sábado, marzo 19, 2016

Abogados, Pérez del Pulgar y sindicatos

Estábamos en un terraza del centro, en espera de ir a la fiesta de la principal firma de abogados de la Ciudad. Mi hija dijo de esa firma que podía ser un despacho americano. Sus amigos ganan Oscar de Hollywood, publican fotos en  la portada del New York Times etc, por lo que hay que dar valor a sus juicios. Me dice Nal que van a venir los del Semac, donde tengo un amigo y una enemiga (con la que me llevé muy bien pese a su carácter muy insidioso, porque me toleraba todo: que era muy aburrida, que no tenía amigas, muy lenta y demás). Forman parte de esa legión de provincianos que sucumbieron a la leyenda de "Virgil resurrecto" o "Virgil como parusía".
Entonces me entraron ganas irresistibles de no ir, ¡qué necesidad!, empecé a imaginar en lugar del despacho oscuro Castillo 142, en mis libros sobre el Magreb y una tarde de lectura. Incluso supe lo que me haría para comer. Por otro lado pensé, si me tomo una cerveza más, voy. Es lo que hice. En mi hay dos componentes antitéticos: lo social- institucional y lo personal. Detesto lo social e institucional, es algo superior a mis fuerzas, pero soy intenso en las relaciones personales. Por tanto, estos actos los veo como rodajes de noticiero regional o local o publicidad de zapaterías. No me quité las gafas de sol, para dar unas notas de excentricidad y glamour al acto. Me encanta la gente que va a cumplir, que piensan que necesidad tengo yo de esto, ¡pero tengo que ir! No dejo de reconocer que sin ese imperativo categórico no habría sociedad. Como son tantos unánimes los kantianos, uno se puede saltar todos esos actos.
Lo bueno de ayer es que había algún que otro zumbado y gente con la que perder las formas. Siempre acabas por círculos afines, porque si no, no vas. Ni muerto. En estos cocteles -catering, los primeros que se van son los cumplidores. Fichan, se toman algo y desaparecen. El bosque se transforma en una suma de árboles. Lo social es soportable sólo si violentas sus márgenes. Si no es mortal, por ejemplo las sicarias que fueron a besar, menos a mí evidentemente, en representación del "patronsito". Ante mi se desplegaban ramilletes de personas como una tentación irrefrenable, por lo que me dirigía a ellas preguntándoles abiertamente quienes eran. Uno me dijo que trabajaba para el motor fuera borda de 600 caballos "richi", le repliqué "no me vengas con historias, di que eres un abogadito cualquiera". Le encantó, porque se lo contaba a todo el mundo. Debe ser el que le lleva las bridas del caballo, al modo paje, cuando el otro teatraliza sus batallitas, con vocación no de divo, que ya lo ejerce, sino de extra. Así se conjuga mejor. Conocí al hermano de "era la piragua de Guillermo Cubillo, era la piragua" y a su hijo, muy simpáticos. El hermano del Prócer  de la Patria le desmentía la biografía. ¿Cuántos años me echas? Bastantes, le contesté. Pues 84.
También estaba por allí Henrich "tórax metálico". Hablamos de hijos, y de mujeres como siempre, modalidad sexual/ mentalidad machista. 
El fuera borda tiene una simpatía tan desbordada y proactiva, que las altas funcionarías lo eligen de padrino de boda. Les cuenta cinco chistes en cayetanadas y festejos paralelos que co-organiza, y le toman por el íntimo amigo de toda la vida. Le pregunto a la mujer de Pedrito, que nació en una discoteca a las 6 de la mañana, "pero tú le conocías al fuera borda de verle una vez al mes, e intuirle un poco vértice cohesivo: la chimenea echando humo en la casita que dibujan los niños".   
A esta proba funcionaria, superadaptada a la vida, le dije que yo estuve de moda hace unas 15 años, y ella, que yo seguía todavía, le hice mi radiografía actual de color sepia, y añadí que conceptualmente la moda es algo pasajero. También disputamos por quien admiraba más a Nuria. Como se ponía de "yo más", le dije para que no me pudiera seguir: está buenísima, y va y se pone heterosexual homo y me dice que sí.
A Vero le dije que su marido había sido un chuloputa de playa mediterránea, y que llevaba un bikini amarillo con el Pato Donald a la altura del miembro, observándolo.
De cuando en cuando les llamaba al fuera borda y a pedrito "hijas de puta y mariconas", y todo derivaba en querer mamarla, en te la voy a mamar, pero no pasamos de besos, con Fueraborda labiales exteriores.
Hellen no hace sino compensar mi falta de autosuficiencia. ¡Te pongo un gintonic! y me lo ponía, ¿una cervecita? Pues una cervecita. Como ya de natural no soy inútil y vago, dentro de unos años no podré salir si no viene Hellen. Ah, nos sacamos una foto ella y yo, ella sentada en mis rodillas dignas del Olivia Valere o Ibiza. Vero, la Pedrita, es tipo Hellen. Como se sentían compelidas a pasarse a mojitos querían ir a la playa, pero luego no fueron.
Kamenev se quedó sin vino, pero que bebes maricón, pues guisqui y no se qué. Estuvo en todo momento extraviado y riéndose. Y con Hellen, dejándole como pasta de pizza. Así como a la tonta del bote, sacando en cualidades, ochos y sietes el promedio le salía 4 o menos, al Conde sacando 9 y 10 el promedio le sale sobresaliente. Como puede con todo me estuvo hablando de Pérez del Pulgar y la Conquista de la granada nazarí. Puede con todo. luego se adecentó y parecía un piloto de Lufthansa bajando al bar del hotel para antes de cenar.
A una secretaria a la que quizá atormenté un poco, le pregunté y tú con que abogado estás casada, con ninguno, soy la única. Con esa y otras me hice el delicado y atento porque le había llevado dos presentes a una abogada aficionada a la literatura.
Ah, si aparecieron mi querida e ininterrumpida amiga AHB y Rafa. Nos queremos mucho y nos adoramos. Hablamos de la escalada contra los abogados laboralistas por parte de los sindicatos. Seguimos la juerga con una cena hamburguesa que estuvo muy bien, sin corregir ni un grado el ángulo de intervención. Estaba con NALider, enfrente Kaménev que se lo estaba pasando muy bien , había vuelto al vino y el humorístico

He olvidado decir que mi gran argumento fue en todo momento referirme a un hecho reconocido por todos, del que yo ponía en antecedentes de quienes no me conocían, y es que yo soy muy simpático, gracioso y divertido: un bufón, que los pedruscos neoliberales al parecer no captan.



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