Tindaya y Chillida, patrimonio memorial de
Canarias
Fernando Castro Borrego
ÍNDICE
Propósito
CAPÍTULO I
Un deslinde necesario: la obra por sí misma y las
vicisitudes ajenas
El arte naufraga ante las encrespadas olas del desorden
político administrativo y embates ecologistas
La vida
anónima e irrelevante de la montaña de
Tindaya, pese a su explotación industrial
La elección y proyecto de Tindaya
Un entusiasmo que
pronto se reveló infundado
La cancelación de Tindaya y Chillida
La compatibilidad del monumento con los valores
paisajísticos y arqueológicos
El "vaciado de la montaña" (0,3%), un sintagma de éxito
para alumbrar una montaña monstruosa
El frente ecologista conservacionista y popular
El gran desafío tecnológico en el arte, que siempre lo
fue
CAPÍTULO II (Prensa)
EL mamotreto y Tindaya
Tindaya: invento y fracaso de Chillida
CAPÍTULO III (Ensayos)
Tindaya, de nuevo axis mundi
Tindaya, la montaña sagrada: cripta y útero
Propósito
Frente al derrumbe del proyecto de Tindaya, aún nos quedaría permitido dar juego a reflexiones sobre su consumación virtual, con los efectos estéticos, artísticos, antropológicos buscados, movernos pues con intenciones contra factuales, y la oportunidad de dar cancha a algo tan en boga como los hechos alternativos, o buscar apoyo en los delirios de la ucronía, que igual es la forma de poder llegar al corazón del proyecto. Tindaya constituía un gran hito de mil vertientes, incluida la tecnológica con relación al arte, que no las meras técnicas de las excavaciones mineras en su base, muy anteriores. Pero se ha visto que, finalmente, también ha resultado una gran ficción. En base a todos estos factores no podemos dar por concluido Tindaya, porque Tindaya sigue viva en la historia malograda de Canarias en relación con el arte más ambicioso y a su muy presumible logro de ser cumbre en las referencias artísticas de vanguardia más potentes del mundo. Queremos mantener viva la especulación metafísica y estética que ya formulamos (y recogemos aquí), anticipándonos a la realización del proyecto de Tindaya. De igual forma que las formulamos antes de que tuviera presumible vida ...

No hay comentarios:
Publicar un comentario