La paz perpetua como el derecho cosmopolita, que defendía Kant, establecían principios deseables que se materializarían en leyes (coactivas); no distinto en méritos precursores era el Derecho de gentes de Francisco de Vitoria (Escuela de Salamanca) más orientado a la Nueva España.Si los titulares del derecho internacional son los estados, también lo son los individuos al serlo de los derechos humanos constitutivos de aquél. Por tanto, la violación de fronteras cohabita con la tortura, persecución , falta de libertades. Y existe la responsabilidad penal ante distintas jurisdicciones. Obviamente, Venezuela no es Suiza, ni el estado vaticano un narcoestado. Trump ha puesto a sus órdenes, en posición de firmes, a los militares chavistas con su honorable hoja de servicios de golpistas y torturadores. El golpe en la mesa de Trump en el cono sur ha sido de tal calibre que ya no se sabe en Venezuela quien es más vil, cobarde, sumiso y traidor. El histrionismo grandilocuente de demagogia belicista, populismo y patrioterismo ha dado paso a las comedias de enredo con los cambios de chaqueta, cruces de trincheras, venalidad de lealtades. Puestos a ello, estos revolucionarios, de criminalidad comunista, de tanta prosapia, han repartido favores y preferencias entre el narco y la izquierda española, en grave perjuicio de su propia población exiliada hasta 9 millones de compatriotas. La colaboración y complicidad del conjunto de la izquierda española ha sido muy estimable y apreciada. Desde la cálida acogida de etarras hasta el «siniestro» Zapatero, como le califican, tanto un honorable opositor como Iñaki Anasagasti del PNV. Nuestro Bambi, a veces rapsoda (tiene sobre Borges) y simple como él sólo, no podía destacar más que en la oscuridad de inmundas cloacas de un tercermundismo provocado, no en Occidente. A lo que hay que sumar a los sicalípticos acentuados Errejón, Iglesias, el saltarín Monedero en la última tribuna electoral de Maduro. Y para conformar la idea de totalidad el doctor Sánchez, contenido por la pertenencia de España a la Unión Europea, con el mismo iluminismo/ilusionismo bobalicón de giro a valores «de progreso» (infinito) plenamente caducados en derredor. Sánchez, jugando a la disidencia de comedia y alardeo, busca también su futuro en el subcontinente de la utopía criminal. Ajenos al materialismo histórico, apuntalados sin saberlo por la monserga woke, bunkerizados ante un futuro implacable, ignoto.martes, enero 27, 2026
El Día: El Derecho Internacional y la arbitrariedad venezolana
Como hay un código civil, penal o mercantil no hay uno de derecho internacional, lo que hay es un derecho internacional público y otro privado. En los que se establecen los principios, acuerdos y disposiciones, no tablas normativas homólogas (articulados), que regulan la relaciones entre los países, y en el privado, entre los particulares de distintos estados.
