martes, mayo 19, 2026

El Día: Vito Quiles, Bertrand Ndongo y la "canallesca"

 Los más viejos del lugar recordarán cómo se refería el líder ultraderechista (ultraderecha: otra historia, otra cosa) Blas Piñar a la prensa liberal y de izquierda, con que era la «canallesca». Esta consideración, aunque no explícita, la merecen ahora por obra de un nuevo periodismo (el gubernativo de delación, de muro y exclusión) dos periodistas no amoldados a un molde que deja mucho que desear. Estos dos periodistas, si son activistas, la verdad es que actúan como periodistas. Se les debe reconocer la actividad porque se acude a que no se han graduado de periodistas. Que sepa, Vito Quiles sí. Sin embargo, el periodismo está compuesto en muy buena parte de periodistas que no son periodistas titulados, creo que los que más leo no lo son. Incluso hay muchos que lo son, con título, sin mucha identificación con la profesión, gremio, corporativismo.Para uno es mucho más periodista activista, los que se pasaron tres años perpetrando un caso judicial de una historia, a sabiendas, absolutamente falsa sobre Julio Iglesias. Como más que activistas, conjurados contra la democracia, fueron los periodistas gubernamentales del cerco y la exclusión ante el Tribunal Supremo en el caso del delincuente fiscal general del Estado García Ortiz. Para alguien proveniente de la abogacía resultaron declaraciones de pura irrisión, histriónicas, extravagantes (el tribunal estuvo muy clemente con esos gaseosos esbirros) aunque de una sutil concordancia con las descerebradas astracanadas del fiscal general, que delinquía, reconocía, para combatir un bulo. Dejando a las claras, lo que estos dos periodistas muy perseguidos (con obstinación de cruzada, perdón, de cheka) denuncian es el nivel de indigencia intelectual, moral y cultural de la banda antisistema gubernamental. Patxi, Yolanda, todos tan límites. Ante el silencio de unos periodistas modositos, amodorrados y formularios. Irritables porque los perseguidos deben saltarse algún turno, aunque no por las preguntas que pacatos y reverenciales siguen sin atreverse a formular. Un periodismo de ausentes, distraídos y aturdidos. Más que periodistas: «pasivistas» marca blanca. Que sí han logrado que se extienda el motivo de su interdicción que viene a ser por su falta de modales, del rigor y liturgia en el ejercicio periodístico en sala de prensa y alrededores del Congreso. Cuando el gobierno de progreso ora no admite preguntas, ora no contesta a lo que se le pregunta, ora selecciona a quienes pueden preguntar y jamás da explicaciones de nada. Y ejercicio de oposición y fiscalización son ficciones.

Lo inédito, alarmante y fascista strictu senso es el sector que aglutina a los que elaboran casos judiciales por odio, los que hacen el mono ante el Tribunal Supremo y se pliegan con manifiestos a consignas necias del tenor intelectual de «bulo», «fango», «desinformación», desmentidos íntegramente por la Justicia en todas las instancias. Frente a este periodismo propagandístico, lacayo y fanatizado se yergue el mejor periodismo libre desde la Transición.

Opinión | Punto de vista

José María Lizundia

José María Lizundia

19 MAY 2026 5:01

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