miércoles, mayo 17, 2017

Espy, abogada también americana

Espy frente a su casa
Espy recibiendo el diploma de excelencia el día anterior de la graduación. Espy en lugar de llevar el birrete llevó  una corona de flores y una pluma. Anda con activistas indios, a los que concí.
La falta de tiempo nos impide crónicas cronificadas

viernes, mayo 12, 2017

1ª incursión en México

San Diego
Acabamos de entrar en Arizona, como se puede leer  el cartel hace un llamado a que si se ve a un conductor bebido que se llame a un teléfono. 
fer y yo no colaboraríamos
nuestra incursión en VIVA MÉXICO CABRONES, se ha producido por YUMA (a 30 millas). Se trata de San Luis del Colorado. este parque es la zona noble, escasa, contrasta 

es el bar restaurante más respetable . mexican food, de san luis de Colorado
unas amistades contingentes


a frontera, México no te pide nada, les resulta inverosímil. cruzamos en el atardecer mas bello de mi vida en el valle de yuma. De regreso en  la frontera yankee, solos y enseñando el pasaporte pasamos.
Yuma, sobre el río Colorado en una misión franciscana y un puesto  de la policía de los quechuan o yuma. En ese altozano tienen su propia policía con sus coches, servicios sociales y de salud y acogida.
No más abajo tienen un casino, que les dan a los restos de las tribus indias, compensaciones ad aeternum, que les convierte en ciudadanos pasivos de primerísima. La historia, el destino el fatum puede ser algo casi revocable y si no del todo sí en el tiempo, que se dispone perenne o eterno. En el casino están terminantemente prohibidas las armas, dentro fuman y beben , muchos son indios.
en ese cartel de la frontera reza así
PROHIBIDO EL AMBULANTAJE:
                                                    LIMOSNEROS
                                                    LIMPIAVIDRIOS
                                                    PROPAGANDA, PERSONAS                                                         OCIOSAS. ETC
                                                   Evite sanciones
                                                                 ZONA FEDERAL

regresando a nuestro país vinculativo. es tanto el español que se oye que sin querer te enriqueces
Ahora mismo escribo de un motel en Yuma (Arizona), un lugar muy placentero como la tarde de ayer en estas llanuras inabarcables, cuya infinitud interrumpen montañas distantes a decenas de kilómetros, todo lo que el ojo humano alcanza ver muy elevado en la lejanía, en algunas zonas la infinitud no conoce la acotación. Llanuras cultivadas y entretenidas, a un lado  la vega del río Colorado, un trozo de las orillas del Misissippi  y Tom Sawyer, un paisaje dulce y de la infancia, ameno y acogedor envuelto por un calor acariciador.  EE.UU. no puede resultar más potente, y desarrollado, hiperorganizado con un claro estilo de vida, que casualmente es el que nos van donando desde decenas y decenas de años en todas las facetas posibles, receptor masivo de todas las razas. Las carreteras, los gigantescos camiones limpísimos, los grandes coches, las grandiosas infraestructuras públicas,  la sensación constante  de la gran actividad que se desarrolla, de pujanza, trabajo, iniciativa.  Arizona  en puntos recuerda al desierto de Negucv que los judíos lo han hecho cultivable, la agricultura se presiente como una actividad  rentable, como reto y oportunidad, del individuo y la sociedad, no parecen  esperar que algún gobierno les de el sueldo. es todo lo contrario lo que se percibe.

