Bajé el martes a última hora a la feria del libro para escuchar la charla de José Rivero Vivas, volví ayer para comprar libros de él que no tenía. Dentro de pocas horas nos vamos al sur, con sus libros, que leímos en voz alta sólo para maravillarnos.
Se permitió titular su charla “La pulcritud en el lenguaje, como acto de rebeldía”, mi hermano a mi lado no daba crédito. ¿Algún otro capaz de similares o parecidas ideas sobre literatura y el Zeitgeist?
Luego se refirió a su obra y cada libro como un todo. No voy a desentrañar su charla porque se va a publicar, pero sí a que apelara a su “obra”: un sistema coherente y cerrado de literatura (obra/autor/mundo: un modelo) puesto en distintos géneros. La mera idea de obra no es concebible entre las legiones de escritores de entretenimiento o artesanales, que escriben con la fe puesta en la novela redonda, y de la que luego cualquiera pueda referirse a ella como obra cenital. Presidente de gobierno, director de periódico, maestro de escuela, abogado, padre y madre de familia…
Deus ex machina sobreviene, ausente la obra, una novela que, en secuencias de una década, alcanza presuntamente el rango de casi obra maestra, y pasa a clásico su autor (se me entienda), digno ya de los honores que los mismos se reparten (el núcleo burocrático cortesano camarilla), a pesar de que ese autor ungido pueda escribir artículos de prensa prosaicos y sin sazón, de verdadera vergüenza ajena.
La literatura de entretenimiento y artesanal, con un perfil de ambición, como se ha dicho, oportunista, no puede ni siquiera reconocer o deglutir la obra de Rivero Vivas. Porque se trata de dos mundos aislados, sin trasvases, ósmosis o intercambios, dos mundos incompatibles, por carecer esas “concepciones” literarias de un lenguaje común de fondo, con lo que todo quedaría dicho. Se habla no ya en otro idioma, sino incluso con alfabetos distintos.
Lo lógico es que Rivero Vivas no sea leído por el vulgo, lo que no se entiende es que no tenga escritores que le hayan elegido como maestro. O al menos, lo degusten como la manzana del Paraíso. Ninguno de los premiados de la nomenklatura (el pequeño entramado) podría ser maestro de nada, acaso de sumisión. Rivero pertenece a una elite de escritores de raza, a esa genealogía de la Alta Literatura, como Juan Benet, Rafael Sánchez Ferlosio, Miguel Espinosa, Juan Goytisolo… Son los que se inscriben en la Tradición, que la hay.
Hay otros que, tras el empeño de la novela artesanal ungida por la cualidad de “acierto” –y ninguna otra más-, ni han pensado en la Tradición. A pesar de como dijo alguien: La Tradición es la cultura.
La literatura artesanal –hay incluso quien el otro día me daba la razón (involuntariamente, claro) en un entrevista en suplemento literario, ponderando la artesanía- es una literatura de contenidos, referencias y denotaciones, que sigue el lecho o cuenca de la literatura como podía seguir el del cine, el cómic o por supuesto la televisión.
La literatura de José Rivero Vivas, no es de acontecimientos conforme a trama, sino de la experiencia honda ante el mundo -que jamás puede prescindir de la acción, por cierto-, un mundo que únicamente puede ser percibido en términos literarios, nadie está más invadido de literatura que el escritor, una posesión de recorrido recíproco sorprendentemente fructífera. ¿Por qué será que la obra de Rivero sea tan vasta? Su literatura no es de contenidos conforme a trama, sino que el continente es el contenido –en el otro caso, el continente, la forma, la música, la atmósfera ni cuentan ni existen-, tiene esa plenitud, el numen, no denota sino significa, curiosamente igual que en el arte plástico. ¡Qué bueno el arte plástico narrativo!
LA PULCRITUD EN EL LENGUAJE,
COMO ACTO DE REBELDÍA.
