Lo que entendíamos por investigación periodística, hasta hace poco, era la que
tenían que librar aguerridos periodistas contra el gobierno en la más densa oscuridad democrática del
país y que prácticamente lo tenía colonizado. No solo las instituciones sino también
medios de comunicación. A tal punto el vasallaje, que los medios tutelados,
voceros subvencionados, se les dio en
llamar equipo de opinión sincronizada. Su vasallaje dio pasó a la sumisión de servidumbre. Ese
grupo nutrido de periodistas declararon enemigos a los periodistas independientes
haciendo de papagayos gubernativos, y firmando contra esos periodistas las invectivas y denigraciones gubernamentales:
“bulos”, “máquinas de fango”, “pseudo periodistas”, que demostrarían todas sus investigaciones
ciertas e indispensables para iniciar las instrucciones procesales de todos los
delitos denunciados. Nunca ha habido mayor recusación de gobierno y periodismo lacayuno y mercenario. De súbito uno de
estos medios tutelados, con vocación y praxis gubernativa ha llevado a cabo una
investigación (ojo) periodística durante tres años de intensa labor ¡tres años!
En esos laureados tres años han logrado
dos testimonios de dos trabajadores (a año y medio de investigación cada una); a
la mayor, de lo vicioso que sigue siendo Julio Iglesias, y presentan como pruebas
unas fotos en la playa con chicas en bikini. ¡En bikini! y no con burka. Este montaje, a las claras, de 3 años, acumula
delitos: el abuso/agresión sexual les es insuficiente así que añaden trata y
delitos contra los trabajadores, y citan a la OIT ¡Rediós! La denuncia corre a
cargo de una asociación feminista medio española que ha obviado la competencia
territorial en la comisión del ramillete de delitos, que ostenta República Dominicana.
Dicen algunos periodistas, ya dominicanos, que su Justicia ostenta un merecido respeto. Pero
el eurocentrismo de izquierdas woke es así de neocolonial y estratega. El
criterio actual en las prácticas sexuales es el consentimiento mutuo. Como por ahí
lo tienen mal, construyen la figura de la vulnerabilidad (nombre, concepto,
acuñación de lo existente y general en la sociología dominicana, con o sin
Iglesias). Estas creaciones nominales woke parten de que la población merece la
máxima tutela y control. La benéfica acuñación tutelar va en contra de la responsabilidad personal y
la dignidad que debe prevalecer ante esquemas ideológicos sobre mujeres incapaces
por sí mismas. Que siempre deban ser representadas. Esta ofensiva contra la
mujer adulta, responsable y poseedora de dignidad y libre albedrio, que lanzan
los medios españoles contra subdesarrolladas dominicanas, se ceba en los
veintidós años de indefensión de una de ellas. Las dominicanas no son niñas estúpidas y
victimas a esa edad. ¡Cuánta inquisición, escándalos moralistas de custodios de
vidas e intimidades, pacatos, censores totalitarios!
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