miércoles, mayo 10, 2017

Noche en Los Ángeles, foto en San Diego

















El aeropuerto de Oslo un domingo resulta amable, parece que nunca existieron los domingos con carrusel deportivo, con aquel asco de  vida y del fútbol, y luce el sol. El aeropuerto  te da una semblanza de los noruegos y del país, parte de los suelos son de madera como muchos arcos enormes,  no se ven noruegas a las que piropear y gente muy adecentada por el PIB, la visión aérea de los fiordos, el manto verde, y el de nieve, el fraccionamiento de la costa en islotes, es interesante, se ven las hendiduras de los  fiordos, piensas que bien se ven desde aquí arriba sin la claustrofobia de estar en las simas de agua bajo acantilados de árboles y roca. Hemos dejado divisas  al tesoro noruego, más de 100 dólares, las cañas de cerveza eran de a 10.
Sobrevolamos Islandia y ya de noche Groenlandia, hay una luz tenue de resplandor difuso, pienso si es el sol polar  hasta que me digo ha de ser la luna. Fer piensa lo mismo sobre  el tipo de hombres que pobló esta tierra, como fueron capaces de afrontar aquellas travesías a ninguna parte, de más que dudoso regreso, su ambición, coraje, valor los hacen imposibles imaginar conocido nuestro mundo. Groenlandia ofrece una visión ultraterrenal de  espacios  inquietantes, refractarios a cualquier signo de vida, parece que sobre la superficie de hielo se hubieran precipitado  piedras como montañas, que desde el avión tienen esa forma. Las distancias entre Terranova, la Península de Labrador el  mar  de Hudson en Canadá nos parece interminables. Entramos en EE.UU. por Dakota del norte y ya en diagonal a Los Ángeles.
La salida del aeropuerto por su bullicio casi parece el mercado central  de pescado de Tokio. Tenemos que coger un bus para alquilar el  coche por las terminales del aeropuerto. Hemos salido de casa hace más de 24 horas. Casi 6 a Oslo y 11 a LA. La belleza de las luces de los Ángeles desde el aire nunca podrán ser olvidadas, cuadriculas perfectas, luces de árbol de navidad esparcidas  en su interior, homogéneas, ríos serpenteantes de luces de 
coches. Abajo el dragón está despierto. Cogemos el coche, vamos a un barrio infernal, lleno de descampados y sombras, nuestro motel  tiene en la entrada coches buenos e infames como dejados así, mal aparcados, por un exigente sentido de la colectividad, el vestíbulo es sucio, de muebles amarillos, la suciedad invade las mucosidades. 
En el mostrador hay dos negras hostiles, tras el vestíbulo, ya fuera, hay como un patio donde se alineas las habitaciones  y un bar con forma de choza tropical modalidad lumpen  proletariat, me acerco. No hay nadie pero dos negros beben, les pregunto para beber, y se me presentan muy vacilones. Me corrigen porque yo le llamo a uno de ellos BRET, ellos me conminan a  que pronuncie Bred, lo hago y le doy la mano con una inclinación de cabeza que me enseñaron en el Colegio alemán, a ver si les gusto. Me dicen que ya no sirven y que el camarero es el único blanco, que no sé qué hace fuera, no va a servir, que los negros no le consideran -los últimos años viviendo entre enemigos de clase y ahora descubro los enemigos raciales-. Solo hay negros y algún mulato, ni asiáticos ni chicanos,  llevan pantalones cortos como de balón cesto y viseras, capuchas. Hay putas negras muy putas y alguna jovencita blanca muy perdida. Algún coche de afuera ha de costar más que los que han ganado ellos en toda la vida, otra puta negra sale de un coche suntuoso, en e patio de las habitaciones hay charcos navegables que se ve que no molestan a nadie, son charcos sin lluvia. Las negras de la recepción dan las llaves, sin indicar las habitaciones, tienes que pasar por la laguna del patio.
Le digo a la expedición: está noche aquí no vamos a poder dormir por las balaseras. Serían  muy estúpidos  que a los únicos portadores de maletas y trajes nos permitieran irnos sin robarnos. Equivaldría cargarnos todos los minuciosos estudios y estadísticas de policía, sicológos, trabajadores sociales. No somos tan importantes como para arruinar las casuísticas de fiscales y sociólogos. yo me voy, aviso. Rosita que ella también. Que devuelvan el dinero, estáis locos como nos van a devolver sino lo que harán es robarnos. Pues lo devuelven.   devuelven, si nos vamos por los negros.
Seguimos la calle con más descampados y sombras siniestras, y aviones  aproximándose a las pistas a pocos metros. El siguiente motel es normal. No hay congregados. Voy a irme a tomar una cerveza, en una esquina dos coches de policía han parado alguien, veo luces lejos, no me atrevo a ir solo, he caído en la cuenta que es el sur, donde no se debe ir.  Salimos, ya ni tienes sueño. Le pregunto a un negro que parece esperar a uno de los escasos autobuses si en la gasolinera y el MC hay alcohol, me mira con mala cara y me hace un gesto que sí, que luego resulta que no, vamos a la gasolinera, hay tres negros marginales. Damos la vuelta que ni nos sirven, sí  si vamos en coche, lo hacemos, pero tampoco. Un encapuchado se nos ofrece a dirigir a un almacén. Yo no voy, es imposible que no nos roben salvo que estos barrios dantescos carezcan de toda personalidad, y gasten toda su energía en negar la estadística. Seguro que odian a la policía pero no a ese punto de invalidar todo sus estudios. Vuelvo al motel, las calles son anchísimas. Cuando voy a cruzar vienen dos coches deportivos haciendo una carrera, se saltan el cruce. Más policía, dos coches han parado a otro, de repente pasa uno con un rueda en llanta y chispas que mete más ruido que los aviones, pero le omiten, fer enseguida empezó a hacer las primeras pirlas. Giros de 180 grados en la misma calle y ayer tomó cerveza en San Diego y condujo. Yo conduje de LA, entrando en zonas costeras hasta San diego. Dicen que voy muy rápido, pero se conduce rápido. Te pueden adelantar por la izquierda y por la derecha, luego es divertido y seguro conducir, es otra mentalidad.


sábado, mayo 06, 2017

Ya estamos en la cuenta atrás. Countdown, lets go

Ya estamos muy  en la cuenta atrás, y sin duda nuestro viaje ha suscitado cierta expectativa en esa reducida minoría de amigos que nos sigue. Incluso se han dirigido a nosotros, lo que significa dos cosas: A) que nuestro viaje aún conserva el viejo  significado de los viajes con componente de aventura, y B) que la tripulación ofrece bastante juego. Según Belén el único elemento de estabilidad lo aporta  XY, mientras Rosita, Fer y yo no somos  fiables y sí proclives a lo desmedido.
Ayer a la tarde hablé con  Fer, y Rosita no había llegado –cuanto más tarde llegue más habrá bebido-; los viernes salen del trabajo y se ponen a beber cervezas y terminan con gintonic, por tanto es seguro que se encontrara algo bebida. Ella sería más rigurosa en su descripción.
Al mediodía quedé con mi hermano, y apareció mi amigo y paisano Gotzon con un perro muy bonito. Tienen una casa en La Orotawa del s XVII, en torno a la cual no se ha construido. Unos abogados de un banco fueron a conminarle por algo que le querían expropiar. Nos dijo: abogados como vosotros. Le contesto: ya te he dicho antes  que yo ya  no lo soy,  y que  lo fui, como fui soldado en la mili. Exactamente igual. Gotzon les dijo a Srs Advocats que él era de Bilbao y que se  lo iba a poner  muy  difícil.
-¿Les dijiste así por la cara que eras de Bilbao?
-Pues claro.
- Yo también lo suelo decir, ¿pero sirvió de algo?
-No sé, pero todo sigue como estaba
Me llama Rosana de la Feria de Sevilla por faralaes, me escribe Teo-teodorakis un correo carta para que vaya a Cádiz tras el viaje para contarlo, nuestra exvecina Cristina, graciosa, al tanto del viaje, lleva toda la vida siguiéndome en el blog, y manda recuerdos hasta  para Espy (de cuyo acto mandaremos un vi-de-o, vamos ya  a empezar a  hablar como los mexican). Me dice XY que han entrado en el blog Pedro y Belén, pero al parecer han debido mandarlo a otro blog. Belén que soy muy gracioso (observaciones que no consiguen derrumbarme) y Cristina se parte de risa, como mi hermano.
Ayer hubo un montón de bajas en la cita macaritana del Oliver, pero conocí a un personaje estelar. Una línea fluorescente de destello continuado: hijo de prohombre con nombre de calle en vida en Las Américas, que no es donde más merecía, neuropsicólogo, cuatro cursos de ingeniero de caminos, licenciado en la Complu en filosofía pura, políglota, muy culto y filósofo, hedonista con su puros Partagás, y muy divertido. Mucho sentido del humor, socio también del Oliver y superpijo de aspecto y complementos. Llevaba una camisa blanca de las que irradian pureza por su buen tejido,  como las de los americanos,  (las que llevan Harrison Ford y Michael Douglas) y con la delicadeza y distinción de tener sus iniciales bordadas,  cinturón Puerta de Hierro o Marbella, y así todo, pero en lugar de marcas habla de Hegel, Nieztsche… y al parecer atiende algo el patrimonio que le atenaza y menoscaba su pensamiento, formado en París en neuropsicología.
-          No te molestes: pero nunca he conocido a alguien tan pijo que sea tan filósofo, ¿por dónde andas, quienes son tus amigos, tienes una novia de 1,80…? 
     Lleva una funda de portátil verde crudo de dónde saca muchos utensilios: puros, una Montblanc… Le pregunto ¿me dejas ver lo que llevas dentro? Los makarios que están imbuidos del respeto a los derechos humanos, personales, y patrimoniales se asustan, pero el filósofo de caminos, me contesta no, no, mira. Y me enseña el contenido.
Estamos nerviosos. Ya cada vez que pienso en  las autopistas de 18 carriles de Los Ángeles, en el cansancio, el saber si dormiré o no, y que todo el recorrido con largas distancias lo tenemos que hacer nosotros, lo que es muy distinto a los viajes en avión directo, solo me dan ganas de llevar ya en el oeste americano al menos 24 horas y ver de qué va todo aquello. Sigo sin leer nada sobre allí y ni siquiera he hojeado las guías que compré. He comprado ese libro de la Conquista del oeste que parece hiper interesante, lo cogió XY y parecía que le había cogido de una pierna  el libro como si fuera un perro y no le soltaba.
Toda la semana pensando –mi gran cuestión- qué libros voy a llevar y sigo sin saber cuáles, y ya quedan pocas horas.
Bueno la siguiente irrupción/comparecencia será desde los United States of America. No sé cuándo será, ni desde dónde.   


jueves, mayo 04, 2017

Breaking News, target: LA

Me dice E.: aunque lo sabrás, me  han dicho el Sr Lucas y María (amigos españoles en Washington) que te diga que si os para la policía no salgáis del coche. Le mando después este chiste: pero que si salimos echemos a correr. Creo que es gracioso.
En Oslo tenemos que estar 4 horas. Yo propongo ir a la City, que resulta estar a 50 km far-enheit. Le digo  a Fer, vamos al centro a piropear a las noruegas y tomar chupópteros, o qué ¿nos quedamos en el aeropuerto a matarnos a pajas? Dice Rosita, no, vemos las tiendas y bebemos.
Atroz, el Sr Advocat sistémico y hermano mío, me dice que tras lo escrito de (contra) él, escriba algo en desagravio, pero no se me ocurre nada: mañana tomaremos unas esbirras  y a la noche tenemos OLIVER con Hannah Arendt. Voy a llegar bien a Los Ángeles.
Mi hijo me acaba de escribir, que a finales de julio se va a Israel seleccionado  en Jóvenes Líderes Hispanos, y no se más. Sí sé que una educación bien impartida es fundamental. De jóvenes fuimos más salvajes, pero con valores hedonistas, bohemios, liberales, desprejuiciados, vitalistas (como decía mi querida amiga Begoña Leal, bilbaína en Madrid)... y cultos diversos: juergas, la cultura, los amigos, el disfrute, la atención  a lo singular, curiosidad siempre... y tampoco llegado hasta aquí se me ocurre nada más. No estoy inspirado, a lo que se vé.  


En la cuenta atrás, Berkeley

Marcuse y Angela Davis
El punto álgido, top, del viaje será San Francisco. Voy a ir a un lugar con el que soñé de muy joven, gracias  a la revista Triunfo que yo devoraba semanalmente. Desde la lejanía viví a mi manera la contracultura americana. Fue uno de los veneros de mi formación sentimental cultural (borro intelectual porque era más burdo que ahora). Los otros, ya totalmente en blanco y negro, opresivos, de bajas pasiones que sacaban lo peor de uno, eran el independentismo baskisch y el marxismo comunista. La contracultura americana sirvió de  freno para no ahogarte en esas dos cloacas, llenas de detritus criminales como otros lo hicieron, sumidos sumisos en sumideros dogmáticos de sempiterna grisura, oprobio y rampante ridiculez. Yo ya hacía lo que haría después: estar en lugares en contra de tus simpatías naturales, tendencias, conexiones espontáneas, hondas simpatías, elecciones del sentimiento. Lo baskisch no, porque lo había tomado  en el biberón.
De adolescente leía tebeos de los Boinas Verdes en Vietnam y todas las noticias. Pues me hice totalmente antiamericano como antijudío. El comunismo obviamente era la URSS, China, Cuba y era un mundo metalizado, de escasez, opresión, máxima uniformidad, y crímenes industrializados que ya se  entreveían y atufaban  por su iniquidad, como habría pasado con Hitler. Ya me costó salir de esas celdas de basura, excrementos y ratas.
Frente a esos telones de acero, California constituía su antítesis, el sol. Allí estaba la Universidad de Berkeley con la contracultura del movimiento hippie, las protestas contra la Guerra de Vietnam, los beatnik en San Francisco, el orientalismo de Krishnamurti, Adam Watts..., las  drogas y la música, los grupos legendarios, hasta estaban los Beach Boys con el surf; Haigh Asbury era la intersección de calles donde surgieron los hippies. En California  estaba Angela Davis y los Panteras Negras (de los que yo era muy devoto) y también pero en la cárcel, George Jackson de los Hermanos Soledad (también Black Panther) y a quien Bob Dylan le sacó una canción.   Davis había sido ayudante del gran alucinado filósofo alemán, Herbert Marcuse el del “El hombre unidimensional”, en una universidad de California.
Todas esas influencias te abocan al interés cultural y sociológico, al pluralismo ideológico, a apostar por  la novedad y tener que elegir. Y el color de una paleta tan polícroma te crea figuras e imágenes, propuestas  que ya no pueden agotarse, porque siempre van a fluir.


miércoles, mayo 03, 2017

Regresa Atroz, el Sr. Advocat sistémico

Apostillas al artículo de abajo
Atroz es mi hermano, que antepone su condición de intelectual a la de Sr Advocat. Por su tendencia, instinto, promesa de vida lo es, pero la conjunción de sus condiciones objetivas y subjetivas emanadas de aquellas lo cincelan en bronce verdoso como Sr. Advocat, y por su relación sacristanesca en la Corporación, de sistémico a más no poder.
El otro día le confesé que iba a escribir mi columna sobre la Ciudad de Justicia, y como buen Sr Advocat sistémico se sumó al coro unánime (como un legión romana formaban ellos, jueces, fiscales... todos amalgamados) de  cuando ven rozado o susceptible del menor menoscabo   su estatus quo corporativo. A mí  en realidad siempre me han importado un pimiento esos temas, incluso durante  mi aviesa travesía por el Gran Túnel. No soporto la opinión común, las unanimidades, las mayorías en formación, los colectivos que cierran filas, el corporativismo y el privilegio,  la eliminación de toda voz propia, el atropellarse unos a otros para decir todos lo mismo.
Le llamo a mi hermano  Atroz para preguntarle por mi artículo, que siempre los pondera, menos está vez.  Yo le entiendo. Su lebensraum son los metros que hay entre el Castillo, la Corporación y El Corte Inglés, para lo que no necesita guagauasera. Por ahí puede desplazarse con sus mochilas legionarias de 12 kilos que lleva  a cuestas, y que le confieren seguridad, y como piedras  de lastre impiden ser raptado por ciclones y huracanes. Decía le llamo, se inflama y soflama. Que pensarán que soy otro periodista comprado (por los maléficos “intereses”) para apoyar los intereses urbanísticos- que ya saben existen hasta los jueces, lo que hay que decir para quedarte en la comodidad y centro- en El Sobradillo. En los confines  de las periferias, en tierra yerma y barata para viviendas sociales y los usos más menores donde se supone el terreno ha de ser el más barato del municipio, pues no, según estos señores advocats y jueces es donde  mayor arde como la mata del Sinaí la  especulación urbanística, como en San Matías, Añaza,  Wall Street y playas de Acapulco y Niza.  Toda su riqueza y agudeza argumental pivota en una tema: la incitación paranoica a “los intereses”. Que les sirve incluso para sugerir una batalla moral y ética para defendernos a todos de ese dragón de fuego. Pues muchas gracias. Lo espectacular es  que a los implicados a los que les reconocemos conocimientos muy focalizados, debieran saber que los intereses en principio son legítimos, no hace falta haber leído a Adam Smith.  El Sobradillo ha de estar catalogado en el catastro y demás indicadores como una zona tan codiciada como la playa de las Teresitas, -yo si pretendiera un operativo Cabo-Llanos no hablaría de intereses, si no recuerdo mal ya fue zona afectada por ellos- como los más inteligentes sin duda han pensado. También habrán pensado que tras las sentencia de las Teresitas lo lógico es que haya colas de empresarios y políticos ansiosos por dar otro pelotazo en terrenos tan cotizadísimos para viviendas sociales, puntos blancos, depósitos de coches abandonados, perreras municipales... ¡Cómo! ¿y ahí quieren mandar a las élites? No, no, en absoluto es eso, sino que están los  "intereses".   Le pregunta a mi hijo por el article que ha indignado a Sr Advocat de la casta, y me dice, como comprenderás no me interesan lo más mínimos asuntos provincianos.


domingo, abril 30, 2017

Con traje por los desiertos de Sonora y Mojave (y Pascal Bruckner)

Había leído del más joven de los Nuevos filósofos, Pascal Bruckner La tentación de la inocencia, el mejor diagnóstico cultural (con mayúsculas) de nuestra época. Este libro suyo que es una biografía  gravita en torno a sus padres, en la que prevalece el odio pero integrando  la comprensión y la dialéctica  necesidad /libertad frente a su padre fundamentalmente.
Toda la finura y profundidad psicológica están imbuidos del  mismo temple que han modelado los grandes personajes literarios.
Es el autor literario de Lunas de Hiel obra que llevó al cine Polanski acumula grandes premios literarios.
De la filosofía hay quienes transitan a la narrativa con un plus valor, con mucha ventaja prescinden de sus  categorías y conceptos para bucear en las emociones y sentimientos  que subyacieron y los impulsaron. La filosofía  al dar profundidad e intensidad pueden permitir desde sus  atalayas inspeccionar todos los subsuelos. 


El barrio El Presidio de Tucson (Arizona)
Ayer a  la mañana se apersonó en casa Fer por papeles para U.S.A. A la noche vuelve con Rosita. He estado en Mercadona y he comprado algo de marisco y mucho queso y patatas fritas porque va a venir  mi hermano. A la mañana hay que llamar a E a Londres donde está de boda,- por una foto sabemos que está con  amigos de España y París, habrá aprovechado para quedar con ellos-, para una consulta. Resulta que el viernes o jueves pasado, voló de Kiev  a Washington, fue  a su casa con tiempo para ducharse, cambiar de maleta, coger el avión y volver a cruzar el Atlántico en sentido inverso. Como E y S de Tucson se van a Los Ángeles, desde donde trabajarán esa semana, nos esperarán allí para el segundo fin de semana. Pero resulta que según nuestras reservaciones salíamos de San Francisco un sábado. Por lo que digo: hay que correr la segunda semana, para salir de San Francisco el viernes. Consecuencias: éstas: el segundo lunes hemos de salir de Tucson sin escalas a Las Vegas y el viernes  bajar de San Francisco por el interior a Los Ángeles. En ese intermezzo no vamos a Yosemite, se lo dejamos para los turistas y sus guías de viajes, avanzaremos todo lo que podamos  hacia San Francisco.
Estando a la noche departiendo los cinco, una llamada  de ¡Espy! Que el día de la graduación vamos a ir a un mexican la familia: Vosotros 4 y S y E. Se pone terremoto y divertidísima, y me dice: te  voy a llevar a un barrio que  se llama El Presidio que te va  a encantar, y a un bar donde vas a beber muy bien acompañado. De gente de tu edad y estilo, como te gusta, que se llama El Búho nocturno.
Espy, eso es mi paraíso, ¡El Presidio! Qué nombre tan mexican y de tanto encanto,  de allí no me muevo, de El presidio. Ya me estoy empezando a volver loco oyendo Country, tex-mex y sobre todo escuchando placticar  a los mexican.
 Fer tiene memorizado el trayecto del aeropuerto de Los Ángeles al hotel. Mi hermano comentó el otro día en Los Reunidos –vamos a estar como poco 4 lunes ausentes-  que solo hablamos de la conducción y el alcohol. De San Diego escalaremos  -hay que acostumbrarse a los nuevos neologismos- Yuma, la ciudad de mayor  insolación del mundo (40º en mayo) y legendaria ciudad del Far West, donde veremos a los Border Patrol, los Rangers.
Ayer dijo XY:  al parecer para ti (yo) lo más importante del viaje son las gasolineras y los supermercados... (la América profunda,suelo añadir). Y  seguro que hay más cosas. Pues no sé,  entre las gasolineras, los supermercados  y moteles de carretera y El Presido yo ya tengo el viaje hecho.  

jueves, abril 27, 2017

Crónica de Eguiar desde Kiev

Se acabó lo que se daba. Después de una semana larga en Ucrania estoy a punto de embarcar con destino Washington, con el tiempo justo para ir a casa, cambiar de maleta y volverme a meterme en un avión dirección este de nuevo. London calling.

Kiev está francamente bien. Es una ciudad europea perfectamente homologable. Infraestructuras solventes, gente en las calles, buenos restaurantes, vida nocturna. A diferencia de Bucarest, conserva mucha arquitectura precomunista. La arquitectura de la ciudad es muy ecléctica, pero a la vez tiene empaque (en eso es similar a Bucarest). Las zonas históricas tienen muchísimo sabor, con calles empedradas y edificios en colores pastel con toques que podrían ser arabescos/orientales, aunque la frontera norte del imperio otomano a penas llegó al sur de Ucrania.

Mención aparte merece la arquitectura religiosa. Las iglesias ortodoxas son una chulada. En colores vivos, con sus características cúpulas doradas parecen casi de terciopelo. Y por dentro el derroche de imaginería y los pantocrátor las rematan de exotismo e historicidad.

El resto del país que pude ver también es interesantísimo y de aspecto perfectamente europeo (en su versión decadente y con "ladas" todavía en circulación claro está). Odessa, la capital de la mafia ucraniana, es una auténtica joya. Diseñada ex novo por un arquitecto francés es también la ciudad más judía de Ucrania, con los Juden todavía presentes. Es verde, con bulevares, ópera, una auténtica ciudad balneario. Mykolaiv, dos horas hacia el inferior desde Odessa, no tiene ningún encanto, pero tiene el honor de haber sido una zona especial soviética para la que hacía falta un pasaporte especial para entrar. Se conoce que en sus astilleros se construyeron la mayoría de los destructores de la armada soviética (el río debe ser muy profundo y tenía la ventaja de ser "puerto caliente" por la proximidad al Mar Negro).
Ahora bien, bajo la apariencia de europeidad yace una realidad bien distinta. Una de las personas que entrevistamos apareció con dos heridas de bala reciente. Parece ser que por denunciar líneas de bus ilegales. Al periodista con el que nos reunimos poco después le sorprendió que le preguntáramos al respecto, sospechamos que está compinchado con las múltiples redes criminales que operan en la ciudad. El alcalde, un tipo muy curioso, nos contó animado cómo al predecesor del predecesor le dieron caput mientras paseaba por la calle.
Por otro lado, el país está en guerra, pero se ha acostumbrado. Uno de mis compañeros ucranianos, que tras advertirme que no debía beber más de tres chupitos de vodka me invitó a un cuarto y me dejó absolutamente K.O., me contó cómo cada día mueren varios soldados pero que aún así el ucraniano es el único ejército occidental que le ha plantado cara más o menos exitosamente a los rusos en la Historia (Napoleón igual tendría algo que decir al respecto). También me dio una lección de historia ucraniana desde el Rus de Kiev a la actualidad.
La oposición a Russia es bastante palpable en Kiev, donde abundan las banderas de la Unión Europea, que ondean como si Ucrania fuera un miembro más. Abochorna como europeo, en la medida en que les hemos dejamos prácticamente solos en su resistencia a Putin. No obstante el país está muy dividido, y los vínculos con Rusia son muy estrechos. En Kiev por ejemplo la mayoría habla ruso, aunque son los únicos rusófonos proeuropeos. En el resto del país hay una coincidencia casi perfecta entre lengua y actitud frente a Rusia y Occidente.
Bueno, no te quejarás de crónica. Te dejo que están llamando a embarcar.


domingo, abril 23, 2017

Tras el Gran Túnel

Desde que abandoné mi vida en el Gran Túnel, esta tiene otra dimensión totalmente distinta, otra época en que  nada de la anterior subsiste. Se da un acomodo a lo nuevo. Desde el otro día ya tengo hasta sucursal en mi barrio, donde dispongo de todo con el Spar y la gasolinera. Así no pierdo el tiempo bajando a la ciudad, salvo para cometidos concretos.
La capacidad que tenemos los humanos de  adaptación creo que es infinita, de mimetismo, de homologarnos, intentar convencernos y a veces lograrlo, a funcionar y buscar pequeños oasis para directamente disiparnos. Ahora hay perspectiva y claridad, y una novedosa sensación de identidad.
Leo como no leía ni interno. Es una experiencia de vida la centralidad de la lectura. Por eso admiro a mi hermano y todo el placer que obtiene de la actividad intelectual, que no es comparable  a otras. Te adaptas a otra escala de intereses. Más autosuficiente y focalizado. Mantienes venerados tus puntos de chanza   y absurdos, punzados por el sentido del humor. De lo que me siento incapaz es de no perseguir y ejercer un  tono de broma y ninguna seriedad, humorístico, es decir lo que podría catalogarse de diversión. En la gasolinera siempre se dan los momentos  de simpatía.  No pensé la importancia que tenía esa propensión en mi vida, no era solo una estrategia de autodefensa, sino una  “sustancia del ser”, para ponernos cursilones, que lo somos, conste. Tal vez provenga de mi necesidad festiva que está casi al nivel de la lectura. Ahora descubro como la diversión que para la mayoría responde a hechos excepcionales, para mí son prueba u oportunidad diaria. He tenido que salir del Gran Túnel para pensarlo.
EXPEDICIÓN AL OESTE AMERICANO
XY ya se lo sabe todo sobre la conducción en California y nada de Arizona y Nevada, gracias a dos guías que compré e internet. Los coches de la policía llevan radar. Si te paran, ni se  te ocurra salir del vehículo, ni abrir las ventanillas, sino esperar a que llegue la policía. Si para un autobús escolar jamás trates de sobrepasarlo, sino esperar. Un paraíso para conductores, dicen. Como salimos el 7 de mayo a las 8 del sur, vamos a ir el sábado anterior XY y yo, no el otro par, en la guaguasera al hotel del Médano, tomar unas cañas hasta las diez, se dice, y taxi el domingo. Ya he pedido en mi sucursal del barrio dollars. Yo conduciré por las mañanas, para tomar cervezas después, Fer por la tarde para fumar tras su conclusión y ellas de noche o a última hora, para beber más tarde en hoteles y moteles de carretera. Tenemos hoteles en destinos no en el camino, que serán moteles.
Leo mucho de África. Como he repetido, como del Sáhara no encontraba libros me aficioné a Marruecos y el África subsahariana, Al Ándalus y moriscos. Ahí ando.
¿E. en Eurovisión?
E sigue en Kiev sin que sepamos nada más. Esperemos que no represente a EE.UU. en Eurovisión, aunque sería un golpe para los europeos, dado el supremacismo musical de los americanos.


jueves, abril 20, 2017

He leído a Ernst Toller y E. en Kiev

E. en Kiev
He descubierto a Ernst Toller  -saqué la portada del libro dos post más abajo- y ha merecido la pena. Me interesa mucho este periodo alemán prenazi de la República de Weimar. Como me ocurre con los intelectuales judíos alemanes. Ningún grupo como ellos tienen tanto interés, prestigio y mérito para mí,  tanta fuerza, originalidad, posición moral e intelectual.  Gracias a una comunidad con una  cultura y espíritu tan potente como  ellos, he conocido mucho mejor la república soviética de Baviera, a los consejistas, espartaquistas, socialdemócratas (socialistas de derecha, según Toller) y comunistas (jodiendo en cualquier circunstancia).
Vista desde el hotel de Kiev
Esta biografía de Toller es novelada y de diálogos profusos. Simpatizas  con este judío echado pa´lante por su dinamismo, su vivir conforme a sus apetencias e intereses, y ser a la vez un talentudo autor dramático. No sabemos nada de sus lecturas, solo de sus escasos contactos  literarios, el más emérito Thomas Mann. Acaba las memorias noveladas cuando sale de la cárcel  en 1924, tras 5 años de condena. Pudo ver reducida su condena, pero no quiso. Antepone la pasión política, la aventura, una forma de vida muy singular y propia a la cápsula literaria que tan menor y aviesa resulta.
Da cuenta de dos personajes apasionantes que  me han interesado de antiguo,  por quienes   les citaban: los dos judíos,  intelectuales, asesinados: Walter Rathenau,  y  Gustav Landauer.
Como no recibo ayuda de nadie contándome su vida o la de quienes conozca, que yo deduzco frugales, desleídas y prosaicas, hemos de volver a E. Ahora en Kiev. Esta vez ha debido acudir un grupúsculo de norteamericanos como él. Le he pedido una  crónica, pero me ha dicho que hasta el fin de semana imposible. Hace 10 días o así paró en Tokio. Me advirtió que pensaba comer muy bien. Tenía 7 horas. Le dije: Cogerás un taxi. -Ni hablar, yo voy en metro, ahí es donde está el pálpito de las ciudades.     


domingo, abril 16, 2017

Viajeros, no turistas

Terminado mi último libro, trato de hacer correcciones furtivas, seguramente para no quedarme sin nada serio  que escribir. Leo como nunca he leído. He vuelto   al Magreb y Al Ándalus pero no solo allí y  quiero escribir algún artículo sobre el tema para alguna  web relacionada. Descubro algunas cosas  a favor de mis tesis del Sáhara.
Ayer subí a Lemus, estuve buscando libros sobre el oeste americano. No vale Cormac Mcarthy que lo tenemos in extenso. Me enseña uno de mis amigos de la librería una colección de tapa dura sobre clásicos del Oeste, que yo no conocía. En el título Yuma (Arizona),-hombre, por ahí vamos a pasar- un pueblo de fuertes evocaciones del Farwest. Le digo  -esto son historietas, no hay descripciones, evocaciones… - subo a la tienda de arriba a por guías. Se adelanta una pareja, y dice uno a la otra mientras cogen una guía: mira, la costa oeste de EE.UU-. Intervengo: no es la costa oeste sino la este. Ah, es verdad, dicen al unísono. Y van a Las Vegas, de allí a San Francisco en coche todo lo demás en avión.  Como joven aventurero les digo que nosotros vamos hacer bastante más que eso pero en coche. No quedan guías de la costa oeste. A mí me gustan las guías, no internet. Mañana lunes ya tendremos el GPS y mapas. Belén nos lo traerá a Los reunidos.
El viernes día 5 de mayo tenemos la tertulia del Oliver: Hannah Arendt. Como tomo un gintonic después de un chupóptero, llego a casa despabilado. Dos días después, salida. No quiero saber la hora.
 Ahora mismo lidera la expedición XY. Fer es como si hubiera incrementado su drogadicción. Leo, escribo y no miro nada en internet sobre la profundización en el Oeste. Rosita como es ahora gran responsable del funzionariat se dedica a eso y a Espy, con la que comparte todas sus cuitas.
XY dice que hay que acortar todo lo rural o ciudades humildes como Tucson y Phoenix. Pues en Tucson vamos a estar 4 días, o sea que vete preparándote. Qué quieres ¿turismo? Nosotros no somos turistas, somos viajeros, no cogemos aviones. En Tucson haremos amigos en las cantinas mexican, como en los bares gringos, compadres no más, you know. No querías captar la profundidad americana, su vida, su ser, la metafísica de la colonización, de  nación joven, no querías tener la experiencia fuerte de las inmensas distancias, del espacio infinito, el desierto, la libertad, el individuo frente a la naturaleza inconmensurable, perseguir el horizonte siempre con sueños… nosotros ya somos norteamericanos. Yo he sido completamente ungido. No alucinas con los 300 años de España en aquellas tierras, pues eso es lo que vamos a vivir, sentir,  el espacio, la vastedad del territorio, las misiones españolas, los apaches,  navajos, los desiertos, la lejanía, la tierra y el mundo, evocar a unos españoles que nos precedieron de los que no conservamos ninguna disposición, ni cualidades, ni nada de lo valioso que tuvieron ellos. Fueron  otros.   Además vamos a pasar a México y vamos a estar con los mexican. Ya me emociono con la idea de escucharles y hablar para que ellos hablen más.  



viernes, abril 14, 2017

De Filadelfia, pero más sudafricanas canadienses

Con  mi sudadera souvenir favorita,  foto  capturada  por Belén el lunes 
Cuando quedo con Rosita me adecento y más si vienen dos chicas de Filadelfia. Por tanto fulminé mi uniforme souvenir de NYC. Quedamos en Los Reunidos afortunadamente. El resto de la ciudad –nunca he sido nada pro- me sobra de forma absoluta.
Las dos chicas de Filadelfia son amigas de Espy. ¿A qué vienen? Fer levanta los hombros, tampoco sabe Rosita, solo que Espy desde Tucson le ha dicho que las aloje.
Viene mi hermano y Belén, que ahora es como otro hermano y hoy con Pedro, marido y ex camarada como ella, que hizo  cientifismo en la Universidad de San Diego donde pronto también estaremos (por el césped).
-Hombre Pedro, por fin por aquí. Ya sé que no paran de repelerte de todas las universidades americanas –ahora   envían  programas currículos o lo que tenga para mandar.
-   -A ver: De la de Oregón, Santa Cruz, Sacramento, La Jolla, San Diego, Carolina…
-    -Por qué no pides una por la costa este, ya que el oeste yo lo dejaría.
-    -Ya lo he hecho: Carolina
-    -Es verdad, pero una solo ¿pero te echan a la primera?
-     -No, tardan unos días
Llegan las chicas de Filadelfia (presuntas, como veremos): Megan (luterana) y Mariza (reformista) veinteañeras, altas, guapas, sanas, cosmopolitas… No puedo si no besarles la mano por impronta europeista.
-   -De dónde sois –hablan español. Megan lo aprendió en un mes en Costa rica y Mariza –el  triple  de torpe- en tres en Guatemala.
-De Sudáfrica- ¿CÓMO?-  De Sudáfrica- Yo me alborozo: Son sudafricanas -grito- nunca he conocido a nadie de  ese país. Si quitamos a Mandela, Desmond Tutu, el nobel Coetzee, la escritora Nadine  Gordimer, y Charlize Tziron, que vamos, que tampoco los conocí personalmente.
-   -Nacimos en Sudáfrica pero somos canadienses (llevamos 17 años)- No me lo puedo creer. ¡Son canadienses!, vuelvo a aullar.

-   -¿Pero venís de Filadelfia al menos? Pues no, de París. Megan que hizo abogada en la Universidad de Pensilvania con Espy está ahora en París,  y  además en el Instituto de Estudios Políticos, la célebre Sciences Po (litiques) por donde han pasado E y Espy. Mariza ni  siquiera conoce  a Espy, igual tampoco Filadelfia, es enfermera  y  amiga de Megan. Son de Alberta (Ontario) al parecer.     

miércoles, abril 12, 2017

Ya tengo coche, y algunas vicisitudes

en la RRI Radio Republik Indonesia
Bueno, el viaje ya está colonizando nuestras vidas. XY ha desplegado varios atlas (3) y tiene todos señalados, ya podríamos buscar localizaciones con los ojos vendados, como en la mili había que ser capaz de montar el fusil CETME. Todo se complica, resulta que el Gran Cañón de Colorado está muy cerca de Las Vegas, pero nosotros vamos por nuestra cuenta conduciendo por varios estados.
Después de creo que dos meses por fin tengo coche, o sea ya me han hecho una llave. ¿Cómo una? Si la pierdo estamos en las mismas. ¿Usted pidió dos? No, yo creía que la llave era el juego o sea duplicado. Cojo el coche, salpicadero impoluto, sin bacterias ni costras parecía por su asepsia un quirófano. Loado sea Dios: la radio ahora funciona. El parabrisas sigue rajado. Bajo de la Renault  y compruebo que apenas frena, la cuesta es considerable –¿no frenará nada?-, poco pero frena y cuando paro se cala, o sea como cuando lo dejé. Me he divertido conduciendo, adelantando y esas cosas. He pensado en el viaje y me han entrado ganas de conducir. Le había preguntado a mi hermano si me habría olvidado de  conducir. Ahora tengo que volver a llevarlo  al taller porque se me cala casi cada vez que paro, y los frenos.
El lunes otra vez Fer vestido igual: una chupa como gris e indiscernible, sus pantalones rojos de pijo y camisa blanca también de pijo. ¿Qué pasa, que no tienes más ropa o te ves muy guapo así?. Pues igual que tú. Ahora que  tengo las camisas de cuadros más bonitas que he tenido nunca, no uso camisas, solo camisetas y sudaderas. Tenía razón Fer, tengo una sudadera que pone NYC  que no me la quito. Sudadera souvenir que parece que la llevara impresa, me gusta que parezca souvenir. En la gasolinera soy un tipo si no con clase, desenvuelto. Ahora resulta que tenemos a dos amigas de Espy de Filadelfia estos días.
Será mucha coincidencia, pero pensando en gente que conozco y he conocido, no veo motivos para sacarlas aquí por sus vidas. Sí en cambio a mi hijo, que es una  suerte. Como se ve en la foto ahora anda por comunidades apartadas, y no  como en el Banco Mundial en el que sus viajes eran para tratar con grandes burócratas nacionales. El interés por la antropología y la sociología más que de mí es de XY, y ahora dice que no se puede comparar el conocimiento de sociedades y países que tiene ahora en el IRI –ha ido con dos más-, que el que tenía en el Banco Mundial. En Camboya se cogió un avión para ver unos templos hace unas semanas, o sea toca bastantes palos.
He dado la última corrección mía al libro. Un placer. Yo contribuyo, no sé a qué, pero contribuyo.


lunes, abril 10, 2017

Compraventa de lecturas

Me he puesto a leer narrativa de manera intensiva con las últimas correcciones de mi libro sobre Francisco Aguilar y Paz. Es el más “filosófico”, por lo que la claridad y coherencia conceptual han de ser más exigentes. Hay que ser preciso en las ideas, poner el concepto que es, que tenga el significado correcto (que puede variar un poco en otro lugar),  discriminar los similares pero no suficientemente  exactos o apropiados, tener cuidado de no repetirlo, además de mimar, claro está,  la forma, que para mí es muy importante. Me sale el humor y he de contenerme para no meter chistes que irían de maravilla, pero me cargaría el libro irremisiblemente. Me salen golpes. Pero yo me debo al intelectual Aguilar y a los que les interese, que serán unos cuantos. 
Una de las cosas que más me halagan es el  haber hecho gracia o reír. Un amigo me dijo, que no olvidaré, que se había reído con alguna descripción mía de la Guía de Playas de España, Manolo Vidal,  de mi último libro del Sáhara, que tenía humor; mi hijo (ahora en un islote de Indonesia, vía Tokio y Yakarta) que se había partido de risa leyendo el manuscrito, me lo contó mi hija, de Línea Líquida, igual que el catedrático.
Compré varios libros en Bilbao, dos en Córdoba (uno ya lo tenía, lo sospeché, pero sentí la ilusión de poder tener uno más: Moriscos y Al  Ándalus) y ninguno en Cádiz.
Compré “El hombre superfluo” por el título y el autor: Turgeniev. De Tvetan Todorov “La experiencia totalitaria”. Después encontré a un premio nobel noruego seguidor de Hitler y al que desde hace años venía  oyendo citar muchas veces: Knut Hamsun (la última ayer leyendo a Victor Serge) y “La bendición de la tierra”, me he leído sus 350 páginas de varios tirones, que aún  reverbera en mi  como un episodio de vida humana muy intenso, dejando una vibración emocional o sugestión que no termina de disiparse en tu mente. 
Y por fin a Victor  Serge “La ciudad conquistada”. Es impresionante. Soy un absoluto admirador de los grandes escritores,  comunistas importantes, que pasaron a denunciar  esos regímenes,  acusados de traidores, rechazados por las mayorías intelectuales dominados  por las ideas comunistas de Occidente, que  afrontaron la denuncia desde la soledad. Escribieron grandes obras. Uno es Arthur Koestler También los intelectuales que se enfrentaron a la “corporación (¿o sindicato?) de intelectuales izquierdistas", que fue una plaga en todo el sXX. Tengo ya una biblioteca sobre estos con el regalo reciente de Jean Francois Ravel.
Vi la exposición  temporal  en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, y lo compré. Me gustó más reencontrarme con mi museo y sus fondos permanentes.