domingo, enero 30, 2011

Nuestro último metarrelato

El martes pasado, a raíz de una conversación previa (al programa) en el bar a orillas de la 3 de mayo que nos arrastró al western (en el programa), pensé en un bucle final de índole literario (pero en mayúsculas, a lo que no se puede renunciar), tema desarbolado por la no pedida lección de antifascismo fósil y catecúmeno, de la mano del gran western (literario) de nuestro autor de moda McCarthy, que no pudo ser, ya que devenimos en la ocasión en seres con babero para el aprendizaje de la historia y las ideas más ñoñas. Y banales.

Meridiano de sangre de Cormac McCarthy (para los recién incorporados, la mejor novela norteamericana de la segunda mitad del S. XX, a decir de Harold Bloom) es una suerte de gran poema homérico sobre el western (literario). No se trata de la descripción “etnográfica” de todas las fases de la epopeya del oeste (como mi hermano atribuye a Clint Eastwood la invención del western historicista), sino de su plasmación plástica y de su alma. O de su anima que decía Jung. Un mundo tan real como onírico, en el que como en todas las empresas desmedidas del ser humano, nuestros delirios conforman el eje central de la realidad alterando radicalmente su propia sustancia.
Si McCarthy es también el western con una sola obra, DeLillo es la más sutil y refinada antítesis intimista. De la sucesión avasalladora del tiempo (y la acción) y la mayor virtualidad del espacio, a la concentración del instante en su inmovilidad ontológica, apenas inquietado por el moroso fluir de emociones y pensamientos. Del barroco austriaco al zen de Kioto.




En lo demás, mi inmersión en el Sáhara no hace sino ahondarse. Es mi dedicación. No hago otra cosa, no salgo, no veo la televisión, sólo Sáhara. Incluso me adentro en internet en su búsqueda. Hasta a mí me llama la atención.
Hay un discurso sobre el Sáhara, el de todos sus partidarios, que no lo son tanto del Sáhara (hay saharauis dentro del Sáhata) como del Polisario, del Movimiento, una palabra mágica, totalizadora , un orden tan puro como cerrado.
El gobierno, la España oficial pro marroquí de siempre, carece de discurso, piensa en términos políticos y diplomáticos. Casi no es España. España profunda, quiero decir, hidalga, moral, de principios, creyente, idealista, soñadora, ejemplarizante y castiza.
El Sáhara es nuestro último metarrelato, y eso sí me interesa.




martes, enero 25, 2011

La superioridad moral progre

Sin venir al caso nos previene de que la calle General Mola se llama Kanarische Inseln, y resulta que nadie lo sabía. A nadie le importaba lo más mínimo. Pero no podía dejar pasar ese gran gesto de rebeldía y conciencia. Mi hermano, ilustra. La “superioridad moral progre” le reconviene. El general Mola, es decir, el general Mola, muerto en accidente de aviación antes de que acabara la guerra civil, el general Mola es igual que Hitler. Enfatiza docencia gratuita, elevada moral, indomeñable conciencia, expone página dorada de democracia, portavocía. Por si éramos tan ingenuos e insuficientes de no valorar la antigüedad en su verdadera dimensión. Entonces salto yo. Cómo se puede comparar a Hitler con Mola, cómo, cómo se pueden equiparar 6 millones sólo de judíos exterminados, niños, mujeres, ancianos que jamás cogieron un arma, con las acciones de un general africanista, todo lo fascista que se quiera, pero un general en una guerra que duró tres años, tres años, de fuertes combates, con milicianos aguerridos enfrente y un ejército magníficamente comandado, en sus unidades más preparadas, por todo el aparato de Stalin. Cómo.
Entonces acierta a decir que el cambio de nombre de la calle es porque durante 40 años de opresión franquista (más docencia, nos lo ha de explicar, supone que no sabemos nada) se llamó así: General Mola. Falso: durante 40 años, no. Durante 40 años de dictadura y 30 de democracia. Seamos exactos. 40 y 30. O sea 70. ¡70! 30 años tolerados, consentidos, indiferente y muy ajena la población aquiescente. En mi ciudad natal hay un puente que tenía placas de bronce con el comunicado de Franco anunciando el final de la guerra. Claro que se podían cambiar los nombres de las calles, claro que sí, cómo no. Antes de que él muriese ya estaban astilladas las placas del puente, y eso que era un lugar de mucha visibilidad y riesgo. Por eso, 4o años de dictadura y 30 de consentimiento y convalidación objetiva, un quórum inobjetable, algo digno de  respetar, que no entendía. Lo reprochable no son los 40, sino los 30. Oí una vez, por ir a donde no debo, a una diputada y senadora de la democracia durante algunos lustros, que cuando veía en la Rambla la placa del general Franco le daban ganas de coger una escalera y destruir la placa. No sabemos que hiciera nada de nada en Madrid ni en la ciudad, ni de sus congojas tan escandalosamente dormidas.
Son así de moralmente docentes y superiores. Claro, hemos estallado. Sobre todo cuando ha querido explicarnos lo malo que era el franquismo. No se lo hemos tolerado.

