miércoles, enero 28, 2026

Sorpresa: también tenemos una Lizundia en Washington

El apellido de mi nuera es Nadhan, más bonito no puede ser, pero en Estados Unidos como en Alemania y otros países civilizados, las mujeres  suelen adoptar el del marido. No sé si ha sido ocasional, duradero o perenne.  La costumbre es cultura per se, por lo mismo, civilización. Ah, y fuente del Derecho.
Tenemos el caso de Angela Merkel, un figurón en la historia alemana (y en la de Irak, por el millón de iraquíes que nacionalizó), su apellido no es el de su padre, ni tan siquiera el de su marido, por cuanto es el del primer marido. Entre llevar el apellido de tu padre o el de tu marido, el del marido es menos patriarcal, así lo pensarían Engels y Bachofen. 
Pues ahora hay una Lizundia en las alturas de Disney, ¡quién nos lo hubiera dicho! Y como vemos: en el Kennedy Center, que  de noche  sus luces iluminan con sus destellos y reflejos el Potomac
Entre tanto, uno en su ambiente, más kitsch, provinciano, algo contracultural, con su afectaación bohemia, bajo parámetros y dominios periféricos, poco convencionales.

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