Uno, como marxista y bastante leninista que fue, creía a pies juntillas en el progreso vinculado drásticamente al desarrollo de las fuerzas productivas. Políticamente, de Marx, había que engendrar la contradicción del capitalismo desarrollándolo, y así su antítesis, el proletariado; de Lenin, cabía saltarse la revolución burguesa extendiendo el productivismo después a todos los sectores. A los 20 años era capaz de aplaudir el ‘Socialismo en un solo país’ (industrialización bestia) de Stalin, frente a Trotsky.
Aunque hace muchos años que abominé del comunismo y el izquierdismo, conservo la idea de progreso marxista, de las nucleares fuerzas productivas. Por tanto, todas esas ideas igualitaristas y comunitaristas, de tanta raigambre hispanoamericana, provenientes del cristianismo de base y teología de la liberación (modelo: reducciones jesuíticas del Paraguay), me parecen igual de peligrosas que inertes. Si hay una evidencia histórica es que el verdadero último estadio del socialismo, más que el comunismo, es la miseria, posterior a la escasez, como son muestras científicas Cuba y Venezuela. El historiador Loris Zanatta, a cuenta del peronismo, ha estudiado el ‘pobrismo’, que sería el correlato psíquico-ideológico de la miseria real populista. La izquierda caviar, sin renunciar a nada, suele defender, como ha sido el caso de Muñoz Molina, el deseable regreso a la escasez, que nunca les afectaría (a ellos). Una de las hannah arendt del pensamiento y gobierno sanchista, vicepresidenta, con mucha ufanía presumía de los millones de personas que mantenía el estado, como si el fin supremo fuese mantenernos a todos (y poder ultrajarnos), una proximidad a meta celebrativa ¡Qué ni empresas, iniciativas ni progreso (no ‘de progreso’)! ¡Cuál libertad y diversidad! Otra vicepresidenta anterior (reinstalada) ya dijo que el dinero público no era de nadie. Lo que no lo diría ni Delcy, en todo caso, de PDVSA y del, mira por dónde, estadista Zapatero. Estando en estas, un vídeo me viene a ver, en él salen Chávez, Maduro y Petro, en trance ‘pensamiento socialismo del S. XXI’, de la necesidad de la pobreza de las masas, porque si dejan de serlo, lo hacen también de la izquierda. No una pobreza por la pobreza, sino con ‘esperanza’ dijo el más teórico, Chávez, siendo todos ‘pueblo’ rasante, dependiente, hipercontrolado. Creímos equivocadamente que los políticos (superestructuras) eran meros títeres de las oligarquías; la dinámica histórica ha demostrado que son los políticos la casta del poder, quienes controlan incluso a las grandes empresas con las ventajas o perjuicios legislativos (clima/eléctricas), introducidos en ella por las giratorias, con la SEPI. Grandes saqueadores son políticos de izquierda: Kirchner, familias de Maduro, Chávez, Castro, Ortega. Así, hasta Bambi: ¡quién nos lo hubiera dicho! Parecía tonto, era inepto.
Opinión | Análisis

José María Lizundia 13 ENE 2026 7:00


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