jueves, enero 26, 2012

MI HERMANO Y SU VICISITUD


Esta mañana me llaman de la Consejería de algo,  y tras  preguntarme si soy el presidente de la Asociación de solidaridad con Israel, me dicen que cuántos libros de actas  presentamos. Si tres  o cinco.
-          Creo que tres, de eso se encargó el secretario, aunque yo fui con él.
-          ¿Cómo eran, grandes…?
-          Sí, y de tapa dura, como muy antiguos y alguno de color Burdeos, como de añejas contabilidades, supongo que de páginas entrelineadas. No vi su interior, pero por su exterior….inductivo… o proposi-ci-o-nal, perdón… sí, seguramente
-          Entonces ¿tres o cinco?
-          Para mí que tres, ya digo,  los compró el secretario (con mi dinero).
-          Sí, es que tenemos tres, pero pone que se presentaron cinco ¿a que nos atenemos?
-          A tres, resolutivamente a tres
-           Bueno, pues entonces son tres.
-          Sí, tres, muchas gracias por consultar este extremo, señorita- le contesto.
-          Gracias, buen día.
-          Gracias a usted, buen día- Este hermano ¡cuánta guerra da!
Ayer, antes de bajar a una de mis simas laborales, el celular. Era mi hermano.
- Shalom, soy el secretario anarquizante –así le tildé  en el blog-, te llamo para decirte que yo también   estaré en la mesa en la presenta (del Sáhara como Metarrelato) del viernes 3, tengo algo que decir que dará espectáculo…
- La librería del Cabildo no es el Faro Chill Art y no va haber música introductoria a una eventual actuación nuestra, como aquella vez,  es más serio… y además  nunca hemos tenido fans (quitando a Yael),  ni en la radio tuvimos, por si se te ha olvidado.
- No importa, pero yo voy a estar en la mesa.
El libro del Sáhara  se sitúa en nuestros márgenes vivenciales de inveterada  disconformidad epocal  y con  su sistema de  creencias vigentes, que diría Don José Ortega y Gasset.
No hay campo más fértil para el humor que el de la incorrección (pero vamos, científicamente), no es posible la incorrección (o el librepensamiento) sin humor. Y al revés, claro. Carmen Chacón siempre se ríe sin ganas. Hace que ríe. Aunque mucho peor es Julio Anguita, que ni amaga. O Llamazares. Y en esa misma  línea: Franco.

1 comentario:

Lobo Estepario dijo...

Virgensanta. Esa foto en este blog da grima.