domingo, agosto 16, 2026

Ceuta y el Rif, Blad el-Majzén y Blad es-Siba

 En un contexto histórico en que se sucedieron las  dinastías, a los benimerines les siguieron la dinastía saadi y a esta la actual alaui, pero hay que tener en cuenta que tanto, como antes, con los idrisi, los almorávides y almohades, el territorio siempre varía. Hay dinastías que logran extender su poder a los dos continentes y otras no cubren el territorio actual de Marruecos. No hay un acople político territorial más o menos  uniforme, sino que la norma  es la disgregación y la concurrencia de poderes. Se suceden y  coexisten sultanatos, territorios que no reconocen la fiscalidad del Majzén ni soberanía alguna sobre ellos. Hay estructuras de poder que son independientes.

No es casualidad que Abd el- Krim  concibiera la República del Rif y que no fuera el sultán quien comandara la guerra anticolonial. La gran tradición del Rif fue la levantisca. A su lado el Sáhara era un reino de paz.

Una divisoria histórica esencial es la que separa el Blad el-Majzén  y Blad es-Siba  representa la división tradicional del territorio entre las zonas bajo el control fiscal y político del poder central del Sultán (el Majzén) y las regiones tribales independientes o rebeldes que rechazaban su autoridad. Invocar al Marruecos constitucional de 1956 como formación del estado marroquí, es la base cierta de él.

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