La paz perpetua como el derecho cosmopolita, que defendía Kant, establecían principios deseables que se materializarían en leyes (coactivas); no distinto en méritos precursores era el Derecho de gentes de Francisco de Vitoria (Escuela de Salamanca) más orientado a la Nueva España.Si los titulares del derecho internacional son los estados, también lo son los individuos al serlo de los derechos humanos constitutivos de aquél. Por tanto, la violación de fronteras cohabita con la tortura, persecución , falta de libertades. Y existe la responsabilidad penal ante distintas jurisdicciones. Obviamente, Venezuela no es Suiza, ni el estado vaticano un narcoestado. Trump ha puesto a sus órdenes, en posición de firmes, a los militares chavistas con su honorable hoja de servicios de golpistas y torturadores. El golpe en la mesa de Trump en el cono sur ha sido de tal calibre que ya no se sabe en Venezuela quien es más vil, cobarde, sumiso y traidor. El histrionismo grandilocuente de demagogia belicista, populismo y patrioterismo ha dado paso a las comedias de enredo con los cambios de chaqueta, cruces de trincheras, venalidad de lealtades. Puestos a ello, estos revolucionarios, de criminalidad comunista, de tanta prosapia, han repartido favores y preferencias entre el narco y la izquierda española, en grave perjuicio de su propia población exiliada hasta 9 millones de compatriotas. La colaboración y complicidad del conjunto de la izquierda española ha sido muy estimable y apreciada. Desde la cálida acogida de etarras hasta el «siniestro» Zapatero, como le califican, tanto un honorable opositor como Iñaki Anasagasti del PNV. Nuestro Bambi, a veces rapsoda (tiene sobre Borges) y simple como él sólo, no podía destacar más que en la oscuridad de inmundas cloacas de un tercermundismo provocado, no en Occidente. A lo que hay que sumar a los sicalípticos acentuados Errejón, Iglesias, el saltarín Monedero en la última tribuna electoral de Maduro. Y para conformar la idea de totalidad el doctor Sánchez, contenido por la pertenencia de España a la Unión Europea, con el mismo iluminismo/ilusionismo bobalicón de giro a valores «de progreso» (infinito) plenamente caducados en derredor. Sánchez, jugando a la disidencia de comedia y alardeo, busca también su futuro en el subcontinente de la utopía criminal. Ajenos al materialismo histórico, apuntalados sin saberlo por la monserga woke, bunkerizados ante un futuro implacable, ignoto.
La paz perpetua como el derecho cosmopolita, que defendía Kant, establecían principios deseables que se materializarían en leyes (coactivas); no distinto en méritos precursores era el Derecho de gentes de Francisco de Vitoria (Escuela de Salamanca) más orientado a la Nueva España.Si los titulares del derecho internacional son los estados, también lo son los individuos al serlo de los derechos humanos constitutivos de aquél. Por tanto, la violación de fronteras cohabita con la tortura, persecución , falta de libertades. Y existe la responsabilidad penal ante distintas jurisdicciones. Obviamente, Venezuela no es Suiza, ni el estado vaticano un narcoestado. Trump ha puesto a sus órdenes, en posición de firmes, a los militares chavistas con su honorable hoja de servicios de golpistas y torturadores. El golpe en la mesa de Trump en el cono sur ha sido de tal calibre que ya no se sabe en Venezuela quien es más vil, cobarde, sumiso y traidor. El histrionismo grandilocuente de demagogia belicista, populismo y patrioterismo ha dado paso a las comedias de enredo con los cambios de chaqueta, cruces de trincheras, venalidad de lealtades. Puestos a ello, estos revolucionarios, de criminalidad comunista, de tanta prosapia, han repartido favores y preferencias entre el narco y la izquierda española, en grave perjuicio de su propia población exiliada hasta 9 millones de compatriotas. La colaboración y complicidad del conjunto de la izquierda española ha sido muy estimable y apreciada. Desde la cálida acogida de etarras hasta el «siniestro» Zapatero, como le califican, tanto un honorable opositor como Iñaki Anasagasti del PNV. Nuestro Bambi, a veces rapsoda (tiene sobre Borges) y simple como él sólo, no podía destacar más que en la oscuridad de inmundas cloacas de un tercermundismo provocado, no en Occidente. A lo que hay que sumar a los sicalípticos acentuados Errejón, Iglesias, el saltarín Monedero en la última tribuna electoral de Maduro. Y para conformar la idea de totalidad el doctor Sánchez, contenido por la pertenencia de España a la Unión Europea, con el mismo iluminismo/ilusionismo bobalicón de giro a valores «de progreso» (infinito) plenamente caducados en derredor. Sánchez, jugando a la disidencia de comedia y alardeo, busca también su futuro en el subcontinente de la utopía criminal. Ajenos al materialismo histórico, apuntalados sin saberlo por la monserga woke, bunkerizados ante un futuro implacable, ignoto.
Ensayista, escritor y abogado. Ha publicado "El Sáhara como metarrelato" y "El Sáhara, perspectiva de revisión" entre otros. Parte de su obra ha sido comentada y referenciada en inglés y francés.
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