
Asistí a muchos juicios en mi vida (a alguno penal
también) y no recuerdo que las partes se negaran a contestar a preguntas de
contrario (en algunos intervenía fiscalía). Aunque había claros falsos testimonios, nadie pedía deducir testimonio.
En resumen, había que contestar, se podía mentir (testigos), como si fuera por pacto
entre caballeros abogados/operadores. Al margen quedaba lo peor y más siniestro.
Por tanto, el variado surtido de triquiñuelas, trapacerías, ardites, picaresca
(por abarcar todos los matices, dada su riqueza) de los legionarios del doctor Sánchez, comenzando por fiscal general
(de la figura jurídica “ganar el relato”), rubrica la descomposición moral del
régimen “contra” 78. Fechorías varias que se suman a borrados de teléfonos y
correos, justificaciones a cuál más peregrina, desprecio termonuclear a los
españoles, no contestar a las acusaciones o al fiscal en todos los casos en que
desfilan miembros destacados, como cuerda de farsantes, del nuevo régimen de “la contra” 78. Estos comportamientos procesales
son los propios de rateros y abogados (un binomio muy especializado) concordantes y que
persiguen una justicia humana, no poética, aunque lumpen. A ese binomio hay que
añadir el Comando Leire que como el M-19 colombiano (Petro amigo), pero sin
mostrar armas, asaltando y tomando dependencias esenciales del Estado.
Uno, en esta misma página se ha referido siempre al “estadista” Zapatero, con mucho sarcasmo dada su incapacidad constitutiva, refrendada por Felipe González, César Antonio de Molina, Nicolás Redondo. Ignacio Varela, de inteligencia preclara, decía que al “estadista” el traje de presidente de gobierno le sobraban muchas tallas y que, como forajido, también ha fracasado. Zapatero tras dejar la presidencia presionado por Obama, Merkel y el presidente chino, no podía salir a la calle (como el doctor): casi quebró el país, bajó sueldos, congeló pensiones, desbordó el paro, mintió y negó la realidad, vendió oro a saldo del Banco de España, malgastó en rotondas y dilapidó con planes ilusos. Su alma gemela en mediocridad y ambición, ineptitud y temeridad, de profesión: “la política”, el doctor Sánchez redimió al marginado por sus luminosas leyes sociales-civiles, sobre dependencia, mujer, matrimonio gay que eran articulados sin dotaciones económicas, que no suscitaron ninguna lucha porque el PP ni las derogó, dotándolas de recursos empero. Victorias heroicas sin contrincante. Ellos que necesitan al “enemigo” para respirar. Aparte: su común familiaridad literal en el ámbito delictivo, en estrictos términos procesales. Siempre han aspirado a un plus de notoriedad y gloria, como si fueran griegos extraídos de la mitología, por eso sus comparativas internacionales: “primeros del mundo”. Sus capacidades mejor dispuestas para los grandes fines (más fantasiosos), y desnutridas para medios y condiciones materiales, en Zapatero era para un gran holding del robo torpón, y en Sánchez para, sin despreciar el robo, para un liderazgo mundial contra Estados Unidos, Israel y Europa, boicoteando todos sus consensos estratégicos. Heroica irrelevancia absoluta.

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