martes, octubre 06, 2026

Álbum inauguración Museo de Bilbao

Tras uno mismo la propia museística, pero sobre todo la escultura de los libros de Anselm Kiefer, mi pintor favorito 
Aqui ya sin Kiefer y su obra. con un enfoque de ocultamiento integral
Ya estamos en la azotea aunque parezca que estemos en el estanque de los patos del Parque de Dª Casilda 


De haber pasado esta escultura de Chillida decenios en el exterior  se le ha provisto de techo y calefacción
El banco, aparte de sustentar a  los centenares invasivos vejestorios que asaltamos el museo, es de un notable escultor vascongado, Pello Irazu
Como una inundación de viejos, decenios sin un solo representante ni un solo preveinteañero ni pos, ni un solo treintañero, acaso un cuarentón, media docena de cincuentones, e iban subiendo  a medida que la edad iba incrementándose. Asilo, residencia, Imserso, todo naftalina. Bosques de bastones, muletas, aparcamientos para sillas de ruedas,   te sentias en tu ambiente, co generacional. 
Obra del escultor Durrio, dedicado  al maestro Arriaga. Esta escultura a diferencia de la del Chillida colgante no ha pasdo al interior, sino que se le ha dejado donde estaba, solo que se le ha provisto techo por arriba y cristalería por el lateral.

El público masivo


De vuelta a Las Arenas Getxo
Anthony Caro el magno escultor britlanico, en la azotea hay tres, uno donado por el arquitecto Norman Foster y Elena Ochoa, esposa, como el Kiefer del exterior donado.

La tercera de Anthony Caro
la Torre de Iberdrola de César Pelli

Pudiera parecer los Museos Vaticanos sin su escalera en espiral o el Guggenheim de Nueva York de Lloyd Wright también sin sus rampas en espiral, ocurre que es nuestro museo.

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