domingo, enero 23, 2011

La solidaridad caprichosa: moros y judíos

El conocimiento solo se puede medir por unidades de longitud. Con la particularidad de que en este caso el centímetro es muy superior al kilómetro.
Así por ejemplo hay quién, muy amigo de campanilleos y cabrilleos, puede hacer muchos viajes de foto turismo solidario a Tinduf, pongamos que 3 ó 4.000 km expedicionarios portando de regreso algún kilo de etnografía, modalidad “artesanía y talleres”, sin embargo tienen 12 centímetros de estantes de libros sobre el Sáhara, sin contar las revistas exaltadoras de su propio compromiso en el océano político solidario español: ¡hay 450 asociaciones y ayuntamientos, his(pánico)s evidentemente, super-pro Sáhara free!, you know?, todos ellos muy militantes, muy  partidarios y comprometidos con la guerra o resistencia ajenas. Algo que me desquicia de los hispanos plurinacionales, tan fervientes de trincheras y combates agónicos ajenos (o muy pretéritos). Jaleadores, ellos sólo ponen el prurito moral público: la gran credencial, las fotos con turbante. Ufanos y solidarios afolclorados, no dejan nada para su intimidad. Los saharauis no pueden decepcionar, porque se les acaba todo, les cierran el grifo, la atención y el festival. Menos mal que los anglosajones y franceses, Amnistía o Médicos sin fronteras, y las monjas católicas se muestran muy distintos a estos apostadores de peleas de gallos. Ninguna, empero, asociación en territorio del Sáhara occidental, ninguna neutral, ninguna para niños ilegales, ninguna para devueltos o enfermos o lo que sea, marroquíes en España, ninguna para el “moro”. Su otra obsesión que llaman solidaridad, igual de selectiva, es Gaza y Cisjordania, allí contra el “judío”. Y no hay más. Meras coincidencias (¿memoria a fuego?) de la España igual de profunda y terrible (o más, que ya es decir) que la otra. La Guardia Mora frente a las milicias del Frente Popular, que tampoco olvidan.
La solidaridad de arenga y resistencia de los otros. No de los turistas del folclore solidario que peregrinan moralidad pública a los campos argelinos y obtienen reconocimiento y alborozo después en el barrio. Qué España más fuerte la progresista y plurinacional...
Me estoy dedicando de manera, más o menos, profesional al Sáhara, por lo que estoy un tanto carente de acción y vida, de forma que para no embrutecerme demasiado leo literatura. Delillo y McCarthy.
Conozco el tema Sáhara lo que dan 50 cm de estantería. A este paso llegare pronto a los 80 cm, lo que me permitirá cierta autoridad… comparativa.
Durante 20 minutos, aproximadamente, al día y de manera discontinua reflexiono sobre mi frenesí sahariano, sin lograr darme ninguna respuesta. Es como hablar con Dios. Me subo al estudio de escritura y sobre el Atlántico hago fichas sobre el Sáhara, incluso he dibujado dos planos de aquel territorio y de la zona de Tarfaya, Tan Tan, Cabo Juby, Villabens y el país de los tekna. Lo que nunca antes había hecho.

viernes, enero 21, 2011

La fijación geométrica de los sentimientos

El pasado martes me personé a media mañana en la librería Agapimú. Buscaba libros del Sáhara y de Marruecos, por ese orden.
- De ensayo, ficción, historia…
- Me es inverosímil.
Los tenía casi todos, pero compré dos, uno de Sidi Ifni, de lo que buscaba documentación, y me lo está proporcionando, entre prolijas y sangrientas acciones de guerra a cargo de paracaidistas, legionarios y el Ejército de Liberación Nacional. Ya empiezo a tener una visión panorámica de la descolonización del Magreb, los grupos que participan (como los que se inhiben) en unos territorios aún sin deslindar definitivamente. Estamos hablando de finales de los 50, cuando se emancipan Marruecos, Argelia, Mauritania, la franja de Tarfaya y de finales de los 60 cuando lo hace Sidi Ifni, que darían forma a entidades político geométricas perfectas diseñadas en Europa. Tras los libros del Sáhara me fui a por los de Cormac McCarthy. Estaba hablando de libros, me puse simpático y hablador, con los de la tienda, cuando me dice el encargado “Sabes quién ha pedido tu libro Canarias, diversos nacionalismos: la Universidad de Córdoba”.
Esa universidad me faltaba, ya son trece, incluida la Universidad de Yale. Lo que produce mucha satisfacción. Canarias, diversos.. también está en el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales adscrito al Ministerio de la Presidencia y en la Biblioteca General del Gobierno Vasco. Sin embargo en Canarias se han vendido unos pocos, si bien más que muchas tiradas. Aunque no tengo ni idea de qué es lo que prefiero. ¿O sí? El martes siguió por la tarde en la radio, donde ayudamos a desmontar el techo, que estaba en hipótesis de desplome inminente. No quedamos bombardeados y a cielo abierto por que había otro techo de mayor consistencia. Empezamos la programaçao a las 18:30.
Luego nos fuimos a la zona cosmopolita y vertical, tras vadear 3 de mayo. Jesús R. Castellano al que le gusta mucho hablar de mujeres, quería ver las azafatas de nuestro Atlantic City. Estaba lleno, nos fuimos al de detrás y volvimos. No vimos ni a media azafata al regreso. Mi hermano pasó del ostracismo al que se exilia, a coger las mejores olas. Cómo surfeó, que facundia.
El programa quedó bien, según todos los interesados nosotros mismos. Pasó de Leyre Pajín a Cormac McCarthy. Dos polos de la oscilación máxima de la cultura, el conocimiento, la autenticidad y la impostura. Como sería repetir de nuevo los mismos argumentos, el que esté interesado que pille el sábado Radio Unión Tenerife a las 17 horas en la 95.3 FM. Según el ex oyente Marcelino y ahora tripulante, mi libelo y diatriba antigubernamental fueron convincentes. A ello me remito, soy un activista. No desaprovechemos ninguna ocasión. A que sí, Topo.

