Nuestro Amado Líder que es de natural atento y afectuoso, como vino el martes a la radio, decidió invitarnos a Jesús el Castellano, a mi hermano y a mí al casino como si fuéramos el Directorio, la Convención Nacional o la Asamblea Constituyente, cundo no somos más, sobre todos mi hermano y yo, que unos jacobinos a veces rabiosos y radicalizados, preferentemente en noches de luna llena. El castellano es un girondino si no monárquico (de ser un jacobino no hubiera consentido en ser depuesto por mi hermano golpista como si tal cosa), a quien Anghel con hache le dijo que carecía de dignidad por acudir con sus zapatos cubanos de charol blanco al casino de la burguesía criolla y ganadera
Por lo que cuenta el castellano parece que durante la comida, mientras creíamos que permanecía con nosotros se dejaba invadir por pensamientos, a cual más sicalíptico, inflamado por unas vecindarias irrelevantes en el orden de apetitos más urgentes y desesperados.
Entre tanto mi hermano golpista se abrazaba a la farola de la erupción del destape en España/años 70 y relataba por enésima vez su experiencia sexual más relamida: lo de las estrellas que ocultaban pezones que tanto le exaltaban de sí y para sí mismo.
Mi hermano se apartó del menú que era más que suficiente y aderezó el acto biológico y hedonista de la comida de psicología profunda. Le gusta el solomillo y el pan, por ese orden y apenas nada más, con lo que rompe su dieta de judío del gueto. “Yo, solomillo, nada más”, como si fuera a ser verdad y no lo conociéramos. Pero de súbito supino y sin encomienda alguna se pide una crema de berros previa.
- Si eso tampoco está en el menú… y habías dicho que solo comerías solomillo. Tú lo que eres es un extraperlista de Nuestro Amado Líder- le reconvengo inútilmente.
- Que coma, no importa, ¿queréis comer a la carta vosotros también?- nos dice Nuestro Amado Líder
- Ni hablar- respondemos unísonos el castellano y yo.
De los tres postres que hay en el menú ni uno solo satisface a mi hermano y pide helado: tres bolas, ni una ni dos, como si el líder y el mundo fueran su madre, de la que es también huérfano, pero antes solicita más pan para sus alforjas.
Por último se pide una copa de esos alcoholes dulces y malsanos, antes de que pasáramos a tomarnos un gin tonic.
Con quien se podría haber casado este buen hombre… (me refiero a mi hermano, naturalmente)
SOLILOQUIOS dialogados
- No te avergüenzas de haber depuesto a Jesús, que tardó más de tres meses en convencerte para que fueras a la radio.
- No, él no quiere estar
- Si no quiere estar porque sigue en la programazao
- …… -silencio.
- Entonces ¿cuál es el papel de Jesús?
- El de Reina Madre- lo dice sin inmutarse, sonriente y cínico.El boca a boca se ha convertido en un crepitante reguero de pólvora o en el murmullo de un torrente alegre y saltarín, el acto de este semestre o de todo el año va a ser la conferencia que dictará mi hermano en la facultad de filosofía sobre Wagner y el nacional socialismo. No dejad de avisarme, dicen todos, allegados y lejanos. Pero hay un antes.
Jesús, pondera todos los días al Reynaldo Posadas de Manolo Suárez que sacamos en Togas y letras, de igual forma mi hermano debería ser el autor también de un solo opúsculo: la conferencia. Dos muestras extremas de valiosas esencias, ajenas a las gangas, excedentes y guarniciones. Dos rubís puros.
El 18 de marzo a las 20 horas mi hermano y yo hablaremos sobre Israel en Al Faro. Aunque ahora de lo que podría hablar muy a gusto es sobre el Sáhara.Ayer subsumido en la resaca como me hallaba, me eché para atrás de la charla, cruce de correos y pa`lante, en base a este argumentario de urgencia:
A) El aburrimiento circundante es atroz y afecta por igual a personas poseedoras de esa condición ominosa, como a planes, actos, mundos y universos. Por lo que hay que buscar todos los intersticios por los que sea posible la escapatoria. Como dijo Nuestro Amado Líder la radio es algo divertido, la nuestra sí, porque hay aventureros que se ponen a roncar en antena, sin darse cuenta del riesgo que entraña para los taxistas por ejemplo o para los mismos camioneros.
B) Si el aburrimiento sería la ordenada, la moralidad de los fosilizados incapaces de evolucionar a alguna parte, afectos (y afectados) a una estética desmochada y pastelera, de índole ¡moral! constituiría la abscisa. En estos tiempos de pensamiento pancarta, trasnochados recitados, torpes como rosarios y absoluto desdén por la crítica y reflexión es cuando hay que ser fiel a los orígenes, es decir a la crítica y el libre pensamiento pero dinámicamente, no se nos confunda con los clérigos de la apariencia, el moho y la nada. Ese otro Opus Dei de banales breviarios, aunque menos cultivado.
No hay que esperar ningún resultado, no hay fines últimos, se trata de resistir, incomodar, poner en cuestión y si se puede desprestigiar, erosionar y socavar el discurso hegemónico hacerlo con el mayor ímpetu, y caer por el lado de las ideas y argumentos pero también de la chanza y el desafío.
Los jóvenes más inquietos y sulforosos deben saber que las trincheras que se creían vacías no lo están del todo, y que ningún arma es despreciable.








