miércoles, mayo 06, 2026

De regreso a Washington tras la experiencia hierofánica de Chicago

Ante el Banco mundial que visitamos hace muchos años, cuando Eguiar trabajaba allí (por ninguna cuota/Spain), en sus sótanos se sucedían como una feria de gastronomía diferentes cocinas mundiales. Donde sus empleados tan mundializados como el Banco, podian actuar como catadores jurados de las distintas gastronomías. Tras lo cual podrían acometer sus funciones más tediosoas e indigestas
En el mítico Dupont Circle, en cuya fuente Eguiar y otros españoles celebraron la copa del mundo de fútbol y por donde nos esparcíamos  con Rosita y Fer cuando la gradución de los chicos en Georgetown hace ya 15 años. Sentados nos llegan las vaharadas de marihuana de unos negros  colindantes, que a veces discuten entre ellos sin malas voces, mientras las ardillas bajan de los árboles para confundirse con los pajarillos que ha atraido con sus migas una señora de facultades presumiblemente un tanto atrabilarias y en merma.

Comiendo en el hotel Dupont, centro del barrio gay y diplomático, de casas burguesas con solera, palacetes, edificios antiguos y si modernos (pocos) de excelente factura. Todas las calles arboladas, las casas retrancadas para formar pequeños jardines antes de alcanzar las aceras. Tas solo dos palabras: civilidad y excelencia.
En esta zona abundan las librerias, en una de ellas compramos magníficos e interesantes grabados y hace unos años una pintura excelente. Una imagen- insinuación del tránsito a recorrer en "Las uvas de la ira" de Steinbeck.

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