jueves, septiembre 08, 2016

No solo USO-CANARIAS viola los derechos de sus trabajadores


LA FALTA DE VERGÜENZA DE USO CANARIAS Y SINDICATOS


De vez en cuando nos llegan noticias de la ruindad sindical. Dos ejemplos más
http://www.20minutos.es/noticia/2831388/0/sentencia-condena-comisiones-obreras-ccoo-despido-mujer-pidio-reduccion-jornada-maternidad-guadalajara/

Les hemos  ganado un pleito por rescisión  de contrato por falta de ocupación efectiva, en la Sala de lo Social de Tribunal Superior de Justicia de Canarias. Me han de cotizar más de 30 años de Seguridad Social y abonarme algunos miles de euros.
Demasiada inteligencia y responsabilidad  demostradas,  espero que las lumbreras actualicen sus hipotecas que les permitían los sueldos que se asignaban, para hacer frente a sus responsabilidades (ahora, de verdad, por fin), por poco más que aire y teatralidad en pequeños  trámites, con  irrelevancia en los resultados, de los que jamás se responde. No hay que responder, es solo juego. Partidas en las que ni se gana ni se  pierde.Los sindicatos viven de un mero "hacer" o "no hacer", perfectamente reversibles y solapables, en reuniones de cotorras.
Cómo será de amorfo y estéril el campo sindical que un sindicato pequeñito como USO, puede vivir década tras década siendo un pequeño apéndice del entramado sin ninguna finalidad propia, sin objetivos estratégicos ni programas, sin propuestas, metas, fines reales, funcionales,  sin nada que ofrecer, salvo el consabido humo, mantenido por el contribuyente gracias a los poderes donados hace 40 años por la Constitución. Es tal la futilidad que, no ya empresas, asociaciones o demás, sino partidos políticos no podrían sobrevivir por inercias de marginalidad, de irrelevancia, durante medio siglo. Lo que demuestra que da igual estar que no estar. En un  mundo de realidades y responsabilidad eso equivaldría  a "hemos fracasado", "no conseguimos nada", "qué interés  hay en seguir en el fondo opaco de la penumbra".

Mi libro no aborda desafueros, ruindades otras que las infligidas, abusos y el descrédito objetivo que sufren. El número mayor de afiliados son los ex-afiliados, que fueron los que se marcharon (y marchan)  hartos. Estos son sus mejores propagandistas, sacando  la piel a tiras.
Mi libro no recoge noticias como estas sino que hace análisis críticos e históricos de ese mundo periclitado, que se extingue fuera del nicho sistémico que lo hizo nacer.
Los sindicatos no tienen programas  ni para la sociedad ni para cada empresa (o combatividad emocional o apaños, eso sí, todo rimbombante), no tienen nada que cumplir  o incumplir -lo que explica que el pequeño sindicato  sobreviva como si no pasara nada, dando  exactamente igual lo que diga o haga o no diga y no haga. Tampoco  tienen un solo objetivo que alcanzar de nada. Por lo que  no es posible, lógicamente, la responsabilidad ni objetiva ni subjetiva. Ahora sí. Podemos imaginar la preparación, capacidad, valía de los burócratas  enquistados,  que jamás encontrarían  trabajo en el ámbito privado sujeto a realidades, y no a ficciones, y referencias bobas y estériles a la "solidaridad" y  "la lucha". Un mundo de palabrería huera en el que además jamás han estado  implicados de verdad. Eso para empezar. Fantasmagorías, humo, afectación, una burbuja que no se expande jamás fuera de ella, saben que igual ni  se les ve y que el pequeño juego no vale nada. 
Mi libro es el único que aborda el sindicalismo en términos ensayísticos además de testimoniales.





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