sábado, mayo 28, 2016

Mis hijos: boda judía en Burdeos

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Leer a Heidegger infunde un estado de ebriedad, supone descender a los entresijos de la razón para acampar en sus intersticios. Y escuchar.
Este librito es una conferencia de los años 50, la introducción ya te reintegra en el pensamiento de Heidegger, que es una morada a la que ansías regresar. Luego diserta genial el gran brujo, el primer y último griego. 
Del "ser del ente" al "ente está en el ser" se toma como el tránsito que hace, sino recuerdo mal, e inmediato el mundo: "estar en". Demolió la metafísica.
Sartre fundamentó la inviabilidad de la ética y la moral, Heidegger no lo tuvo en cuenta. Es una diferencia. 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Lee usted a Heideger sin comentar, sin filtar, sin explicar, sin que alguien previamente haya hecho una interpretación o análisis ?

¿Y lo entiende?

Salu2.
EDH.

José María Lizundia Zamalloa dijo...

Claro que lo entiendo, porque tengo la familiaridad del mundo, la apertura del ser, y el estado de animo comprometido con la escucha, amén de otras cosas