miércoles, enero 19, 2011

Tindaya y Chillida

Si fuera momificado me vaciarían por entero, si a mi gata la disecase también le quedaría únicamente la piel. Lo mismo le ocurriría a un balón de fútbol si se le extrayera todo el aire, se arrugaría hasta unirse por dentro el reverso de su piel.
Pero si me extirpan la trompa de eustaquio no me vaciarían, tampoco a mi gata si le sacasen un quiste. Plásticamente vaciado, es crear espacio en lo que es compacto y macizo, pero no dejar sólo la piel.
Ignoro los metros cúbicos de la montaña de Tindaya. Han de ser muchos miles o millones. Si yo la vacío del volumen que hay en 50 x 50 x 50 metros, es obvio que le estoy quitando una mínima parte de su total. Un nódulo, un dado en un cubilete gigantesco como la amasadora de un camión de cemento. Este o poco más representa el "vaciado" de la montaña sagrada. No es cuestión opinable la magnitud del vaciado aunque si lo pueda ser el proyecto, porque es algo objetivo, exacto, susceptible de medirse y correlacionarlo. Se puede establecer a escala el punto negro que representa el cubo en el conjunto del relieve de la montaña, en plano o tridimensionalmente.
Pero vaciar la montaña suena muy bien por lo que tiene de desnaturalización y muerte, de extirpación del conjunto de su contenido, de todo o casi su interior, la succión entera de miles o millones de toneladas de roca y el negocio con esa tierra y rocas del que de paso se acusa, me imagino en la construcción de grandes autopistas entre islas. La gran simplificación y falsedad de los  enemigos del proyecto de Tindaya.
Cuando antes de que Chillida nos descubriera Tindaya, había una empresa que mordía la base de la montaña, socavando de manera ultrajante su falda, Tindaya era invisible, como acredita el gigantesco quórum de indiferencia a pesar del espectacular desgajamiento de su base y el volumen del negocio a cielo abierto. A nadie importaba nada, todos veían y consentían, mucho menos era asunto movilizador.
Los signos podomorfos se registraban tras estudios de algún departamento universitario. Eran signos burocratizados, catalogados, asunto de restringidos grupos de especialistas. Tindaya era invisible, a pesar de la factoría de extracción de piedra que se incrustaba en su misma ladera.
El carácter sagrado de Tindaya se constaba, sí, en algún pie de foto, o en un inventario de nombres. Pero carecía de la más mínima virtualidad. A lo más, la montaña fue sagrada en tiempos remotos.
Chillida con el volumen, un cubo exacto, que se abría en su interior y con las tres embocaduras al sol, la luna y al horizonte, resacralizaba Tindaya. Sacaba a Tindaya de su oscura vida administrativa en catálogos, para abrirla a la experimentación de la sacralidad en un turbador espacio vacío y desnudo de roca, en el que, como en ningún otro lugar en el mundo, serían posibles los más sugerentes retos metafísicos, estéticos y éticos. Las reflexiones y oraciones profundas del ser humano de todos los tiempos.
Las entrañas de la tierra, su inmediata esencia telúrica, como cripta, útero y una cadena infinita de estímulos y representaciones permitiría al visitante de todas las partes del mundo, que tuviera vivencias imposibles de experimentar en ningún otro monumento sobre/bajo la Tierra.
Tindaya dejaría de haber sido sagrada a pie de inventario y estante para volver a serlo, ya de manera absolutamente explosiva y radical, en este mundo contemporáneo.

lunes, enero 17, 2011

Tras la tundra, Tijuana, la radio insomne y visceral

Mañana martes en FM 95,3  Radio Tijuana, (Radio Unión Tenerife) La Puerta, el programa visceral y efectista, donde mi hermano amaga "inspirar" camino a la universidad, Marcelino se acomoda, el Cuervo escribe, Jesús R. Castellano se mitiga al máximo, creo que por Icod, y Anghel, como siempre, ríe.
Mañana habrá ración de alkoholismo conforme a lo prometido.

