Nuestras pre-cenas washingtonianas
Lo que se lee en Estados Unidos
Al completo, mi hija manda
Ayer bajé a la ciudad, ir los lunes a Los Reunidos para mí
no es bajar a la ciudad aunque la camine antes de llegar, sino ir a ese bar y
andar bastante, que nunca lo hago.
En el tramo final de la calle del Castillo me tropecé con
Frenando, padre de hijos Montestory como su seguro servidor. Es muy
ingenioso, divertido, culto, era profesor y muy particular. Tiene las características
de la gente que admiro y distingo. Cuando nuestros hijos eran niños, yo
acuciado por mi sentimiento parental era
capaz de ir incluso a las reuniones del padres del Montestory, de las que omitiré
anécdotas, recolectas y mentalidad. Me sentaba con Fernando mientras las
paternidades y maternidades se esmeraban para que la educación de sus hijos
fuera debatida in extenso y mejorada,
si ello fuera posible. Como no sentía ninguna admiración por ellos/as ni por la gobernanza del College me ponía hablar con Fernando
y no paraba de reírme con las cosas que
me decía. Él se enardecía más comprobando su éxito y yo más reía. Mostrábamos
sin pretenderlo expresamente el nulo interés por las temáticas Montestory. Ayer
me dijo que me seguía, leía mis artículos -como una dependienta de la gasolinera-, elogioso, que había que dar caña y que
además era un erudito, me lo dice un profesor intelectual, aunque se corrige ya
que erudito es diminutivo y yo pasaría a ser un “erudo”. Por qué no habrá más
Fernandos en el mundo y siempre que sales te encuentres con uno de ellos. Luego
notarié. Y subí por el Montestory College.
Comprobé que practican –mucha ideología barata- el capitalismo/canibalismo
inmobiliario, se ha extendido el College al edificio
transcontiguo, y que ha quedado en el medio un edificio como de estraperlo.
Durante años dejaba allí sin remordimientos a mi hijo.
También comprobé que ha salido de la clandestinidad porque han
puesto el nombre en la pared –y no en cirílico como correspondería por ideología
sino en grafía esclavista latina. Y a modo de epitafio en lápida una frase que
no es de Heine ni de Goethe, sino del MAE nostrum
Logré que algunos
homínidos se convirtieran en humanos, o algo de ese tenor pitecántropo pone.
Como si fuera un partigianio. Con dos
cojones.
Le comentó a mi
hermano que me refutó: tú y mi padre detestabais al MAE. Fuera del baluarte de
lo que pretendió ser vanguardia educacional hace solo ya un siglo, ningún morado podemita-feminista,
bandera republicana, boicot a las armas, ni detalle gay y ni una triste pintada
contra la Manada. Muerte al saudí. Nada de nada
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