lunes, abril 30, 2018

Mácaros, la secundaria perfeccionada

La tertulia  de ayer  vindicaba el primer tercio del S XX en una mesa camilla, con licores de trasiego áspero y cortante y abundante café, sobre un brasero, por su antigüedad y conexión natural con lo decrépito y revocado (S-p-e-n-g-l-e-r) en una Castilla nevada de sabañones. Hoy en el guasap todos se daban las gracias por la tertulia. Daban las gracias  unos a los otros, y los otros a unos, un verdadero mareo. Es como si tuvieran a sus madres detrás diciéndoles dales las gracias, eh, que si no te van a volver a invitar, como si fueran de segunda, modestísimos, sencillos y perdonados. Los charnegos canarios, gracias, gracias, gracias por no escupirme, insultarme ni despreciarme. La tertulia gracias-gracias-gracias. Mácaros es un aula cultural para adultos, en todo, ya  que abarca de la urbanidad  y buena conducta a la erudición, con un propósito no declarado, de una segunda enseñanza por fin bien aprovechada
No sé porqué, si les hace tan felices las tertulias no las hacen más a menudo. Creo que les hace felices memorizar lo que han leído y citar al autor, como si estuvieran preparando  sobre él más que un examen una tesis doctoral. Estipulan que el autor en cosas está revocado pero en otras es actual. Exactamente igual que el código de Hamurabi o las Cántigas de Alfonso X el sabio.
Mácaros no deja de ser una imitación de las tertulias de los enemigos de clase neoliberales, drásticamente expulsados en su día. Neoliberales, y neocoservadores tibios aliados. Admito que tuve algo que ver en la purga. Los neoliberales solo poseen una voluntad conocida que es el autoadoctrinamiento permanente. No proselitan, ni irrumpen en los espacios públicos como los testigos de Jehová, ni tampoco invitan a ilustres para ver si les adensan y pulen un poco. Todo lo hacen ellos consigo mismos. Aunque logran que algunos  lebreles les  muevan  la  cola y encima ser engañados. Gracias, gracias. Si tuvieran más cultura y vida sabrían que su constante formación permanente de más de sí mismos, es muy similar a la que hacían  los marxistas de mi época con el famoso Politzer y la  Marta Harnecker de lecturas y memorización obligadas, que yo obliteré contestariamente.
Mákaros es copia de los doctrinarios neoliberales. Aunque Chomsky (enemigo de clase de máxima abyección) no podría admitirlo, ambos militan (militamos, que le voy hacer) en la sed de aprendizaje. El aprendizaje como redención. Somos una suerte de aula cultural para adultos. Se trata de perfeccionar el aprovechamiento del bachillerato o la ESO realizadas. Sí, han descubierto que queda mucho bachillerato pendiente y de ahí que siempre se remitan a aquellos programas. Llegan a utilizar  su relación de autores y listado de  textos. Como Ex Doctor Harris, palmero de neoliberales que le rechazan. Lo nuevo, lo actual, la curiosidad e inquietud personal, nuestro tiempo no existen,  leer y embeberse de Houllebecq ni cuenta. No lo han leído ni a Handke. Les falta  la prosa de nuestro tiempo, la que desorganiza programas, vetustas normativas, desmonta cuadros sinópticos, desdeña jerarquias clasificatorias, falsos órdenes. Yo me siento más joven y mucho  mejor bachiller, para lo que en mi caso no se necesita mucho.
Por tanto el autor gusta y tiene razón en algo como Hamurabi y es imperecedero en alguna parcialidad como Alfonso X el Sabio, y esparce complicidad: un apunte de gracejo sobre  nobles o lo contrario. No importa, no hay horizonte crítico, ni enfoques comparatistas, ni contextos culturales,  dominios epistemológicos, ideas y espejismos epocales.  Nadie criticó el esfuerzo holístico  de periodizaciones y sistematizaciones, el afán por  las regularidades culturales y a la postre  ¡civilizatorias!, el método -demasiado  sencillo- binario de oposiciones Nadie insultó a estos restituidores de los sistemas filosóficos cerrados de Hegel y Marx que unos literatos del pensamiento (lo que fueron), no filósofos, trataron de perpetuar temerosos de Dios, a su escala menor.  Como había leyes regulativas  en las ciencias naturales, los no filósofos las imitaron. Algo que ya estaba en la historia del arte, con el maestro Voigl, Worringer o Jorge Oteiza El eterno binarismo de oposiciones que articulaban y resumía la realidad y toda historia. Las coartadas organicistas, con el isomorfismo entre vida biológica y cultural o civilizatoria. ¿No estaban por las explicaciones monistas, historicistas, cientifistas y unitaristas todos? Recordemos a Elias Cantetti con “Masa y poder”, Jünger con “El Trabajador”,  Wenninger con “Poder y sexo,  la crítica tardía de Heidegger a la técnica y civilización. Todos eran peleles de  preocupaciones epocales e historicistas, antiguallas con nula conciencia de sus presupuestos epistemológicos y cómicamente de las falsas y propias temporalizaciones que les estabulaban. Ellos solos se estabulaban.
Mi táctica, no leer al autor ni nombrarlo y mantener un talante saboteador. El sábado hablamos de viajes una pequeña peña que colonicé y desgajé. Los concesionarios actuales del Oliver son un desastre y abusivos sus precios,



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