domingo, enero 16, 2011

Vuelvo a tener Dios. Se llama Cormac McCarthy

Un Dios solar y guerrero, pagano, el último eslabón de una estirpe o saga extinta y apocalíptica, un Dios que nos llama a renacer, un Dios fronterizo.
Alguien me  trajo un libro de él  para Reyes desde Estados Unidos, editado por Vintage de Random House Mondadori, que forma parte de los los típicos libros que se ven en las grandes superficies e instintivamente se desprecia, como a la editorial, aunque sea Random House. Si de estos libros se surten las grandes superficies, cuando quizá con el tiempo venzan a las librerías en la competencia por constituirse en los grandes puntos del comercio de libros, la pérdida no será tan terrible.
La persona que me lo trajo, graduada en literatura inglesa por la Universidad de Nueva York, NYU, y que había trabajado en esa editorial en aquel país, ya era una garantía.
Comencé a leer La Carretera, y necesité un par de páginas para saber que estaba ante una obra maestra y que tras ese libro, le seguirían otros de obligada lectura. Había otro más, por suerte
Cómo no daba crédito a lo que estaba leyendo acudí a google a buscar al autor y desvanecer una posible ensoñación. Quién es éste.
Mi venerado Harold Bloom, el gran oráculo post délfico, para empezar situaba a la novela Meridiano de sangre como la mejor obra de la segunda mitad del S.XX de EE.UU. Bloom considera a Cormac McCarthy entre los cuatro mejores escritores norteamericanos vivos con Philip Roth, Jim Tomphson y Don De Lillo.
Saul Below fue miembro de uno de los jurados que le permitió a McCarthy vivir fundamentalmente  de becas y anónimo hasta hacerse sexagenario.
La Desgracia de Coeetze, que encogía el corazón porque era estremecedora, no es nada al lado de La Carretera. Por lo que llevo leído de él, es el escritor de la apocalipsis, de las fronteras, de la naturaleza hostil, la supervivencia en el límite, la crueldad, la violencia, incluso de cierto espíritu americano tan vinculado a la naturaleza y la frontera y a la suerte individual intransferible.
Las gestas se viven como desnuda supervivencia, pero en ellas cabe la poesía inmensa, las repentinas iluminaciones y resonancias de las palabras, junto a los ángulos selectos, distintos, que configuran una visión única del hombre y la naturaleza: una mirada densa y estructurante. Un producto estrictamente literario, la literatura. 
Las descripciones de la naturaleza tan generosas, amenas y variadas tienen la medida exacta, como el tiempo y las acciones; los personajes, sus características esenciales, y la morosidad cansina, la distracción o el tiempo muerto no son ni pensables. A pesar de que la intendencia del escritor se nutra de una florida retórica y de juegos del lenguaje igual de subyugantes que sorprendentes, su uso será sumamente preciso y a veces, junto a la intensa vibración poética, se darán planteamientos literarios o de intenciones en registros distintos a la mera narración. El escritor narra, sí, pero también envía mensajes, y nos muestra otros planos, los de su propio hacer, su otra intención.
Cuando eso se consigue el artefacto literario nos ha abrazado por varios lados, y ha ganado ángulos y planos múltiples como una obra cubista. Obra literaria. Máxima dignidad.
Pero hay algo que una obra más que un libro ha de proponer y es un universo propio, una mirada y voluntad determinada perfectamente enfocada, haciendo un símil con la plástica no es suficiente valoración la iconográfica, es preciso la iconológica: simbolismo, imaginario, una propuesta de mundo y vida anudada a una experiencia singular y paradigmática.
Basada en la novela No es país para viejos de Cormac McCarthy se rodó la película homónima de los hermanos Coen, según me ha referido XY, que llevó a la familia Bardem a desmilitar durante unas horas en el saharianismo y otras causas- compromiso del progresismo intelectual español, en la entrega de los oscar… neoliberales digo yo.

sábado, enero 15, 2011

El video sobre Jerusalén vetado por TVE



Comprueben, viendo el vídeo, a que extremos opera la nueva y feroz censura. Vean lo que se censura.

Este último atropello ha sido posible gracias a la protesta de Público y 70 firmas. El vídeo ha quedado descatalogado a pesar de que se emitiera en diciembre. Ya no está, no existe, TVE (nuestra BBC) lo ha suprimido, pero sólo éste. ¿Antisemitismo, inquisición, índice de libros y de videos prohibidos...? "igual" ni se trata de eso, o sí, pero en todo caso se trata de las solidaridades y luchas que seleccionan, escogen, afectan tanto amor, patrocinan y ponen en escena las izquierdas españolas, históricamente tan presentables, a la vez de ejemplares. La lucha continúa.



