Me entregué enardecido a mi libro de Israel/Palestina y Marruecos, había de replicar, una y mil veces. Y como Habermas aplicar la coacción del mejor argumento racional al fanatismo armado, victimismo martir, sarpullidos emocionales, la irresponsabilidad absoluta más clamarosa de los ungidos de inocencia divina y extrema irracionalidad, La función cognitiva (saber de lo que hablas) es esencial, previa, fundamental, solo luego viene la argumentación que debe ser persuasiva y racional, trenzada y coherente, poderosa. No hay ni que llegar al pensamiento personal al sesgo que imprimas a tus análisis. Entre tanto este libro había de esperar, lo que me descubre que pese a a todas mis lejanías era un vasco solo de mi propia vida. Aquellas generaciones e ideas más o menos compartidas desaparecieron, pero mi sentido vasco ha sido bastante particular y ahondado.
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