El pasado 28 de noviembre el presidente de Alemania y el
Rey de España visitaron Gernika, donde el primero pidió perdón por el bombardeo
de la villa por la Legión Cóndor, durante la Guerra Civil española. Casi 90
años después de producirse. Hay reconocimientos, restituciones, imprescriptibles.
Otras en cambio nunca llegan a producirse.El 26 de abril de 1967, día de la conmemoración del 30 aniversario del bombardeo de Gernika, se
convocó una manifestación allí, no había salido uno de la adolescencia aún, y creo que hubiera sido mi primera participación en un acto antifranquista de
haberse realizado. La Guardia Civil había tomado la villa y los escasos llegados
de fuera, nos reconocíamos, pero sin nadie atreverse a dar el `salto´. Los
locales se habían abstenido. No resultaba anómalo, pues los vascos no estábamos
muy contrariados con Franco. Faltaba alguna década. Uno que nació en el seno de
familia nacionalista vasca, mamó la
íntima repulsión al régimen, que en cuanto salía de casa era incapaz de encontrarla.
Lo que exacerbaba la hostilidad contra un país de neutrales: un fenómeno en
parte generacional.
No necesariamente el victimismo y el narcisismo han de ir
parejos, pero en Euskadi era ecuación logarítmica. Gernika se ha erigido en el
faro a la llama inextinguible del oprobio, pero sin que las cifras lo acompañen.
El baile de víctimas observa una tendencia: la contracción. El PNV
(administrador) los cuantifica en 1600. Sin embargo, los últimos estudios los
cifran entre 200 y 300. Y los más últimos en 160. Otro bombardeo de casi nula
fama fue el del pueblo de Durango a 24
km de Gernika, con cifra redonda de muertos: 213; sin ningún problema de cuantificación.
Ni tenía el Árbol de Gernika ni Casa de Juntas ni el cuadro de Picasso. Aitor Esteban,
el presidente del Partido Nacionalista Vasco, exige el perdón del Rey y del
Estado español. Cosas de la vida, en 1937, el consejero de Interior del Gobierno
vasco era Telesforo Monzón, del PNV, cuando se produjeron asaltos a buques
prisión, como el Cabo Quilates, en la ría de Bilbao; la cárcel de Larrinaga, conventos
prisión como El Carmelo con un balance
de 500 muertos, todos presos en sus celdas, todos de derechas españolistas. Más
del doble que Gernika. El responsable, el PNV, de tantos asesinados: no
pudieron contener a los asaltantes, ni proteger a los presos que custodiaban,
dijeron. Los nacionalistas son una parte del Pacto de Santoña: rendición ante
los italianos. Italianos en Santoña, alemanes en Gernika, el Requeté de
carlistas del País vasco y Navarra profundas, que hablaban euskera, por todas partes.
Resulta que el que faltó fue Franco.
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