
Ha tardado dos días en escribir esta pieza (sin insultos, no cree ser ahora el momento), pero es un esfuerzo recompensado como se puede ver. En el texto directo que se acompaña -las cartas las hace entre atriles con libros de consultas, que luego adjunta- me dice que he quedado "rotito" en esta lucha que él ahora quiere dar por conclusa, cuando ha quedado despojado de su cobardísimo anonimato. De concluido por tanto nada, amigo. Las mayúsculas que jalonan la carta de Liber son mías.
ÚLTIMA EPÍSTOLA A JOSEMARÍ LIZUNDIA
Hermano Lizun:
Tu victimismo entra por méritos propios en el grado de lo ridículo. Es sabido que alguien colocado en una situación límite suele sacar a la superficie lo peor de su persona.Parece que tú te encuentras en tal tesitura, aunque no ha sido esa mi intención, pues en ningún momento he pretendido que desnudaras públicamente las miserias de tu pobre alma (animula, vagula, blandula, que diría el postclásico), hasta el punto en que lo estás haciendo estos días en tus sucesivas entradas en ese malhadado blog. Te creías un 007 con licencia para matar cuando en realidad sólo eres un mal cruce entre Mortadelo y Pepe Gotera. Haber contribuido a demostrártelo te ha sentado fatal. Lo siento.Junto a tu máscara de frivolidad snob y petulante que sueles confundir con una incierta elegancia espiritual, ha caído también tu sentido ético (¡horror, ya salió la palabreja!) más elemental, el que nunca se debe perder, pues va plenamente imbricado en la intimidad de la persona. Así, no dudas en exagerar hasta más allá de la caricatura mis reconvenciones, en desviarlas con malévolos juicios de intenciones (tal tu matraquilla con el envío de mi primer escrito a tu lugar de trabajo) en amenazarme con males que no te atreves a nominar e incluso en mentir descaradamente sobre el contenido de mis escritos.
Dices textualmente: “Observo que recién entra mucha gente en el blog y que no están obligadas a creerme lo de los insultos, de acuerdo. Los puedo reproducir…” Eso, atrévete a reproducirlos, especialmente los textos titulados “Sobre provocaciones, elegancias y gritos de rigor” (acerca de tu complacencia con la política genocida del Estado de Israel); “De la melancolía como enfermedad a la melancolía como pasión” (en respuesta a tu burla de las ideas y las actitudes republicanas); “Sermón de la gilipollez” (sobre el mismo tema que el anterior), y “Penitencíate” (sobre tu última deriva llorona y victimista”). VÉASE COMO COMPENDIA SU OBRA DE INSULTOS Y CÓMO ESTIMA SUS TRABAJOS. ¡HAY QUE DARLOS SALIDA! Reprodúcelos si tienes valor para mirarte en ese espejo y admitir así el pozo de miseria moral en el que estás hundido. Reprodúcelos para que tus lectores, esos que, según tú, te aplauden con fervor, puedan tener cabal idea del alcance de nuestro desencuentro. ¿QUÉ DESENCUENTRO, COBARDE? ¿CON ANÓNIMOS? Pero se trata sólo de un recurso retórico, sé perfectamente que, a pesar de tus bravatas (casi todo en ti es bravata) no vas a reproducir nada. Te basta con tener la patente de corso de tu blog, para vilipendiar, insultar, mentir y burlarte de todo aquello que en tu enfermizo e impostado reaccionarismo, consideras digno de tus críticas injustas y prepotentes. Unas críticas que a juzgar por los comentarios que aparecen al pie de ellas, son acogidas por escasísimas personas. Así, en tus últimas cuatro entregas sólo diez lectores/as se han sentido motivados: ocho en la primera, cero en la segunda y tercera y dos en la cuarta. TE VAS A GANAR OTRA QUERELLA/O POR ESPIONAJE¡Todo un exitazo! Y si vamos a algunas de las antiguas, vemos que, por ejemplo, en las tituladas “niños muertos en Gaza” y “Hamas y su sistema de protección civil” (las dos de enero de este año), los comentarios han obtenido también la cifra record de cero.INSISTIENDO EN QUE ME ESPIAS, LUMINARIA: QUE ERA YO MORTADELO Y PEPE GOTERA El esfuerzo inútil produce melancolía, empiezo a comprenderte, hermano.
Alégrate, no obstante, pues esta es mi última dedicación a tu persona. Por una cuestión de vergüenza ajena (incluso de lo que podríamos denominar “vergüenza de especie”) me resulta tan penoso el espectáculo que estás dando, que hasta tengo remordimientos. Empecé este intercambio epistolar hace casi un año como una especie de juego: tú decías algunas cancaburradas más notables que las habituales y yo trataba de propinarte algún que otro pescozón dialéctico, sin pasar de ahí. Pero la situación ha degenerado. ¿POR QUÉ? ¿CUÁL SERÁ EL MOTIVO? En la fina epidermis de tu amor propio se ha abierto una fisura más grande que el barranco de Santos y no quiero seguir contribuyendo a la hemorragia aspaventosa e incontenible que te produce tan gran herida. Así que he decidido retirarme a la paz conventual (pax multa in cella, sed foris plurima bella, hermano). Visto que es imposible tu redención por medios humanos, encomiendo tu persona a la infinita paciencia de la Divina Providencia. Que Ella te valga, pese a todo.
Fray Liberto







