Le conocí de jóven y entonces era ya crítico de arte, al que los jovenes artistas perseguian y los consagrados respetaban como una autoridad para todos, pero, sobre todo, él era poeta, Su escasa obra publicada que la había, leído, seria poco decir, degustado con admiración y siempre la tuve en máxima estima. Pero decidió dejar de ser poeta. Lo recuerdo porque era aquel día mi cumpleaños. Me mostró pesar, muy autocrítico de su poesía, conociendo su obra, ya se anunciaba la excelencia que el buscaba en todo lo que se propusiera hacer, no le bastaba el sobresaliente, que era el caso. Optó por otras grandes empresas con las que lograrlo, y mensurables: excelente editor, excelente depositario, custodio y registrador de la memoria fotográfica, historiográfica, genealógica y heraldica de la cultura canaria. Gran figura oracular al que acudían todos los estudiosos en busca de datos, confirmaciones, desarrollos. Como lo ha explicado tantas veces su gran amigo Juan Gomez Pano, testigo de esa labor en todos esos campos.
Algo que me tocaba. Posee un archivo exhaustivo y sistemático de todos los juristas canarios, algo también como único depositario y albacea. Cuando el Ilustre Colegio de Abogados de Santa Cruz de Tenerife, ya estaba dispuesto a editárselo (varios tomos), se echó para atras, era incompleta la enciclopedia, luego imperfecta. Y también se desentendió. Algo que tambien me toca. El 3 de enero celebramos el bautismo de mi segundo nieto en el casino, que fue cuando mi hermano (que le admiraba con arrobo) me regaló este libro, ocasión para un sesgo de mayor alegria; cuya existencia ignoraba, justo casi en el tercer aniversario de su fallecimiento.
El gusto de reencontrarme ahora con su poesía me ha producido una alegria y satisfacción como no recuerdo. Ya el solo hecho de tener el libro en mis manos. Algo que le era debido, de lo que su hija Claudia ha de sentirse muy orgullosa como feliz Carlos; libro que produce el mismo efecto de los que eran separados. Una suerte de deslumbramiento, por su remisiones culturales, geográficas, y clasicas o conceptuales, que comparecen con el gusto exquisito puesto en cada frase, idea o palabra elegida.
Con todo, yo me quedo con el Gaviño hiperdivertido, ingenioso, con su capacidad de ofens-iv-as y apostillas demoledoras, tan inteligente y pedante/desdeñoso, amigo hiperdemostrado, sincero, sensible, muy afectuoso. Al que siempre lo tenías.



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