domingo, diciembre 11, 2011

Siguiendo a Albert Camus y a Mario Conde



Sigo trabajando todos los días de la semana. Me  relaja mucho y estratégicamente llena horas carentes de diseño y función.  En mi caso recibo una imagen arquetípica de mi vida presidida  por un orden o estructura básica: mi mandala,  miro alrededor y aparece un conato de  armonía y medida elemental, al lado tengo la biblioteca. Hago correcciones y leo metódicamente el fin de semana. Me voy a organizar para trabajar todos los días, lo hago por avidez y productividad. Mis transiciones resultan  así acérrimas, como sus aplicaciones.
Remisiones de Albert Camus
No creo que haya relecturas, porque siempre se está ante primeras lecturas. Me está pasando con El Hombre Rebelde de Camus. Mucho más arduo y difícil de leer  que lo que recordaba.  He descubierto la importancia y el conocimiento de  Camus  de los movimientos revolucionarios del XIX en Rusia. Fascinante. Asienta  el existencialismo en el nihilismo ruso (término que es de Turgeniev) que subyace en toda la panoplia de  grupos revolucionarios rusos. Su obra dramática, en  buena parte se desarrolla en  Rusia. No solo   Los Justos  sino también  Los Posesos. Casi la leí ayer de un tirón, siguiendo el rastro nihilista ruso.
He leído dos grandes alegatos contra el comunismo recientemente a cargo de  Camus y Raymond Aron. La formación filosófica y los puestos académicos en la ENA y en el IES, sitúan a Aron por  delante, como filósofo, sociólogo o pensador, seguramente.
La crítica de Camus es la de un hombre de dentro, pese a su breve tránsito por el partido comunista. Conocía y entendió muy bien la doctrina de Marx  y también de Lenin. Incluso el muy difícil de leer Das Kapital. Es una crítica desde el interior. No ocurre lo mismo con Aron que es sistemática, pero su crítica es mucho más intelectual y global que la hecha a partir de las propias bases teóricas y en relación a ellas por Camus.

Ayer a la noche, un orientalista banquero

Me senté ante el ordenador, había hecho ya mis escasas visitas, y me fui a por el programa literario de Sánchez Dragó. No salían muchos, por lo que opté por Mario Conde, sí, el Mario Conde que conocemos.
Me atraen los que tienen dificultades en la vida, luchadores con vidas quebradas, las experiencias fuertes, las hecatombes personales, las caídas, pero me gusta aún más (o solo) cuando se sobrevive a infortunios reales y se rebasan límites.
Ex banquero, ex preso y místico. Un tipo curioso para el perfil plano de a diario. Increíblemente inteligente, las ideas más complejas y abstractas las deshojaba como sencillas realidades observables y empíricas.
Buda, Siddharta, Krishnamurti, Lao Tse, pensamiento ¡CÁTARO! Psicología transpersonal, Maestro Eckhart (autor de referencia, ¡Dios santo!), Fray Luis de León, mística árabe… Impresionante. Uno en buena medida es los libros que ha leído, los autores que conoce, que son instrumentos de experiencia y reflexión, amén de conocimiento. ¡Cuántas  veces es la tarjeta de presentación del interés de una persona! No es posible que un banquero o ex   siga al Maestro  Eckhart. Los autores  han deglutido al banquero, cuya impronta debería permanecer acorazada. Mario Conde...sorprendente.
Aunque a algunos les parecerá más interesantes Anguita y Carme Chacón.


1 comentario:

Alberto Carrasco dijo...

La profundidad con la que habla Mario Conde de estos temas es espectacular, además posee unos conocimientos y una inteligencia muy difícil de digerir, es por ello que quisieran quitarlo del medio...