domingo, agosto 09, 2026

La desactivación total de Ceuta si fuera marroquí

Ceuta si fuera marroquí  ya no sería Ceuta sino Sebta y resultaría del todo impensable cualquier conato de asalto a la ciudad. De acuerdo con que no tendría vallas y empalizadas que superar, pero tampoco tendría ya ningún sentido hacerlo, no sería nada especial, como ir al Rincón o Río Martil.  Habría de ser por fuerza muy irreconocible, la arquitectura y algún segmento de la población durante algún tiempo lo irían evocando. El paso del tiempo haría converger la integridad territorial con la homogeneidad territorial. Lo opuesto a lo homogéneo es lo heterogéneo y de la unidad la diversidad, de lo uniforma lo desigual. Es  cierto que el esencialismo un es una pulsión muy fuerte, a veces irresistible. 
Uno hace años escribió en Atalayar que la grandiosidad del Estrecho ciertamente provenía de su rutilante y poderosa belleza, pero su interés y estímulo, de lo entretenido de su entorno (entrecruce de países), y descollante Gibraltar. Uno lamentaría profundamente que Gibraltar  volviera a ser España, perder ese apunte rotundo de diversidad, esa singularidad que tiene el enclave que dona al Estrecho y hace rica a España: no hay esencias geográficas que cuenten cuando han sido atravesadas por la historia. Me encanta ver ondear la Union Jack.
A España no le faltan escasos kilómetros cuadrados de territorio, que no le aportan absolutamente nada, pero sí un contexto histórico distinguido, una sorprendente disrupción cultural, una variedad colorista, viva y de contrastes.
La alternativa al Gibraltar británico sería  una Línea de la Concepción desbocada con una merma económica importante.

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