JOSÉ RIVERO VIVAS
1.- EL LENGUAJE.
Ajeno al imperativo de la moda, he procurado siempre que en mis escritos luzca su transparencia y esmero, lejos de expresión escabrosa, escatológica, licenciosa y soez. Ello realizado con franca cordura, libre de buscar la aprobación de damas distinguidas, de quienes ignoramos, en la intimidad, sus inclinaciones y preferencias.
Es objetivo que viene marcado por la intención de incordiar a quienes se arrogan la exclusiva de exhibir elegancia y propiedad en el uso meticuloso del idioma; gente de plural solvencia, que se satisface en adjudicar el estilo grosero, considerado por ellos chabacano y de escasa literatura, al autor extraño a esta actividad, para ellos sublime, vedada a todo aquel cuyo origen, que implique carencia de recursos, no le propicia acceso al estudio.
Fina excepción provee el caso de Albert Camus; tal vez por ello escribió: Hier est morte maman. Y cuando Mersault se ceba en disparar al árabe, su descripción del hecho sorprende por lo aséptico y mesurado.
Irritó mucho Charlie Chaplin, no sólo por su particular indumentaria, sino que su lenguaje gestual desborda finura inigualable. Vuelve después, en su expresión oral, a esgrimir exquisitez y delicadeza extraordinarias. Insisto en la figura de Chaplin por su característica de selfmade man, que en algún aspecto teje cierta afinidad con quien no tuvo tampoco oportunidad de formación y cultura.
Otro tanto pudiéramos decir de James Joyce y sus casi inasibles frases en su ULYSSES, con sorna reiteradas, en su consonancia y vibración, así como los numerosos vocablos no acabados y las múltiples aliteraciones de su juego lingüístico. Aparte, evidentemente, lo esquivo de su enjundia y la volatilidad de la trama.
Tenemos por otra parte algunas pinturas de Picasso, que en trazos sueltos revelan con primor deseo y posesión. Están asimismo los cuadros de Kirchner, que Ediciones Idea ha elegido para ilustrar las portadas de mis libros, allí publicados.
Como es natural, existe cantidad de autores, en diversas facetas del arte, cuya producción, aun en colorido dispar y asiento distante, por oposición a nuestro personal concepto, respecto del móvil que nos anima, supone asimismo insubordinación contra la norma de antiguo establecida.
___
2.- LA ESTRUCTURA.
Cualquiera de mis obras comprende un todo, se trate de novela, de cuento -en su versión de short story-, de teatro, de poemario… En el ensayo mismo, los escritos, independientes entre sí, guardan cierta relación en su línea, y portan uniformidad expresa con referencia al tema expuesto.
De modo que, quien se aproxime a ojear el texto, buscando aprehender su forma y contenido, o intente apresar su argumento, yendo derecho a leer el final del relato, con objeto de conocer su desenlace, comete grave error. Tal vez por ello resulte dificultosa su lectura, aunque habríamos de contar con la pereza mental derivada del hábito de ser cómodo espectador de otras formas de expresión.
-
La consolidación de la obra, en unidad compacta, se debe quizá a influencia de la música, con especial recuerdo para Beethoven.
Me decía un pianista, en la Semana Musical del Casino, donde estuve alguna vez de intérprete, que el efecto de su recital fue un tanto decepcionante para el público, que espera oír destacados ciertos pasajes conocidos de la sonata. Él, en su ejecución, trataba de llevar el concierto en unidad perfecta, de modo que la obra fuera escuchada en plenitud.
Durante esa etapa, mientras aguardaba a ser llamado para prestar servicio, me acercaba a la biblioteca, donde pude leer algunos tomos auténticos de las Islas, en fechas en que el autor canario integraba una especie de nebulosa, sin incidencia en esta sociedad, que aún hoy se muestra insensible a la producción de sus creadores, obviando con indolencia su variedad de análisis y sustancia.
___
3.- LA FRASE.