Sus insuficiencias en  formación intelectual, experiencia laboral y de la vida en  general, y moral de esta  camada de burócratas perseverantes que se limitaron a esperar su hora,  su personalidad gregaria y coral  de hacedores de quorum a brazo alzado, siempre  al calor del partido y sus oportunidades fáciles en todas las ramificaciones de aquél por las administraciones, las han compensado -bibliotecas indigentes mediante- con la ideologización extrema (el pensamiento del torpe), el sectarismo, el maniqueísmo y la pedagogía.
Es muy humillante que ignaros aspirantes a Reformistas como Zapatero, Blanco, Pajín, o Aido, este nutrido grupo de desharrapados del pensamiento, las ideas y la cultura pretendan ejercer pedagogía sobre la cuidadanía y transformarnos, modelarnos. Si no saben quien es Kant ni Bulgakov... si no saben de nada, más que de técnicas de gobernación, si lo único que  han leído en sus vidas han sido informes y resúmenes, si no tiene experiencia laboral y  formación de nada, si no han tenido otra vida que la de las camarillas cerradas de partidos vacíos en los que desarrollar  la mimetización, el disimulo y la buena colocación.
Lo peor no es este gamberrismo solemne y oficialista de los zarrapastrosos del pensamiento sino el segundo escalón, que antes fue el primero. Lo lamentable es que Almunia, Felipe, Oliart, Solchaga... no hayan abierto brecha con ellos de manera tajante. No basta  con despreciarlos por su indigencia intelectual, moral y psicológica como hacen, y no se puede tener tanto miedo a quedar  a la intemperie.
Estos esquemáticos han reabierto toda suerte de guerras morales,  con un maniqueismo nunca visto desde Franco, ellos se sabían incapaces de competir en el mundo de los argumentos y propuestas que concretan ideas o pensamientos políticos, económicos o culturales, ellos sabían de sobra sus limitaciones de la clase política peor preparada de toda  la historia de España, y se han escabullido  con películas de buenos y malos.
Esta última prohibición pedagógica vuelve a reflejar la muy miserable talla  de la camada que supo esperar, pero  son vejaciones graves  que nos veten lo que no quieren que veamos. Franquistas de la peor ralea. 

lunes, enero 10, 2011

El barroco español

                   La inmarcesible hondura del barroco español
                                                                   El teólogo oracular
                                                              Rinconete y Cortadíllo
                                                  En definitiva: La España eterna

sábado, enero 08, 2011

El título del libro del Sr. Ramírez

Asistir a la sucesión de experiencias, conocimientos, frustraciones, perplejidades, reflexiones, cabreos que depara la vida y mantenerte mineralizado en las mismas posiciones, actitudes, ideas y cosmovisiones durante toda ella, me parece un asunto humano excepcional. No así zoológico, en donde es más  frecuente. Existe, a lo que se ve, un cuajo granítico sustraído a erosiones, descomposiciones o mero envejecimiento que anida en la psique humana, más relacionado con el reino mineral (pura cristalización) que incluso con el botánico.



Los escolásticos de las ideas, a esas características geológicas de la personalidad, la llaman fidelidad a unas ideas o compromiso, así de livianas se tornan las cadenas ideológicas con un par de palabras biensonantes. La sociedad devino laica porque el impulso religioso se invistió en otras verdades igual o más rígidas que las abandonadas.


Excuso decir que podría escribir de todo lo que me viniera en gana, pero para el caso del nacionalismo me encuentro especialmente legitimado desde siempre. Lo conozco muy bien, pero en serio. El nacionalismo es una ideología transida de religiosidad, pero una ideología, luego es desde las ideas desde donde debiera debatirse. No así desde el lirismo y sus cromatismos, campo en el que se trata de hacer sólido (pastoso) los gases más inertes.


El título del libro es un título sobre la muerte. Nadie ha logrado jamás una metáfora tan exacta sobre el nacionalismo que el de la muerte.  No tengo la menor duda de que para el Sr Ramírez no existe la mínima diferencia entre patriotismo y nacionalismo. El nacionalismo no busca complicaciones teóricas, es llano, es plano. Todo lo contrario a una raíz cuadrada. La patria es raíz y destino, nos dice en su título. Esta simplicidad con pretensiones de axioma lo será para alguno, jamás para el ciudadano adulto y equilibrado capaz de fijarse sus propios fines en su vida, de manera autónoma.


Mis raíces tienen en mi vida la importancia que yo a lo largo de ella, y conforme a sucesivos avatares e intereses vitales, he querido darles. No fueron lo mismo cuando con 9 años aprendía bailes folclóricos (pura resistencia), a cuando descubrimos el marxismo y el nacionalismo radical, o a cuando, a base de lecturas, experiencias y reflexiones, comprobamos la cadena en muy corto con que el nacionalismo pretendía atar al Pueblo-¡Oh, Pueblo! Los nacionalistas con una arrogancia fuera de todo límite osan representar a pueblos/ente, tras indiferenciarnos a sus componentes, a quienes, es justo decirlo, nunca les hemos reconocido demasiada autoridad.


Mis raíces, puestos en el tema, que  probablemente sean más homogéneas y fiables –algo absolutamente fútil por otro lado- que las del Sr Ramírez, las gestiono yo solo y a mi gusto. Mis raíces, las que yo decida reconocer no son asunto público y aún menos graduables por monistas obsesionados por ese tema, ya que son vivencias que a mí solo conciernen, luego fuera de los voluntarios que se declaran conciencia lúcida, ¡oh, conciencia DESPIERTA!, algo que no merece más comentarios. Nadie, bajo ningún concepto puede inmiscuirse en la forma que yo sienta o valore “mis raíces”, mis imágenes, mis emociones, afectos, recuerdos, experiencias…


Vincular las raíces con el destino, es una arenga a favor de la muerte que no se puede tolerar. Si las raíces no predeterminan ni nos niegan la libertad de elección, experiencia, vida, el destino no es tampoco algo predeterminado por la necesidad, mucho menos el destino que nos labramos y forjamos o sucumbimos ante él, pero en ningún caso el que uno se autodesigne a lo sumo para sí mismo. Concebir que en las raíces está el destino es el mayor alegato contra la libertad y a la vez el mayor canto a la muerte, la ciega necesidad, el mundo inanimado, que pueda oírse. La vida como proyecto de retorno al útero: thanatos. Frente a Eros, evidentemente.

miércoles, enero 05, 2011

Reyes siempre, y no siniestras y amenazantes repúblicas

Cuervo Herar que se encargó de la dirigencia de la programazao en dos ocasiones –el Magnate estaba columbrando sobre cuál podría ser el género más idóneo al que adscribir una novela sobre el Castillo de Saint Andrews y la Unipol, hasta colegir que solo cabría ser romántica y sobre un eje de niños que se han mirado ardientes por primera vez -intentó disciplinarnos, entregándonos unos protocolos sobre cómo actuar ante los oyentes literarios y cultos que nos escuchan con las orejas tiesas, como setter irlandeses. Evidentemente mi hermano y yo arrojamos a una papelera los protocolos – no pensando que serían los de los siete sabios de Sión, el mezquino libelo contra el judaísmo- que Ramón Herar Cuervo pretendía como pedagogía para el tertuliano indisciplinado que se ríe de sí mismo y va a divertirse antes, durante y después de la programazao. Herar Cuervo intentó utilizarnos de conejillos de indias en su programa de acendrado rigor -estaba dando un disimulado golpe de estado para usurpar al Magnate su programazao de perfiles ácratas rebeldes con repuntes líricos- conforme a concepciones pautistas, tayloristas, estajonovistas, jesuíticas. El típico programa que exudaría moral y rigor paracientífico en la igualación literaria que nivela por arriba como si tal cosa, y a su resultas poder hacer mucho amigos.

No conforme con esto publicó dos post en su blog chamuscado contra mi hermano, como un billarista, que me diera en el recorrido a mí. Le respondí con unos 15.000 caracteres de prosa de infantería y marrullera.
Le llamé a mi hermano “nos ha afrentado Ramón Herar Cuervo, y dejamos la radio y pedimos un martes para poder actuar nosotros muy al margen de literaturas y bobadas afines”. Mi hermano que cultiva como atributo de recámara el desprecio, se me puso monjil.”No nos ha vilipendiado, el día que eso ocurra nos vamos”.
Debo reconocer que a mí no me desagrada  la guerra en general y mucho menos las que siento con toda intensidad debo desencadenar, ya que mi furia, encono, pulsión tam tam es un Orinoco que busca el océano con ímpetu agónico.
Lo mismo que cuando a raíz del incidente en el bar de la ignominia, le saque al Magnate de mis links con Ramón Herar Cuervo no he podido pugilizar. Imposible, sonríen, filosofan y te quitan toda la importancia haciéndore creer que el extremismo no es más que subjetividad. Es canario y un canario es alguien con el que es imposible enemistarte, lo que deforma el equilibrio y la organización psíquica personal, de genética y antropología montaraz, muy airada expresión y torva mirada.
Después de la programazao de ayer nos fuimos de tragos por la zona cosmopolita de Tijuana, en el lado opuesto al bar de la ignominia.

lunes, enero 03, 2011

A cuenta del nuevo año y la programazao

José Rivero Vivas es merecedor de respeto, y de hecho se le profesa, porque es un gran escritor intuido.
El jueves celebramos en la Casa Elder un entrañable acto de homenaje a José Rivero Vivas. Creo que supe defender con argumentos la obra de este gran literato. Luego en el ágape que tuvimos, pude sentarme al final un rato a hablar con él y hablamos, yo más que él.
Rivero Vivas no sólo es un enorme escritor, probablemente el autor canario más singular y denso, sino que es la gran contra imagen del pequeñito mundo literario, la auténtica réplica al conjunto de valores y concepciones vigentes. Gracias a él podemos observar los contrastes con la centralidad del canon actual y establecer sus características plenamente deudoras de la época, frente a la cual no hay crítica ni espíritu revisorio que valga.


En ese pequeñito mundillo reina la conveniente, salvadora y benéfica horizontalidad: todos igual de grandes. No es ninguna bromita, tampoco es una histriónica y torpe carencia de humildad y juicio no ya estético sino racional. ¡Qué haríamos sin la horizontalidad y la diversidad, sin el derecho a la ilusión absoluta más cómoda y consentida! Estas bromas, gracias a la época en que vivimos, se presentan como verdad, algo que no ocurría antes, pero ahora todo es posible. En la república de las letras iguales algunos sacan un rendimiento que asombra por su infinito descaro ¿o es que los iguales, los relativistas han abolido el juego de las apariencias, la banalidad, la mediocridad, la pequeñez disimulada por el autobombo, los ejercicios fallidos o prosaicos, la afectación, egolatría, simulacro, insuficiencia, carencias, futilidad…? ¿Porqué se prestarán tanta atención a sí mismos, sin ruborizarse, acaso la literatura son ellos con el pecho hinchado (y no su tal vez humilde realidad, ay, los igualitaristas que listos nos salen)? Claro que se puede hablar de una literatura amateur, que es un escalón digno, pero con exquisita humildad, con un mínimo de inteligencia y siempre muy de paso, con cierto sonrojo real o al menos aparentado. Hay que respetar a la literatura, no banalizarla. La literatura tampoco son los suplementos culturales, los comentarios leídos, tantas veces anecdóticos ni los autores más vendidos o avalados por editoriales de prestigio. Ni la moda, ni la gran difusión. Son muy fácilmente reconocibles esos puntos de vista y aún más determinadas anécdotas y lugares comunes. Se pueden mantener charlas de café sobre esa literatura de fácil acceso, como se pueden hacer talleres de radiofonía, pero sabiendo lo que ambas son. Con modestia e inteligencia, sin pretender que la audiencia aburrida cronometre esos comentarios tan sencillos y asequibles, tomándolos como lecciones novedosas, profundas y originales de literatura o cultura, aunque pavorosamente ausentes de ingenio, gracia, ironía, broma, burla, brillantez, colorido, originalidad, sino dichas con mucha solemnidad, rigidez en la auto escucha, énfasis y seriedad, fórmulas que cubren mensajes o contenidos demasiado gráciles y difíciles de recordar cinco minutos después de dichos.
Hay que pensar que podría haber en la república de las letras de los iguales, catedráticos o grandes escritores que tendrían mucho más que decir, incluso a los que habría que pagar para que lo hicieran, y es seguro que no hablarían de ellos con tanta falta de rubor. Los hábiles estrategas del relativismo les cuesta aceptar la Cultura y el conocimiento, aunque pasan de largo de  egolatría y autismo espectaculares, para hacerse hábilmente Pueblo frente a  Cultura (en mayúsculas, enemiga del Pueblo).
¿Tan difícil es encontrar el propio espacio, el justo tiempo de uno, la expresión de su idea? Pero nuestros igualitaristas, en su autosatisfacción de horizontalidad, no improvisan su propio lugar, el momento para su palabra y su idea, sino que este escalafón también imbuido por el star system, compite por la audiencia, reclama para sí toda su importancia de escritor, ya que tiene grandes opiniones, fantásticas ideas, cosas muy valiosas que decir para lo que precisan el mayor tiempo posible. No se sublevan por el tiempo que necesitan para concluir un argumento o una idea (u opinión de gusto, sutil como una iluminación, sugestiva como los perfumes más embriagadores, crítica como la paradoja mas inquisitiva) sino por el tiempo propio que deben tener, porque evidentemente todo lo que vayan a decir en ese gran tiempo que se les debe, lo llenarán de cosas de verdadera sustancia.
Esta concepción star system y funcionarial a la vez, es consecuencia lógica del relativista: los escritores diversos e iguales, todos tan grandes como los más grandes, ya no dependen de la mecánica o lógica del diálogo intersubjetivo, de que las conversaciones fluyan y fluctúen, se escuchen algunas argumentos más que otros, que unos estén mejor trenzados o sean en un momento dado  más originales o tengan chispa, brillo e ingenio (no es  asunto menor éste  precisamente, no), se persuada y razone hoy con más acierto o inspiración que ayer, eso ya se acabó. Su caché se mide por tiempo, tiempo a la persona, tiempo ad honorem, tiempo previo, tiempo ajeno a la dinámica natural e imprevisible del diálogo intersubjetivo, tiempo de político importante. Ese es el nuevo tiempo de la altísima jerarquía de la igualdad: a la nueva nobleza le es debido máximo respeto previo y audiencia. La nueva nobleza nada tiene que ganarse ni disputar, porque le viene ya dado, y lo exige.  La lucha por el tiempo, acumular el máximo de tiempo hablando de uno con fervor narcisista y religioso -creo que como nunca, hace poco, antes escuché-, o refutando con todo vigor y viva voz ideas que ni se han pronunciado, la apoteosis de los lugares comunes, los estereotipos, la voz del ras de la calle más vocinglera y pedestre. Los iguales han devenido en nobleza, con estatus y derechos previos que otorgan el rango y abolengo. La comunicación no puede ser espontánea jamás, sino compartimentada y reglada.
Jürgen Habermas hablaba de la comunidad de los hablantes y de los consensos intersubjetivos que se alcanzaban con la argumentación. Que es lo más extraño e incompatible a "porqué tu opinión va ser mejor que la mía”. Esa frase de instituto y de billares, que da escalofrios por su enorme profundidad e infinitas posibilidades racionales,  logra el habílisimo resultado del uno a uno, no hay de que hablar, todo dicho. Dinamita contra la palabra y la razón. Y contra el esfuerzo sobre todo. La enorme inteligencia de la interposición de ¡un principio GOOOL! ¡Oh, nos chupamos el dedo!  Decir aquella frase de la igualdad de principio y de final, es situarte al margen por completo de los procedimientos racionales de argumentación. Habermas aún decía más, y era que en los procedimientos intersubjetivos de debate racional, la única coacción tolerable era la del MEJOR argumento.
Vuelvo a lo de antes ¡Era tan importante el tiempo, y tan sublime su empleo! El honor recabado como tiempo previo, tiempo a priori  susceptible de ser preservado por el igualitarista relativista que se mueve muy bien en el terreno blando y retórico de los principios que  administra con especial legitimidad, en los grandes principios abstractos –capaz de decir cosas de mucho soporte y agilidad: como que el principio de igualdad es muy bello y democrático-, se ve de súbito entorpecido, porque alguien parece que tiene sentido del humor e incluso brillo. Jodido y más jodido. En ese ambiente, una bomba. Aquí y ahora al igualitarista le falta la muletilla del principio, que tanto rango le da. Debe haber una igualdad de humor, piensa. Pero algo está diciendo que el principio igualdad de humor no puede ser respetado. Que como hay unos con humor hay otros con ninguno, diría uno ajeno a los igualitaristas.
Moverse por los principios es lo que tiene en común estas dos figuras de los relativistas/igualitaristas, de ellos no se puede (ni interesa) descender, luego tienen el empate de los billares asegurado. El esquema de la inteligencia de la pugna de principios, ese ras tan inteligente disuelve cualquier posibilidad de argumentación, porque remite a sí mismo: eso será para tí. Se acabó todo. Son tan listos que ganan antes de empezar. Descaro frente a esfuerzo, acervo, argumentación, capacidad...
Entonces para restablecer el principio “de porqué no voy a tener un gusto diverso y un principio de igualdad”, se ven precisados a fulminar el principio del humor, pero no el principio de tomarme tan en serio a mí mismo como si fuera 500 veces catedrático con 8 Nobeles en literatura. A los del humor, que ven que no hay un principio del administrador que oriente a los otros, se ríen ahora mucho más. Los administradores de la republica de las letras iguales y las voces iguales, no encuentran la validez del principio del humor igual, y es entonces cuando acusan mucha mayor solemnidad y afectación, con pujos administrativistas muy rigurosos. Se ponen legisladores de la igualdad, planificando el programa con esmeros muy normativistas y de gran control, de óptima administración y admirable conducción radiofónica –se toman también muy en serio- y, muy rigurosos, eliminan el humor de raíz para restablecer el principio de la igualdad con tono verdaderamente mojigato y moralizador.
No en vano el humor, la burla, la incorrección es el mayor enemigo de la egolatría, la infatuación, la solemnidad, la afectación, los derechos exigidos como muy debidos, la reglamentación previa que asegure la plenitud de dignidad de la idea propia/tiempo de resplandor -en realidad es más tiempo/vuesa merced que idea-, la importancia dada a sí mismo y a su presencia no sometida a contingencias. En el pequeñín mundo en el que siempre se está inflando el globo, hasta molesta la cultura, y salen tics fascistas, con la legitimidad fascista de libro, de que en el pueblo y lo popular está el canon y la autoridad, que evidentemente ¡faltaría más! ellos representan. Ese “anti elitismo” fascista por el que la impotencia se hace pueblo e igualdad al mismo precio. El Pueblo es la gran trinchera de la igualdad, a pesar de la nobleza adquirida de sus titulares. 
Si supieran un poquito de fascismo sabrían que éste surge siempre del núcleo esencial de lo popular, que es nutriente y legitimidad ya que el Pueblo es la autoridad competente.

En el programa de La Puerta solamente he aprendido algo de Wagner, Goethe, Thomas Mann, Ortega y Gasset -¡de que cojones de literatura dirán que hablan!- y he oído alguna idea inteligente como cuando se decía de la preexistencia de las cualidades en las cosas. Algo increíble, alucinante e imposible en el tono habitual de la nueva nobleza de la igualdad. Entre ditirambos y églogas enormes a yos voladores. Resulta que al que habla de la literatura universal con verdadero interés, mucho brillo y conocimiento, le han invitado a dar una conferencia sobre Wagner a la facultad de filosofía (no por el programa, que sepa). En cualquier mundo soleado y abierto sería un tertuliano de algún prestigio, sin contar la cantidad de gente que ha dicho que es una maravilla oírle. Ni que fuera una sombra. No me entero de lo que puede estar pasando, la verdad, si todas las opiniones son diversamente diversas y válidas incluso sublimes y no digamos divertidas.
Ya que hay una interrupción clara en la línea de la horizontalidad, es decir hay horizontales aisladas entre sí, por supuesto en el horizonte, se debería empezar haciendo tertulias diferentes. Esta es nuestra propuesta. Con distintos intervinientes. Unos días unos y otros días otros, o si no la horizontal aislada va a pedir la cuenta mucho más pronto que tarde. En este tipo de debates, de los que yo siempre habría estado ajeno y muy lejos de donde pudieran siquiera plantearse, no voy a volver a entrar. A ver si es posible estudiar esta propuesta.