Desde el corazón del mundo: Quién es ese nuevo amigo tuyo, el tal Tox ¿el Vengador Tóxico?
-- Bueno, ahora se llama Toxium, un nuevo elemento de la tabla periódica. Un gas abisal, básicamente minero y grisú que refunde los estados de la naturaleza, y al que le es propio o consustancial el mulitfacetismo, a pesar de su militancia en valores de graderío como son la familia, el trabajo (iba a poner “ y el municipio”, como cuando Franco) y el futbolín que devalúa a la raza humana a la condición gregaria de rumiante; de todo ello, tanto de lo expresado como de lo apenas sugerido que el título de la entrevista del martes en Radio Unión Tenerife, sea el del post.
No pretendo desvelar las claves del programa del próximo martes fundamentalmente dedicado a nuestro invitado, sino dejar alguna sugerencia o incitación.
Iba por el centro con XY cuando nos encontramos con Ánghel en el preludio de la conquista de Madrid y el Imperio. La misma conversa que el otro día pero con más risas y bromas específicas y generalistas. Resulta que hay dos cuervos, uno sentado en el parque. No entiendo nada.
Otra vez: métete con el gobierno por despilfarrador. De nuevo: que te hagan el trabajo esquizoide tus subalquilados del blog.
Me confirma, ahora ya oficial, que mi libro del Sáhara sale en la colección que deseaba, probablemente la mejor que existe sobre aquel lugar.
Mi giro magrebí.
Jesús (¿cuervo dos?) ya me atribuye por las ondas el título de antieuropeo y creo que con razón, por judío y magrebí. Aparte de EE.UU. es a los únicos sitios (los de aquel ámbito) a donde me apetece ir, y donde consigo que Dios o sus subrogados transiten morosos por mi humilde (ejem) persona, que es de lo que se trata. No de ver, sino de sentir-se. Hasta que el viernes pasado me compré cuatro libros –tras el final del viaje sahariano ya no mido los lomos de ellos- uno sobre la amistad de Goethe y Schiller, de Rüdiger Safranski, filósofo y eminente biógrafo de dioses.Lo tuve que interrumpir en la página 30: me estaba volviendo alemán.
Hasta que recordando e imbuido de la facundia inhumana de mi hermano, vi el bosque de Todnauberg y la cabaña de Heidegger, y logré ensanchar mi corazón a una Alemania restringida e insular: Weimar/ Jena (el eje solar de la cultura del XIX) y Berlín (y Friburgo por el Maestro). Que no era Tox, ni el Shalke 00004, ni venía al caso por el momento. Tal vez el martes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada