sábado, noviembre 07, 2026

Hace 9 años en San Diego y mucho después en Tindaya

 Fue durante nuestro viaje  a la graduación de abogada americana (española ya lo era) de la Princesita del Bosque Encantado en la Universidad de Arizona,  de Tucson,.  La primera noche en Los Ángeles fue algo  accidentada.
He rescatado post de entonces,  quiero escribir sobre mi relación con Estados Unidos que nació en mí de niño en Fulda, Alemania y como si el mundo sólo se rigiera por la teoría lacaniana del deseo, que finalmente se impusiera  en mi vida, como un fluido o flujo secreto que nunca mostrara sus propósitos y esperara hasta  su realización, casi insólita
Ante el Pacífico. Pues ahora Tindaya, descubrí el otro día que mi libro sobre Tindaya: Tindaya y Chillida: patrimonio memorial de Canarias, está en las dos universidades canarias. La Laguna (Tenerife) y La Palmas de Gran Canaria, y no tiene que estar en  ninguna otra. Así de circunscrito queda. Un escritor sin lectores, como es mi caso  atiende a otros criterios que justifiquen su actividad, lejos de ser compulsivos, que tambien, pueden  entenderse como  que  estaría convulsionando a plena satisfacción y máxima autoconfianza
El bar, la barra, las estanterias, los  barman también son invento norteamericamo, como el daikiri, la cocotelería. Como Frank Sinatra y Dean Martin.
 Dijo Robe Iniesta el lider de Extremodouro, que al no le gustaba el éxito masivo, sino que le gustaba que unos pocos sintorizaran plenamente con lo que hacía. Haciendo la mucha salvedad de las distancias siderales, me gustó, pienso lo mismo, cierto que a una escala más centesimal. Y quizá más radical, no concibo que nada de lo que hago pueda gustar a mucha gente.

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