jueves, noviembre 02, 2017

Mi hermano con sus colegas, y Wittgenstein

Me manda esta foto mi hermano de su última comida con sus compañeros del instituto con una pregunta: ¿Estoy integrado? Algo que le pregunté en su día,  de forma que cuando van de comida, con una frecuencia de cuadrilla vasca, se encarga de mandarme fotos, con la misma frase que se contesta en el mismo acto de proponerla. La semana pasada terminada la conferencia y tras cuchipanda en el Atlántico va y me pregunta, como si fuese yo (que hago ese tipo de preguntas) ¿quiénes hemos estado?
Está contentísimo en el instituto, como nunca le había visto. Me ha explicado muy bien la forma de ser y los valores de los profesores. Me los describió perfectamente, con diferencias enormes y sustantivas con los Srs Advocats. Yo también me puse a escribir en un post de hace tiempo sobre los últimos y me salieron un montón de adjetivos que tenían plena concordancia con sus valores y actitudes. Algo en lo que no había reparado. Dentro se te escapa todo, pero te conviene que sea así. Uno intenta sobrevivir y no obstaculizarse, ponerse trabas sicológicas mayores que las que ya tiene. Mi hermano y yo ahora, los dos   fuera ya,  es cuando cobra la auténtica dimensión y relieve la figura  del Sr. Advocat.
He descubierto –dentro si lo haces te amargas más- la absoluta incompatibilidad psicológica y de forma de ser mía con esa figura. Mi gran recuerdo  y la satisfacción que albergo de mi paso por ella, es el haberme demostrado lo importante que es amoldarte y sobrevivir en la incomodidad, en lo ajeno y refractario a ti. Buscar los resquicios para moverte mejor, con lo que es propiamente tuyo. Todo eso lo hice y me siento orgulloso de haber podido hacerlo. No es esto con lo que se identifica un ex Sr Advocat, ya lo sé. Pero casi ni recuerdo de cuando estaba en la función y menos la figura.  Viene a ser como si no hubiera estado nunca. Mi propio ser  (o mi ser más propio, Heidegger) era algo extraño a la profesión por lo que bajo ese prisma forzosamente es como ahora puedo mirarlo.
Desde fuera se ven mucho mejor las cosas que desde dentro, hay perspectiva, me pasó con el País vasco, lo que te precedía y veías natural, como un sólido orden de las cosas, en absoluto eran como te venían dadas. Siempre he presumido saber de  lo que  me resulta fácil escribir y de lo que no. Después de la intensa adjetivación  que hice de los Srs "A" supe que yo podía escribir un libro sobre esos Srs. Porque nadie como yo, y con un par de habilidades, había estado con ellos. O si fuera otro pertenecido. Pero, no gracias, solo fue un pensamiento voladizo. Incluso asustadizo.
En el próximo Mácaros  tenemos el Tractatus de Wittgenstein. No lo pude leer: muchas fórmulas matemáticas, pero ahora no lo encuentro. Mejor, pero tengo 4 ó 5, dos muy amenos e instructivos porque uno es biográfico con mucha de su filosofía y el otro es sobre él y la Viena de comienzos del SXX, algo excesivamente sublime. Todas las artes, pensamiento y tipos inigualables allí rebullían. Mira por donde, ahora que lo pienso no sale un solo Sr.
Veamos algunas  hechos de  nuestro autor (por cierto: el mundo no está compuesto de objetos, sino de hechos).   Bertrand Russell comentó que se sentía feliz cuando se demostraba que algo no podía saberse. También mostrar algo por lo que no se decía.


No hay comentarios: