martes, agosto 18, 2026

El Día: Piltrafas legislativas con aplicaciones talibanas


Al hallarme fuera de mi residencia habitual me impide echar mano de un libro, creo que escrito por un alemán y editado por Galaxia Gutenberg, sobre la transmutación francesa: de conniventes con el nazismo a temerarios militantes de la muy mitificada Resistencia Francesa. Tan  solo cuando se supo que las tropas aliadas habían consolidado la cabeza de puente en Normandia, o quizá una vez se resolviera la posterior batalla de las Ardenas, es cuando emergió  un parisino nuevo, ferozmente antinazi. Y  falsario. La resistencia francesa, como ocurrió en la España franquista fue cuestión de minorías, aunque no tan ridícula en Francia. En ese país el grueso de los surrealistas y algunos intelectuales se exiliaron a Nueva York, aunque en París permanecerían sin ningún problema Sartre (que escribió y estrenó parte importante de su obra), Simone de Beauvoir, Picasso, Óscar Domínguez  que trataron al, entonces  allí, comandante alemán, el escritor Ernst Jünger. La Resistencia era mucho menos frecuentada: Albert Camus, André Malraux, Mitterrand y alguno más.

Santa Cruz de Tenerife no es París y nadie echó a “nazis” españoles, que en absoluto lo eran, como gente muy menguada intenta comparaciones absurdas y sin base cognitiva. Como el prevaricador  y  silente con el GAL Garzón, que equiparó la represión franquista con Pol Pot y los jemeres rojos, como   otras luminarias con Hitler.

Es del todo cierto, que yendo ya camino del siglo, de exaltación casi centenaria de condenación eterna de Franco, que no se sublevó contra parvularios, residencias de ancianos, conventos de clausura con sus novicias y oenegés, y puedan así los  tardo antifranquistas  echar mano de las  mayores piltrafas legislativas, en sintonía con políticas jurisperitas del tenor apodíctico y brutalismo lógico  del “si es si” y el “no es no”. La erradicación de la escultura El Ángel del escultor Juan de Avalos, del magnífico lugar de su emplazamiento  e insustituible  integración urbana, degradará aún más un lugar ya suficientemente castigado por las plagas arbóreas. Servirá de muestra apologética de un feísmo cutre y exterminador de un Ángel vigilante de esa importante bifurcación de entrada, que quedaría  reservado para ciudadanos brutos y orwellianos. El futuro ámbito amputado de todo su valor monumental e  histórico urbanístico hecho engendro de ratas, se debe a la falta de alguna idea de progreso que poder ofrecer. Progresismo rupestre. Como no se aducen argumentos artísticos, urbanísticos, de integración en la trama paisajística  de la ciudad con sus nódulos de referencia, se trata en primer lugar de un asunto político  de cuatro fanatizados con sus agónicos fantasmas personales. Se desgañitan con el cumplimento de la ley. Leyes de dos estadistas aherrojados por la historia: Zapatero y el doctor Sánchez, leyes jurídicamente panfletarias, encastilladas en un vomitivo anti-cientificista sectario y  manipulación doctrinaria: ¡de obligada  derogación! y no conformes con ello, el fanatismo doble de la voladura de rastros historiográficos y culturales.

 derogación! y no conformes con ello, el fanatismo doble de la voladura de rastros historiográficos y culturales.

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