Mi construcción de la frase incluye medida y acento como hitos ineludibles para la obtención de su ritmo.
Claro es que, si esto no es adecuadamente interrumpido, el texto emerge monótono. Así vemos con diafanidad aquella observación de García Márquez acerca de la abundancia de octosílabos en la narrativa hispana. Certeza de suyo irrevocable.
Interrupción bien mesurada, como cambio magistral, la encontramos en Gerardo Diego, cuando en verso reproduce aquellos estudios de Federico Chopin.
Maravilla, por su sencillez, en LA SYNPHONIE PASTORALE, de André Gide, el propósito de su protagonista de explicar a la joven ciega la eclosión de la naturaleza, cual se percibe en la audición de la obra del genial compositor de Bonn.
Encanta aquel último viaje de Guy de Maupassant, a lo largo de la Côte d’Azur, por la bella descripción que hace de aquel entorno.
De igual modo nos asombra Goethe en DER ELFKÖNIG cuando, el niño enfermo, en brazos de su padre a caballo, atemorizado pregunta: Siehst, Vater, du, den Elfkönig nicht?
Mi traducción:
(¿No ves, padre bueno, al rey de los elfos?)
El adjetivo bueno procura rima interna al verso con pretensión de reproducir el énfasis que el autor logra al intercalar el vocativo Vater entre la inversión verbo-pronombre sujeto.
-
En alguna ocasión he dicho que, en mi obra, importan movimiento y musicalidad, de modo que el lector ha de intuir el tono en que está escrita, lo cual me remite a una lectura que hice hace tiempo, no recuerdo si en ”Histoire du roman moderne”, de Michel Albères, o en una crítica de Pierre Henri Simon, en Le Monde. Es posible que se trate de distinto autor y lugar.
Un amigo, a quien recomendé la lectura de mi novela SESGO, con sinceridad me confesó: “No te entiendo, pero me gusta tu guineo.”
Estupendo, le dije. A partir de ahí, si continúas dejándote llevar por su gradual runrún, llegará el momento de divisar su urdimbre y su entreverada consecuencia.
___
4.-RECONOCIMIENTO.
4.-RECONOCIMIENTO.
Debo ahora hacer mención -con riesgo de omitir involuntariamente algún nombre- a quienes han tenido la gentileza de inclinarse sobre las páginas por mí escritas y comentar generosamente sobre su naturaleza literaria.
Como la lista sería enormemente extensa, si partimos del comienzo, prefiero, para no cansar, mantener su ser en el libro de prensa que guardo, por si, mañana, alguien se interesa por la trayectoria de un autor, no oficial, en su intensa labor.
He de subrayar, sin embargo, por más reciente, el estudio realizado por José María Lizundia Zamalloa, quien ha sabido captar, desde el inicio de su lectura de mis obras, mi forma de hacer, con su peculiar entramado y su compleja y sinuosa composición.
Sus comentarios fueron realizados en una serie de artículos que, una vez recopilados, pasaron a formar un libro titulado: JOSÉ RIVERO VIVAS: UN MUNDO LITERARIO ROTUNDO, publicado en 2010 por Ediciones Aguere-Idea, el cual utilizo ampliamente como diferenciada tarjeta de presentación.
El volumen cuenta con las colaboraciones de Ánghel Morales, director de Ediciones Aguere, en su prólogo, y el epílogo de Jesús Rodríguez Castellano; lleva, además, como sucinta nota autobiográfica, una Síntesis de Historia del autor homenajeado. La foto en portada es de Cirilo Leal, tomada, como tantas otras, para aquella dilatada serie, al modo de entrevista prolongada, inserta dominicalmente, hace un par de años, en Diario de Avisos.
A todos ellos, desde el principio hasta el momento presente, así como al cuerpo de lectores, deseo expresarles mi más sincero agradecimiento.
José Rivero Vivas
San Andrés, mayo de 2012
_______




No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada