jueves, junio 23, 2022

Eguiar Lizundia, desde Quito, arponea al activista Francisco Carrión del Independiente

Un periodista con una trayectoria aparentemente sólida publica un análisis en el que pretende demostrar “el plan marroquí para ganarse a la opinión pública española”. Desconozco si tal plan existe, pero tras este artículo no puedo sino ser escéptico (2/8).

Tras darle estopa al “lobby del PSOE” y los “altavoces mediáticos”, el periodista (con experiencia en EFE y El Mundo, con lo que se supone no un becario) arremete contra los “intelectuales y trols”. Y aquí es cuando esto se vuelve personal, que si no, a qué vengo :) (3/8).

 

El primer “intelectual” (el entrecomillado es suyo) que cita resulta ser , aka el Emérito, aunque este “periodista” (¿jugamos todos?) lo confunde con José Luis Lizundia. Como es proclive a los atajos, no repara en la improbabilidad de que sea el mismo Lizundia (4/8).
Y he aquí el problema de un cierto periodismo actual, haragán y farisaico. Tras continuar con la confusión de Lizundias, el “periodista” apunta que la editorial “no ha respondido a las repetidas solicitudes de información cursadas por este diario.” , se supone (5/8).
¿De verdad, Francisco? ¿Cuántas solicitudes fueron cursadas? Porque dado que ni siquiera te esforzaste en identificar al verdadero autor del libro que citas, también incorrectamente (es *declive*), resulta difícil de creer ese apego a las bases de tu oficio (6/8).




Y acabo. Asumiendo que tratases de comunicarte con la editorial, ¿con qué motivo?¿Por qué no contactar con directamente? ¿O es que tocaba aleccionarles o quizá compartir tus “hallazgos” para ver si se repensaban continuar publicándole? (7/8).


Eguiar Lizundia
En fin, esto no es sino una anécdota, pero denota la dejación (¿y algo más?) de muchos periodistas. Si una historia a priori tan jugosa como desenmascarar a los “emisarios de Mohamed VI” no merece un mínimo fact-checking, ¿qué podemos esperar de otras "primicias"? (8/8).

No hay comentarios: