, Juliane está del catolicismo hispano hasta el moño, aunque le gustaría que le gustase, lo que le pasaba a mi padre con un montón de cosas.
-          Te esperamos en el Venezia, a ver si están los marqueses de la cimitarra y la media luna celebrando por  adelantado el Ramadán.
  Pregunto a los del Venezia por los marqueses del color mostaza. No les conocen. “Pues viven aquí... cuando no están de viaje”.
El viernes santo me quedo en casa solo y veo un documental sobre Jesús de Nazaret con muchísimo interés.
Esta mañana se lo comento a XY con entusiasmo, y  le cuento entera la vida de Jesús.
-Pero no le dijiste a Juliane que detestabas la figura de Jesús y que eras partidario de la Iglesia como institución- me apostilla XY.
- Sí, pero eso fue antes de ver el documental, el jueves- corrijo






jueves, abril 02, 2015

Nebulosas, algodón, alcohol

Ayer al mediodía   compré El País en un kiosko al lado del palacio de justicia. Había unos niños molestos  (mi leve fascinación por los niños en general  duró el tiempo en que mi hijo lo fue, tras lo que volvieron a ser lo que eran: molestos), oteando desde arriba creí que El País ya estaba vendido. El kioskero que estaba fuera acudió en mi auxilio  prestidigitando un ejemplar.

-          Va a necesitar uno o dos abogados  por lo de ayer- me anuncia.
-          ¿Cómo?
-          Por el artículo sobre feminismo- que me  ha hecho sentirme celebrity.
Abono el periódico  y me doy la vuelta. Ha chisteado. Levanta el dedo pulgar y profiere “muy bueno”. Ya el mismo gremio me encomia.
Las encomiendas, si así puede decirse para continuar aliterando, que he recibido como columnista son las que más me gustan oír, porque no están de acuerdo con un argumento o idea determinada, sino con el pensamiento personal (como establecería Schopenhauer) y el estilo imbuido. O es lo que  quiero pensar o interpretar, pero creo que va en esa línea. Noto diferencias con mi casi década en DA. Entonces era más de  palmadas en la espalda, porque había maltratado el zapaterismo, ahora es más de seguimiento al autor por sus puntos de vista. Muestras pocas, pero expresas.
Decía a Rosana tras mi experiencia de hace unos días en un Bilbao, muy distinto real y simbólicamente, que me tiraba mi ciudad a pesar de no tener ni un  solo amigo. Yo a  las carencias propendo a sobrevalorarlas. Al parecer no es del todo así. Tengo dos modalidades de examigos: con los que corte más o menos a espada y los que me distancié, seguramente por mis prejuicios que los otros no tuvieron ni vieron. Mis distanciamientos  resultan a la postre  como rupturas virulentas. Bueno soy.
Ahora me entra en tuiter, que no lo utilizó sino para colgar mis artículos, uno de estos últimos, que fue muy amigo mío. Me da la impresión de que te siguen viendo como fuiste, no como eres o has llegado a ser. Ellos básicamente siguen como fueron. Bastan 140 caracteres para comprobarlo, o asomarte a sus biografías. Me temo que no estoy para discutir nada con nadie. Mucho es tener algo que decir.
Si hay alguien extraterritorializado en todos los sentidos, ese soy yo. En Getxo, un territorio ya distinto, estoy con mis referencias, ensueños, antiguos afectos, deseos huidizos,  sobre todo nebulosas y mis relaciones inmediatas.


martes, marzo 31, 2015

El Día: Feminismos muy diversos




lunes, marzo 30, 2015

La expiación de la culpa

Mientras el viernes el mundo escuchaba a Schubert, y yo decidía no ir a cenar tras el concierto, encontré en la televisión la II Guerra Mundial, en la que invariablemente me detengo, si no hay comedia romántica de  por medio.  El programa era sobre  la culpa de los alemanes por el nazismo y confirmaba lo que ya sabía: de culpas nada en la generación de la guerra. Como habían sido derrotados militarmente, no les quedaba otra que mantener el pico cerrado. En la pequeña Fulda donde pasé dos veranos en mi niñez, había en un escaparate fotos de la ciudad destruida, salvo la catedral de San Bonifacio (que era el nombre de mi colegio en  Bilbao), por los bombardeos aliados, que yo  siempre me paraba a mirar. Era una queja demostrativa de lo que se había hecho con ellos (¡pobrecitos!), no aparecían personas, y ¡cuidado que tenían fotos para poder exhibir de sus víctimas! Nunca nadie habló de nada, salvo del miedo a los rusos, coincidí con el levantamiento del Muro. Pese a mi edad yo ya había visto fotos de los judíos en los campos en un libro de mi padre, con el que me quedé.    

Aparece en el programa la sobrina nieta (bueno, un parentesco de esos de  más de un nombre) de Göering. El silencio de su familia, el querer pasar página, “las guerras son las guerras” y demás ocultamientos, determinaron en ella la sospecha primero  y después el descubrimiento del horror mayor de la humanidad, en el que su antepasado había tenido especial protagonismo, que superó al de los aztecas  (que también salió en el mismo canal).
Así como no hubo el más mínimo conato de arrepentimiento y contrición en la generación de la guerra, sí hubo la vergüenza extrema de las generaciones  venideras. En Alemania no se producen ataques ni profanaciones contra la pequeña comunidad judía.
Los alemanes han llegado a odiar el nacionalismo. Según nuestra Juliane, le sorprendió horrores ver banderas alemanas colgadas en las casas hace unos años por algo deportivo que ganó Alemania.
Bueno en realidad era de esto de los que quería escribir. Sale un hombre de mediana edad, atractivo, que habla mucho  de emociones (de su represión en la educación y en muchas familias alemanas), relación con el padre, ambiente en casa, silencios cuando no ya orgullo por lo ocurrido, que revelan en él  tanta sensibilidad como determinación y carácter.  A ver si aquella va  a ser la catalizadora de éstas.
Por Internet descubrí que la historia era peor  a  lo que contaba. En el sótano de su casa encontró una foto del  héroe que atentó contra Hitler, Stauffenberg (que interpreta Tom Cruise),  que enseñó en casa, foto que su padre rompió indicando que era un traidor el que quiso acabar con Hitler. Vivía en esa misma casa familiares del héroe prusiano, con quienes tenían prohibido hablar. Años 60 y 70 del siglo pasado. El padre, la madre y hermanas de este joven seguían siendo antisemitas. Cuando los fedayín palestinos asesinaron  a 12 atletas israelíes en las olimpiadas de Munich de 1972 en los medios se dio una suerte de catarsis, ya que a gran parte horrorizó masacres de judíos en su territorio aunque no fueran los alemanes quienes esa vez las cometieran.

Nuestro hombre de mediana edad en la televisión abrazó el judaísmo, donde no es nada fácil entrar y se fue a Israel. Antes se había negado servir en el ejército alemán que era en el que le correspondía, por ser el ejército de su padre, sus amigos y los nazis. Peros sí sirvió en el Tzahal o   ejército israelí durante  dos años como capitán médico. 

jueves, marzo 26, 2015

Artículo de Eguiar Lizundia: El otro petroleo canario

http://vozpopuli.com/blogs/5669-blog-eguiar-lizundia-el-otro-petroleo-canario#