domingo, marzo 13, 2016

Mácaros, Atroz y neoliberalismo


Yo con Mácaros en el Oliver me subo arriba, es donde despliego mis habilidades más preciadas, no son destellos ocasionales sino una luz tamizada que  aunque  enfocada en el libro es capaz de rotar, en busca de otros localizaciones sugestivas. Ayer, "La condición posmoderna" de Lyotard. Mis turnos de palabra vienen a representar la mitad o así del total. Siempre con uniforme de combate. Al punto que tuve un rifirrafe con el teniente coronel, un neoliberal. Me caen muy bien, pero ideológicamente son mis enemigos de clase. Ayer le dije: vosotros sois los trostkistas de mi juventud. Se definen como anarcocapitalistas; doctrinarios, se mueven en los más sencillo que son siempre las deducciones naturales a los temas ya acotados, desenfocados y sobre premisas injertadas. Todo lo confían en la razón, en las convicciones, nada en la persuasión, en los afectos. Sus ideas les hacen crear un tipo de individuo que no existe en ninguna parte. Todo lo explican en términos de individuo o suma de individuos, una cantidad de idénticos, otra proposición tan lógica como simple. Hay sociedad, comunidades,  fenómenos de masas, adhesiones y sugestiones colectivas. La cultura, la época y sus valores, el Zeitgeist son estructuras generales, marcos de inserción, que nos contienen. No he conocido a gente más antipolítica, dicen que no hacen proselitismo y todo su discurso gira exclusivamente sobre políticas de gobierno. Inmensa contradicción que acabo de descubrir.

El neoliberalismo más que un reduccionismo es un liquidacionismo de todo lo que no sea un solo valor o arquetipo antinatural e inexistente, que es un individuo "racional" (con una conducta solo lógica y primaria metida en un congelador) autosuficiente. Se trata de economía elemental para pizarra. de gráficos, curvas, diagramas, cuyos resultados ya vienen dados con el planteamiento del problema. Sus conocimientos de economía que es su fuerte, los malgastan en una pizarra.
Una  antropología neoliberal se reduciría  a las vicisitudes y especulaciones económicas de un comerciante de Liverpool en el siglo XVIII.
Curiosamente es un metarrelato, un sistema autosuficiente y holístico, legitimado en sí mismo y con fines propios y autónomos. Con ellos no existe la posibilidad de falsación, de refutación, contrargumentación y disenso con posibles nuevas aportaciones. Capaz de avanzar y adaptarse.
     Los demás somos liberales en sus distintos grados, yo sería un liberal de izquierda en EE.UU y aquí supongo que un socioliberal, desde luego no sabría definirme, ni quiero. No hay nada menos interesante que las definiciones, creo que van de capa caída total.
Los moralistas nunca saben que son moralistas, no lo entienden. He criticado el neoliberalismo de forma analítica y racional, sin utilizar una sola categoría moral. Por eso cuando en España todo lo que se dice contra ellos es NEOCON (un significante ya  condenatorio)  solo contiene pecado  mor(t)al. Estoy de los juicios morales hasta el moño.
Si una televisión me dijera: hemos sabido que usted es un tipo interesante, belicoso pero simpático y nos gustaría hacerle un video. Yo elegiría que fuera íntegro en Mácaros.
Mi hermano se pidió su carne con patatas fritas, mandó recocinar la carne "y de paso unas pocas papas más". La solicitud es cuando ya se ha comido algunas, por lo que finalmente hay dos raciones, una de patillaje. Yo le estuve quitando patatas con las manos: a 5 dedos. Le dejé con una ración. Mendigó pan. Devolvió la mitad de la carne como troceada. Como concito simpatía entre los camareros, pido siempre como invitación de la casa un segundo chupóptero, que por supuesto con sumo gusto me agasajan. Va Atroz y dice "a mí también pero de Tía María". Le dije al camarero "no se lo traigas porque hace trampa no ha pagado un primero", pero como le saben hermano se lo traen. Cuando voy a coger `pequeñas  chocalatinas y veo que no quedan me dice: te he dejado tres, cojo una, y él coje otra en una acción casi de comando y riéndose, me imita, y me dice, "te queda una".
Ex doctor Harris es el más pirado de todos, se ha construido su propia marca, ahora anda todos los días por círculos de conocimientos. Es decir, al ser tan discipular para ir a aprender y no quedar embotado solo tiene maestros. En realidad son unos cuantos los itinerantes, pero el que más éste. Mi hermano es otro con agenda, cuando le pregunto "y quién andaba por ahí" siempre sale Ex Doctor Harris, que ahora dice que yo le puse el nombre, cuando se lo puso él.




4 comentarios:

Jose Hernandez dijo...
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Jose Hernandez dijo...

De vez en cuando asisto a la tertulia Macaronésica en el Club Oliver y agradezco a estos amigos la oportunidad que me brindan. En cuestiones de dialéctica es imprescindible respetar las reglas del juego y la más importante es el respeto a la persona que toma la palabra. Por eso ayer me enfadé, sin disimulo, con el follonero Lizundia. De él desapruebo su estilo erístico que él mismo define como tomar el turno de palabra "siempre con uniforme de combate". Su técnica favorita es el ataque ad hominen a todo aquél que osa tomar la palabra, al más puro estilo marxista. Al vasco le encanta monopolizar la palabra y presume de abarcar "la mitad o así del total". Sin duda, Lizundia es la estrella de la tertulia, el bufón del grupo del que todos esperan el próximo, simpático y original exabrupto. No suelo hacer esto que hago ahora pero frente a su ataque es preciso un contraataque. Espero que sigan disfrutando de "sus habilidades más preciadas".

José María Lizundia Zamalloa dijo...

No es más cierto que era así...

José María Lizundia Zamalloa dijo...

Esto de meterme un parte está muy mal. Me recuerdan otros tiempos. No decir las cosas a la cara está también muy mal, distribuirlo, aunque a mi me guste, también es censurable, como llamarme bufón que me reído leyéndolo en alto. Hay que tener argumentos sólidos y rebatir, y ser mínimamente rigurosos, manejarse en la dialéctica, el conocimiento y el análisis crítico. Yo creía que habíamos cancelado cualquier cuestión al salir juntos y quedarnos un rato hablando: Como dice en el texto que ha eliminado, "el vasco" no entiende desde que fue educado allí, de que no se responda siempre con nobleza y a la cara.
El Oliver no es un cuartel y no valen los `partes del día siguiente. No tener sentido del humor es algo penoso, que siempre deja en posición incómoda a quien nunca lo ha tenido.
¿Dónde está el ad hominem, a ver, una palabra dicha?, hay que combatir a las ideas con ideas no llamando bufón que insisto en ello porque me ha hecho mucha gracia y además es verdad