Cuando Víctor de Aldama zascandileaba por los ministerios o
Ferraz con absoluta libertad sin que nadie le pidiera ninguna acreditación,
incluso pudiendo aparcar en los sitios
reservados para autoridades, era un tipo sin tacha, lo mismo en San Petersburgo
con Begoña, que, en Caracas o República
dominicana con Zapatero. Formaba parte de la trama de máxima corrupción que dirige
la cúspide del PSOE. Tras la sentencia de Ábalos, Koldo y Aldama, la mítica Sincronizada haciendo honor a su nombre y prestigio de
esbirros se revolvió contra la condena de Aldama, porque “se iba de rositas”.
Es decir, impune, sin castigo. Edu Madina desde uno de sus centros de mando -el
Pentágono de la Sincronizada-, que
es la SER, decía que lo que menos le importaba del caso precisamente era
lo de Aldama. Es lógico ya que no era del staff. Era un empresario (impuro) o
sea, en pos del beneficio personal (y la
inhumanidad), y no un socialista, que teniendo poco está dispuesto a dar mucho,
otra versión ñoña de las muchas de las que ha sido capaz de cincelar en mármol
el ex-estadista Zapatero. A la izquierda le sustenta un atributo de elegidos que
es la superioridad moral, muy distinta a la que discierne un calvinista por su
trabajo y vida en favor de la comunidad.
El odio progresista que es el genuino y
verdadero, se dispara contra Aldama, no
solo por su libertad (aunque un bien muy secundario para ellos) sino por la no
devolución de 3 ó 4 millones. Si a los principales Ábalos y Koldo no les han
condenado a ese reintegro o responsabilidad civil, a Aldama tampoco. Deben
pensar (si lo hacen) estos sorpresivos cruzados de la moral que el juicio
versaba sobre la validez de algún contrato o cláusulas, y en esa línea de
moralidad siempre impostada e inmanente le tildan al pobre Aldama de corruptor
y los otros dos pillos de corrompidos. Como si fuera un hacedor de chaperos de
parque en lugar de saunas. Afortunadamente la izquierda hace tiempo que quedo
radicalmente despojada de otra superioridad siamesa con la que se engalanaba, que era la intelectual:
una sucinta colección de prosistas, cantautores y películas. Por tanto, es del
todo excusable, como rigurosa e hipócrita es su defensa mafiosa de la omertá, que
estimen la perduración en el delito, el pillaje y la impunidad, toda esta acrisolada
mafia.
La muy sincronizada Esther Palomera (un hijo injertado/atornillado en Ferraz y Acento), como diría Lacan, que entre el lenguaje y el inconsciente existía una relación isomórfica, pues la misma hay, aunque en inteligencia y profundidad entre esta veterana y Patxi López. Ella sostiene que es mucho más gravoso y heroico ser de izquierdas que de derechas, por el compromiso con el oprimido. Se va viendo como rehúsan enchufes, buscan empobrecerse, y sueltan de inmediato sinecuras vitalicias.

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